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Peste de injurias y calumnias

By | Actualidad, En portada | No Comments

Nos llamó poderosamente la atención la tertulia que, hace un par de fines de semana, se hizo en el programa de Pepa Fernández, en RNE, No es un día cualquiera, sobre la injuria y la calumnia. Tras la actuación de un personaje, que no merece ni que se le nombre, en un debate de Intereconomía, Pepa propuso esta discusión que nos pareció más oportuna que nunca.

El debate, en el que participaron José Antonio Marina, Rosa Mª Mateo y José Antonio Asegurado, nos ha brindado puntos de referencia que creemos imprescindibles poner encima de la mesa como preludio de un tema sobre el que volveremos hasta comprobar que hemos sido capaces de movilizar conciencias y provocar acciones.

“Nos ha invadido una plaga de deslenguados con absoluto desprecio por el respecto a los demás”; “Se está produciendo una tolerancia social inadmisible”. Estas dos frases son suficientes para enmarcar el asunto que nos preocupa y que, sin duda alguna, nos afecta a todos. Estos deslenguados existen porque la sociedad los tolera; es más, porque parte de la sociedad los subvenciona.

Las injurias y las calumnias han existido siempre pero, nos tememos que, ahora más que nunca, se esté haciendo buena gala de ello ya que, generalmente, va acompañado de cheques firmados por grandes corporaciones y algunas no tan grandes. Pero aún más, nuestra acción diaria es responsable, en cierta medida, de esa tolerancia. Bajo la disculpa “conmigo no se mete” nos reímos del ataque a nuestros semejantes y bailamos las aguas del calumniador para que no pose su mirada en nosotros y pasemos a ser su siguiente víctima.

En el sector de la comunicación estamos siendo víctimas de esta situación sin que entre nosotros se estén dando muestras de solidaridad y, menos aún, de repudio y denuncia de tales actos. En el seno de la Asociación de Directivos de Comunicación (DIRCOM) tenemos unas cuantas víctimas de la calumnia pero, casualidades de la vida, también encontramos a cómplices que, o bien ríen o bien pagan, alimentando a la bicha incuestionablemente.

Los miembros de Dircom acabamos de firmar un Manifiesto por una sociedad responsable en lo que primero que afirmamos es que “las organizaciones comparten una apuesta común por los valores y conductas que la legitiman (…); y cuando todos los grupos de interés asumen el compromiso y la coherencia de su defensa” ¿Pueden pues sus miembros ser conscientes de la existencia de injuriadores y calumniadores y no hacer nada al respecto? ¿No nos hacemos cómplices de ese trato injustificado – o incluso, maltrato- mirando hacia otro lado o colaborando con ellos pasando por alto el fondo oscuro que, sin embargo, todos conocemos?

Hagamos un análisis de conciencia y empecemos a tomar en serio el juego en el que hemos entrado. Los “sobre-cogedores” no son parte de la historia y, a veces, la historia puede llegar a asesinarnos. Si no admitimos el maltrato en la vida personal ¿por qué habríamos de tolerarlo y apoyarlo en la profesional?

La RSE sigue sin “colar”

By | Actualidad, Hoy | 2 Comments

APM. 10.30 h. de la mañana. Estudio de Comunicación y Servimedia presentan el informe conjunto “Cómo valoran la RSC y el periodismo social los medios y los periodistas españoles”. Jornada que promete, puesto que el tema es muy interesante, pero que resulta ser intensa (visto lo visto, esto es de agradecer).

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El Corte Inglés, Ikea y la quimera de la RSC

By | Actualidad, Hoy | 6 Comments

El término Freegans define a la gente que busca otras vías de vivir y que, principalmente se basa en evitar al máximo el consumo. Aunque de origen netamente “revolucionario social” la verdad actual es que ahora, en España, tenemos muchos freegans, no por vocación, sino por purita necesidad.

Las contradicciones de la vida son que, a quien pillan con las manos en la masa (es decir, en el cubo de basura), les imponen una multa considerable (además de pobres, apaleados…) Y, mientras, el Banco de Alimentos, Cáritas, etc. elevan un llamamiento sobre la escasez de comida para dar cobertura diariamente a todos los necesitados .

Sería muy fácil simplificar al máximo este problema y entendemos que puede haber algún escollo detrás (¿ensuciar la vía pública?), pero deberíamos hacer un esfuerzo por aplicar un poco de sensatez a tanta incongruencia.

