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La Neurociencia es sexy

By | Opinión y debates | One Comment

En el ámbito de la empresa y de la comunicación, desde hace unos años está de moda hablar de Neurociencia y de Neuromanagement, en su condición de ámbitos innovadores y conceptos ‘sexy’, con capacidad para sorprender y seducir la curiosidad de expertos y CEOs. Es cierto que las disciplinas científicas relacionadas con la Neurociencia existen desde hace muchos años, aunque su intensa trasposición a los ámbitos profesionales y empresariales se ha popularizado en fechas algo más cercanas.

Como posiblemente ya sepas o intuyas, la Neurociencia se ocupa de estudiar los aspectos fisiológicos, bioquímicos, evolutivos, estructurales y funcionales del sistema nervioso, como bases biológicas del comportamiento humano.

El Neuromanagement es la aplicación de los descubrimientos de la Neurociencia a la gestión de las empresas. No temas, no vamos a ponernos ahora ‘el traje de Punset’ y a evangelizarte con fábulas sobre el poder omnímodo del cerebro humano, ni nada parecido. Nos da mucha pereza. Para ‘darte la brasa’ respecto de estos temas ya hay otros que lo hacen bastante mejor que nosotros.

Lo que si nos gustaría es rescatar algunas ideas gratas y reconfortantes que la Neurociencia ha querido revalorizar, a pesar de no ser suficientemente comprendidas durante largos años.

En primer lugar, los neurocientíficos nos han transmitido con meridiana claridad la necesidad de rescatar la práctica de la vida contemplativa como actividad cotidiana para mejorar el bienestar personal y hacer crecer el potencial profesional. Solo consiste en relajarnos, silenciar el constante ruido de nuestro cerebro, ahuyentar el estrés, abrir la puerta a las emociones positivas y lograr un estado general en el que la presencia de las ondas cerebrales alfa nos procurarán el mejor caldo de cultivo para la creatividad, la intuición, la toma de decisiones efectivas y la resolución de problemas más o menos complejos.

Suena un poco místico, pero no hay nada de superstición en esta práctica de la vida contemplativa, algo ya conocido y de alguna forma utilizado en distintas culturas, desde hace algún que otro milenio.

Por si te parece que padecemos un repentino delirio otoñal o que hemos sido abducidos por algún chamán mercenario, solo te recordaremos que las ondas alfa son oscilaciones electromagnéticas con frecuencias entre 8 y 13 Hz, que se originan en la actividad eléctrica de las células cerebrales del tálamo.

Las ondas alfa suelen aparecer, de forma espontánea, cuando nos relajamos tras completar una tarea, logramos un pequeño objetivo en el trabajo o realizamos alguna actividad serena, tranquila y gratificante. La Neurociencia y el Neuromanagement nos ponen sobre la pista de la importancia de la vida contemplativa, frente a la cultura dominante de premiar el estrés, la tensión, la fatiga, las jornadas laborales ‘coreanas’ o la actividad profesional incesante. El desprecio por la vida contemplativa o por la meditación ha gozado durante décadas de un prestigio dudoso, abusivo e interesado.

Por suerte, gracias a los fundamentados descubrimientos de la Neurociencia y del prestigio alcanzado por estas disciplinas, ahora contamos con argumentos para, en muchos casos, defender lo obvio aunque entre en brutal contradicción con la cultura de muchas compañías.

En determinados momentos, ‘hacer nada’ es productivo y contribuye a impulsar la excelencia profesional individual. Es más, si programamos momentos de vida contemplativa, de ‘hacer nada’ -tal como suena- en nuestra jornada laboral y en nuestras costumbres personales, promovemos el establecimiento de nuevas conexiones neuronales al tiempo que se solventan problemas y se toman decisiones complejas, de forma creativa, innovadora y placentera. Casi sin darnos cuenta, con la misma espontaneidad y ligereza con la que nos deslizamos por un suave tobogán.

Dicho de otra forma, en las empresas y en nuestra vida profesional es saludable, sostenible e imprescindible contar con espacios para ‘soñar con los ojos abiertos’, ‘pensar al revés’ o dejar a nuestras ideas vagar libremente sin presiones, en un estado de máximo bienestar. Lo contrario representa volver la espalda a la productividad de equipos y organizaciones. Por fortuna, estas ideas están arraigando con fuerza.

Decididamente, la Neurociencia es sexy, muy sexy. Y no solo para los profesionales. Ciertamente, el Neuromanagement es aún más sexy para las empresas.

