Tag

procrastinar archivos - wellcomm Talento para comunicar

Trabajo Freelance: decálogo de amenazas que acechan al profesional autónomo

By | Actualidad | No Comments

Si te desempeñas dentro de la comunicación, del periodismo o del marketing, seguro que tienes alguna percepción más o menos clara de lo que significa ser un profesional freelance, tal vez porque tú mismo trabajas por cuenta propia o porque tienes referencias de compañeros o conocidos que generan ingresos a base de prestar servicios a diferentes clientes.

Vamos a hablar de profesionales freelance de la comunicación, pero sin caer en los extremos, en los consabidos tópicos del éxito, el fracaso, el emprendimiento, la independencia o la pretenciosamente denominada ’emoción emprendedora’.

Más bien queremos fijar nuestra atención en todos esos miles de periodistas autónomos y anónimos que no son gurús; que no conceden entrevistas a medios de relumbrón; que no publican libros; que dedican al trabajo doce o más horas diarias, casi de lunes a domingo; que no tienen cincuenta mil followers en Twitter y que apenas disponen de tiempo disponible para actualizar sus perfiles en LinkedIn.

En definitiva, queremos dar hoy protagonismo a la inmensa mayoría de los comunicadores freelance, al grueso de los trabajadores autónomos del marketing y del periodismo.

Lamentamos tener que expresarlo con semejante crudeza descarnada, pero la condición de freelance casi siempre es una ‘enfermedad’, una ‘patología’ social y laboral con síntomas claros y fácilmente identificables. ¿Cuáles son tales síntomas? ¿De qué correlatos fisiológicos, sociales y emocionales estamos hablando? Vamos a mencionar algunos de ellos, ya que no disponemos de tiempo ni espacio para escribir una monografía sobre los males del francocomunicador, del profesional del sector que quiere o se ve forzado a ‘ir por libre’:

1. El freelance habitualmente trabaja en su propio domicilio (teletrabajo) o en una pequeña oficina alquilada o compartida. Suele padecer amplios períodos de confinamiento e inmovilidad.

2. El profesional freelance cuando tiene muchos proyectos entre manos tiene que dedicar muchas horas al trabajo, a menudo en solitario. Cuando escasea el trabajo o faltan proyectos o clientes con los que generar ingresos, el comunicador autónomo se ve forzado a dedicar bastante tiempo a buscarlos, a vender. Con frecuencia esta acción comercial se lleva a cabo a través de Internet, sin abandonar la mesa de trabajo o el despacho. Hay que dedicar muchas horas, te vaya bien o te vaya mal.

3. El comunicador freelance apenas dispone de tiempo para cuidar su bienestar, hacer ejercicio físico o darse un respiro. Si esta situación se prolonga, la salud acaba pasando factura.

4. El francocomunicador o freelance de la comunicación que trabaja en las condiciones mencionadas (la mayoría) suele padecer alteraciones de la salud que son fruto de su propio y obligado estilo de vida: estrés, agotamiento intelectual, problemas músculo-esqueléticos por la inactividad, obesidad, hipertensión, psoriasis, trastornos del sueño, disfunciones de la atención y un amplio, diversificado y variable espectro de amenazas para la salud. No hay dos casos iguales, por supuesto.

5. El periodista o comunicador freelance es una víctima de la Ley de Parkinson, formulada por Cyril Northcote Parkinson, y que dice, en síntesis, que ‘cualquier tarea tiende a ocupar todo el tiempo disponible para finalizarla’. Se apuran los plazos de cualquier proyecto y todo se hace a última hora. Casi cada día finaliza algún plazo para algún hito importante de un cliente, lo que conduce a una espiral de presión difícil de sobrellevar durante demasiado tiempo.

6. El freelance casi nunca (o nunca) puede tomar vacaciones.

7. El profesional autónomo encuentra serias dificultades para llevar una vida social dentro de la normalidad, por aislamiento, excesivo flujo de trabajo, deficiente gestión del tiempo e imprevisibilidad. Todo ello desemboca en niveles de motivación bajo mínimos, equiparables a los de un ludópata en los Emiratos Árabes Unidos.

8. Como hemos sugerido anteriormente, el comunicador autónomo suele ser un gestor de su productividad manifiestamente mejorable, por la propia naturaleza de su actividad. La procrastinación, la Ley de Parkinson y la dificultad para prever sus flujos de trabajo le llevan a trabajar por las noches, los fines de semana o las fechas festivas más señaladas del calendario. Todo ello genera un círculo vicioso pérfido e insufrible: a peor gestión del tiempo, mayor agotamiento, mayor procrastinación, más distracciones y menos tiempo libre. La excelencia se resiente. Y mucho. No podemos culparle por ello.

9. El freelance procrastina, se distrae, le cuesta gestionar su tiempo y su productividad por puro agotamiento. Por supuesto, a ello también ayuda la dificultad para planificar a medio plazo, ya que los encargos de trabajo y proyectos de clientes vienen y van, de forma abrupta e inesperada. Nunca sabes qué trabajo tendrás dentro de tres meses, a veces ni tan siquiera el mes próximo o la semana próxima.

10. Tal y como afirmamos con anterioridad, el freelance padece una ‘enfermedad’, pero no puede enfermar, ya que eso significaría no trabajar, no facturar, perder ingresos, perder clientes y ver de cerca el siniestro rostro del fracaso y de la ruina inminente.

¿Eres freelance? ¿Cuántos de estos síntomas padeces…? Por contra ¿qué ventajas tiene trabajar como autónomo?

Pin It on Pinterest