Con este panorama, me cuentan personalmente que los empleados de Opencor (El Corte Inglés) tienen la obligación de retirar de las estanterías la mercancía presta a caducar hasta con 3 días de antelación. Estos empleados tienen orden de abrir y destruir toda esta mercancía antes de tirarla a la basura. De esta forma, abren latas, paquetes de comida preparada, bolsas de verduras, bandejas de carne, pescado… y lo tiran de forma que sea imposible su recuperación por parte de freegans, pobres o hambrientos. Da igual.

No puedo entender que no exista un tipo de acuerdo entre una gran cadena como El Corte Inglés con el Banco de Alimentos o con cualquier otra ONG para poder dar salida a toda estos productos tan útiles para dar de comer a tanta gente necesitada. Estamos hablando de productos no caducados (aunque aquí podríamos también abrir un debate sobre el valor de esa caducidad por encima de la hambruna) Y esto, queramos o no, es pura RSC. ¿Por qué El Corte Inglés no es capaz de dar a la sociedad lo que recibe de ella? Y si lo hace ¿qué explicación puede tener lo que ocurre en Opencor?

Pero no sólo ocurre con la comida y con gigantes como El Corte Inglés. Un caso similar sucede con IKEA. Resulta que la empresa sueca, por cada cambio de exposición en sus tiendas, se realiza lo que podríamos denominar “la operación destrozo total”. Objetivo: romper todos los muebles y complementos para que nadie pueda hacer uso de ellos sin pasar por caja; luego hacen desparecer (¿nocturidad?) todas las pruebas de la sinrazón (los restos destrozados). Nos cuesta entender cómo Ikea, que presume de buen comportamiento social, prefieren destruir todo antes de pactar con alguna ONG la distribución controlada de los enseres. No digo que el asunto sea fácil de gestionar -siempre puede haber algún listo que pretenda amueblar su casa gratis- pero es seguro que cabría la posibilidad de pactar acuerdos con distintas organizaciones con el objetivo de dar validez a lo que supuestamente ya no lo tiene. En otras palabras, RSC pura.

A vueltas con una RSC confusa

By | Sin categoría | 2 Comments

Interesantísimo estudio de Servimedia y Estudio de Comunicación sobre la RSC y los medios de comunicación y los periodistas. En el marco de los cursos de verano de El Escorial, ambas empresas han presentado un informe lleno de puntos de partida para el debate.

El informe pretende dar claves para analizar porqué se publica una noticia social u otra; el peso de las noticias sociales frente a las económicas o políticas; cómo se entiende o se transmite la información de RSC o cómo se valoran las fuentes o las informaciones al respecto.

El punto de partida del informe ya nos parece importante en sí mismo ya que concluye que para la empresa la RSC es una cosa y para la sociedad, otra. Sólo coinciden en el aspecto medioambiental de la misma.

Como en muchos otros aspectos de la comunicación, no existe unanimidad para definir qué es esto de la RSC, cajón de sastre en el que incluimos mucho de todo aquello que no sabemos en dónde encajar. En este sentido, tenemos una reciente aportación del presidente de DIRCOM, José Manuel Velasco, dentro del marco de los cursos de verano. Pero ¿es qué, acaso, ser bueno es una doctrina funcional de las organizaciones o, por el contrario, entra dentro de  los parámetros – entendamos como lógicos- inherentes a los principios morales del ser humano y, por lo tanto, de las oganizaciones?  Las conclusiones del estudio son un mix bastante curioso en el que se habla de RSC hacia dentro, hacia fuera y desde dentro y desde fuera.

Estando en donde estamos y viviendo lo que estamos viviendo en el periodismo español, cabe preguntarnos ¿de verdad que la información social debe tener un equipo especializado? Pero… ¿de qué estamos hablando? ¿Estamos ciegos? ¿No sabemos lo que está pasando en nuestros medios de comunicación en los que los profesionales son algo así como chicles que se estiran, se estiran y se estiran…, multifacéticos y mudos por lo que les pueda pasar? ¿Un equipo especializado? Suena a broma.

Por eso llama la atención que cuando el estudio pregunta si el medio para el que trabaja realiza acciones de RSC, un 58% dice que si y que éstos, mayoritariamente, se refieren a “tener una fundación – aquí podríamos ser incluso maliciosos fiscalmente hablando- o a colaborar con organizaciones sin ánimo de lucro”. Sin embargo, ninguno de ellos apunta a que su empresa realiza acciones de RSC hacia dentro, respetándolos a ellos como trabajadores, informándoles adecuadamente, evitando situaciones que les lleven al enfrentamiento personal (como listas de despedidos o lista de candidatos factibles de irse para que los demás sepan que si estos se van no habrá más despidos…, o retrasos en el pago de nóminas para que se pongan nerviosos y aguanten mejor la presión…) Eso es RSC en los medios y, lo demás, palabrería.