Adictos al trabajo y a la pereza

By | Recursos Humanos | One Comment

En la mayor parte de las empresas está mejor visto permanecer muchas horas en la oficina, por encima de la productividad, del rendimiento o del logro de objetivos. No es ningún secreto que aún permanecemos, en muchos casos, bajo la presión de horarios de trabajo desmedidos en los que se llega a las 9 de la mañana a la oficina (o antes) y no la abandonamos casi nunca antes de las 20:00 horas (o después). Además, suele ser usual que se convoquen reuniones más o menos trascendentes e inacabables a partir de las 18 o las 19 horas, algo que no parece ayudar mucho a la productividad, y mucho menos a la conciliación de la vida laboral y familiar. ¿Eres un adicto al trabajo?

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¿Pierdo el tiempo?

By | Actualidad, Hoy | 3 Comments

El uso de las redes sociales en el trabajo ¿es trabajo o es capricho? Ana Mayo nos hace un pequeño apunte que creemos interesante. Desde que empezó a desarrollarse el mundo 2.0 hasta ahora, las necesidades de consultar webs, blogs, tweets y demás no ha dejado de crecer. Ahora, el reto, es lograr que eso, además, sirva para mejorar nuestro trabajo y nuestro conocimiento.

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Más horas de trabajo y menos productivos

By | Actualidad, Recursos Humanos, Sin categoría | One Comment

Los españoles trabajan 232 horas al año más que los europeos pero producen la mitad.

España es uno de los países de la Unión Europea en el que más horas se trabajan, 1.865 frente a 1.646 en Francia, y en el que se produce menos. Las horas de trabajo sigue creciendo a mayor ritmo en España que en el resto de Europa. Los horarios fuera de jornada forman parte de la vida laboral de la mitad de los españoles y el 50% de estas jornadas extras ni siquiera se cobran. Mientras, las vacaciones son cada vez más cortas, 23 días de media, cuatro menos que el resto de los europeos y ocho días menos que los que disfrutan los franceses.

Cada español dedica a su empresa 323 horas anuales más que un empleado francés y sólo los griegos y los asalariados de algunos países del Este, que compiten con mano de obra barata y con jornadas poco europeas, están más tiempo en su puesto laboral.

Los datos de Eurostat sirven para mostrar una tendencia más que preocupante. Mientras que los belgas trabajan nueve horas semanales menos que los españoles, su productividad es un 50% superior. Trabajando poco más de una jornada menos, dos trabajadores belgas son igual de productivos que tres españoles.

Durante los últimos años, la productividad española ha crecido la mitad que la del resto de Europa, un duro varapalo a la competitividad. El uso de mano de obra intensiva procedente de la inmigración y la apuesta por una economía sustentada en sectores poco productivos como la construcción eran responsables de la situación.

Sin embargo, en los últimos meses se ha producido un cambio radical. La productividad española aumenta al ritmo de la europea. ¿Son los españoles de repente más productivos? El incremento, en este caso, tiene un origen negativo: la destrucción de 900.000 empleos en un año, más de un 40% por encima de la cifra de noviembre de 2007.

La productividad, pese al espejismo de las estadísticas, sigue siendo un grave problema para España, que es incapaz de mirar cara a cara a los vecinos del norte -que son la referencia- y con unos sueldos, un modelo productivo y unas condiciones laborales que hacen imposible competir -poco recomendable- con las naciones del Este de Europa. Pero ¿cuáles son los factores que inciden en esta baja productividad española?

Cinco claves

1.- La educación es el gran reto pendiente. “La economía española puede y debe eliminar la distancia que le separa de los países con mayor cantidad y calidad de capital humano per cápita”, asegura un informe de Rafael Doménech para la Fundación Alternativas. El estudio considera de vital importancia la reducción del índice de fracaso escolar respecto a las economías de su entorno. “El aumento de la cantidad de educación debe ir acompañado también de un aumento de su calidad, para lo cual es necesario destinar mayores recursos económicos con los que incrementar el gasto por estudiante y mejorar la gestión y la organización de los centros educativos, así como la formación del profesorado”, asegura Doménech. La diferencia de productividad con respecto a Estados Unidos tiene que ver con los años de formación. En España son nueve y en Estados Unidos son 13.

2.- El tamaño es determinante. Otro factor importante es la productividad de las distintas empresas. En España, las sociedades pequeñas tienen la mitad de la productividad que la media del sector, en tanto en las grandes es entre un 30% y un 60% superior a la media. En España, el 99,8% de las empresas tiene un tamaño pequeño o mediano (pymes).

3.- Costes regulatorios y administrativos muy por encima de los de países como Dinamarca, Canadá o EEUU.

4.-Baja inversión tecnológica. El stock de capital tecnológico de España, fundamental en la productividad, apenas se acerca al 6% del PIB, menos de la mitad del de la UE-15 y la tercera parte del de EEUU.

5.-Altos costes laborales. El coste laboral por trabajador y mes es de 2.400 euros. Pese a que es menor que la media europea, crece a mayor ritmo. 1.772,12 euros corresponden a salarios y 547,51 a cotizaciones obligatorias.

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