No perderse los comentarios no tabulados.

El jefe no es el que más sabe

By | Actualidad, Comunicación empresarial, Informes y publicaciones | 4 Comments

Joaquín Moral, a través de facebook, nos descubre esta entrevista a Juan José Almagro, Director General de Comunicación y RSC de Mapfre. Fue publicada en expansionyempleo.com el día 8 de mayo. Por su interés, coherencia y sensatez  nos ha parecido interesante reproducirla aquí íntegramente.

Convencido de la importancia de las personas en las organizaciones, Juan José Almagro echa de menos la coherencia en la gestión de recursos humanos y lamenta la falta de comunicación y la transparencia de la alta dirección en un momento clave para el progreso empresarial.

Ha desarrollado toda su trayectoria profesional en Mapfre y se puede decir que le sobra perspectiva empresarial. En su periplo por distintos puestos de alta dirección en esta organización, Juan José Almagro ha sacado tiempo para la docencia, para escribir tres libros, participar en la elaboración de otros tantos y también para cultivarse en una de las facetas que más pesa en la empresa: la responsabilidad social corporativa (RSC). Es un área que le apasiona, tanto o más que la gestión de personas. Y es en estos momentos de incertidumbre económica cuando Almagro apuesta más que nunca por una gestión eficiente que saque a la luz los nuevos valores, por el buen gobierno y por la coherencia en la comunicación: “Cuando engañamos a los empleados rompemos ese finísimo hilo que se llama fidelidad, lealtad o confianza, que es lo que las organizaciones reciben de sus profesionales”. Por este motivo aboga por los jefes como garantes de ese equilibrio un liderazgo que, en su opinión, no está vinculado a los conocimientos. “El jefe no es quien más sabe, sino aquella persona que es capaz de formar un equipo, marcarle unos objetivos, motivarle y decirle cuándo se equivoca”.

¿Qué es la responsabilidad social corporativa?
– El compromiso que hoy tiene que asumir la empresa o la institución como consecuencia del nuevo papel que le corresponde jugar en el mundo económico y social.

¿Cuál es ese nuevo papel?
– La sociedad demanda a la empresa generar empleo; ser innovadora, eficiente y competitiva. También ser capaz de hacer todo esto en un entorno más humano y habitable, y además comprometerse socialmente.

¿Cómo se consigue el equilibrio entre el compromiso interno y el externo?
– Diciéndole a las personas la verdad. La comunicación supone involucrar a la plantilla en un proyecto común.

¿Qué departamentos tienen que influir en este proceso?
– Es tarea de todos. La empresa no es una agrupación de departamentos. Las áreas de recursos humanos, de comunicación y la dirección de responsabilidad social corporativa tienen que ser capaces de instaurar procesos de comunicación permanentes en la organización. La empresa moderna tiene que ser absolutamente transparente.

¿Está preparada para esta transparencia la alta dirección?
– Cada vez más, pero en una época no tan lejana se informaba y se comunicaba mal. Ahora los empleados quieren saber qué está pasando, no hay que tratar a los profesionales como personas que no entienden nada, sino como adultos responsables.

¿Por qué se comunica mal?
– Hay falta de costumbre. Cuando la gente se queja en el seno de las organizaciones o protesta por los jefes y sus defectos lo hace por falta de comunicación. Para evitarlo, deberíamos involucrar a los profesionales en un proyecto común y explicarles cuáles son los objetivos generales y globales de cada departamento.

Resultados de negocio, gestión de personas… ¿Se les exige demasiado a los jefes?
– En parte, por eso se les paga. El directivo cobra más porque no sólo tiene que desarrollar su trabajo, también tiene que dirigir a las personas de su equipo, lo que supone conocer en todo momento qué están haciendo, si se sienten cómodos en su puesto de trabajo y atender a cualquier tipo de sugerencia, porque su participación es decisiva para el buen fin del proyecto.

¿Es capaz de detectar el mal ambiente en la empresa?
– Se detecta en actitudes e incluso en la preocupación de los profesionales. En concreto en la dirección general que lidero nos reunimos dos veces al año para analizar este tema. Es un ejercicio muy gratificante porque nos permite profundizar en la necesaria unión que tiene que haber entre las personas que ocupan o desarrollan su actividad enun área.

¿Se mima a los empleados o nos encontramos ante un paternalismo barato?
– Las empresas están cuidando a las personas porque saben que sólo pueden llevar a cabo planes de actuación si tienen un equipo formado adecuadamente. El paternalismo no ha desaparecido, pero se ha avanzado en la gestión. Las empresas, merced a la RSC, van a tener que comportarse de forma muy distinta; la responsabilidad es una forma de gestionar basada en valores que a su vez sirve para crear valor en la organización.

¿Cómo detectar el talento?
– Sólo a través de la formación. Desafortunadamente, hay cierto divorcio entre empresa y Universidad. Por eso si una compañía quiere triunfar, tiene que instaurar el aprendizaje colectivo, y no me refiero sólo a los jefes, sino a toda la plantilla. La formación no puede convertirse en un privilegio.

¿Se practica la promoción horizontal?
– Todavía no. No todos los profesionales desean ascender a un puesto directivo. Hay muchos de la Generación X e Y que no quieren asumir funciones de jefatura, pero sí responsabilidades de trabajo y compromiso. Hay que crear un organigrama que contemple un colectivo de técnicos que desarrollen su trabajo a satisfacción y con plenitud.

En procesos de reestructuración, ¿qué deben hacer las empresas para motivar a su plantilla?
En cualquier proceso, la principal responsabilidad es comunicar leal y verazmente. Las personas quieren saber qué está ocurriendo y actuar en consecuencia. En época de crisis no se debe ocultar información, contar las cosas como son y entre todos tomar la mejor solución posible, sin olvidar que la empresa que no es capaz de dar resultados y sobrevivir no podrá generar empleo y desaparecerá.

¿Debe chirriar la RSC?

By | Actualidad, Hoy | No Comments

Me sorprendieron ayer las imágenes de una treintena de chavales africanos cantando el himno del Athletic Club Bilbao en un claro de la selva congoleña. Todos apiñados en un mismo punto, disciplinados y famélicos. No llevaban zapatos; algunos ni siquiera camiseta. Una docena de ellos vestía, sobre sus escuálidos cuerpos, camisetas supuestamente de fútbol. No era, ni por aproximación, bonitas, buenas y reglamentarias camisetas de fútbol. El resto de ellos, no llevaba nada. Uno se levanta y entona el canto homenaje al que todos siguen obedientes. Ganó unos cuantos minutos en el telediario de la noche. A cambio de tan sonora herramienta marketiniana sufrí una tremenda tristeza y una clara inquietud. ¿Es esto la RSC que tanto nos ocupa? ¿Necesitan estos niños equipaciones de fútbol diez tallas más grande y de mala calidad para llenar sus maltrechos estómagos? ¿Es el himno del club vasco una herramienta de educación para abrirles la puerta profesional del futuro? ¿Cuánto se ha gastado el club en viajar a África, hacer el vídeo y distribuirlo?

También, ayer mismo, por la mañana, me había llamado poderosamente la atención este anuncio de la Fundación Telefónica con motivo del Día Universal del Niño. Muestra la carilla dulce de Walter rodeado de bolígrafos superfashion, colores llamativos y cuadernos muy modernos que, casualmente estaban sin empezar. ¿Era sólo el atrezzo? ¿Cuánto ha costado toda la campaña de publicidad a página completa en toda la prensa escrita, los muy bonitos anuncios en televisión “walter ya no está aquí” y la llevada a cabo en otros medios?

Hace unos días abríamos un debate interno sobre el anuncio de Caja Madrid y todos aquellos niños latinoamericanos que, beneficiándose del programa social de la caja madrileña, adoptaban de segundo nombre Madrid. No hubo unanimidad alguna: unos no lo habían visto (a pesar de la amplia campaña en televisión); otros pensaban que estaba muy bien tratado; otros, se mostraron contrariados y avergonzados por la falsa generosidad de la entidad. Pero ha habído una larga y costosa campaña.

Pecando a conciencia de cierta simplificación, si a todo esto unimos el excesivo coste de la Cúpula de la Sala de los Derechos Humanos de Naciones Unidas, sufragada en parte con fondos españoles de ayuda al desarrollo, y la, para rematar, insensata ampliación del presupuesto destinado a la Casa Real española para arreglar el jardín y la piscina… pues creo que necesitamos unos minutos de recapacitación y una recuperación urgente del sentido común.

Y, a ver cómo lo contamos.

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