Tag

Opinión archivos - wellcomm Talento para comunicar

Asignaturas pendientes

By | Actualidad, Debate, Opinión, Opinión y debates | No Comments

Cerca ya del final de curso, nos acechan unas cuantas asignaturas que nos pueden quedar pendientes ¿para septiembre? En momentos cómo los que estamos viviendo (crisis, paro, corrupción, espionaje…) la comunicación es un recurrente informativo aunque desenfocado. Parece que la comunicación sólo existe en este entorno tan paupérrimo y que, en épocas de bonanza, ni se la llama ni se la necesita.

Durante los últimos meses hemos leído y escuchado que la comunicación de crisis es una asignatura pendiente; que la comunicación interna es una asignatura pendiente; que la comunicación de expedientes de regulación de empleo (EREs) es una asignatura pendiente; que la formación de portavoces, también es una asignatura pendiente… Es decir que llevamos el curso bastante mal por no decir que desastroso (aparte de ser poco originales en nuestros titulares)

Y el curso comunicativo de este año tiene toda la pinta de irse al garete porque venimos arrastrando la ignorancia desde cursos anteriores y no hay forma de que nos demos cuenta de que hay que sentar las bases y empezar a aprender desde cero. La gran asignatura pendiente es la no concepción de la comunicación como un todo inherente a la actividad empresarial, comercial, organizativa… Que las escuelas de negocios, por poner un ejemplo, sigan sin considerar que la comunicación es una parte fundamental de la formación de nuestros directivos es una señal inequívoca de lo mal que está planteado este conocimiento que, por otra parte, impregna a todas las demás áreas de la organización.

Pero, no nos equivoquemos; sin expertos no hay ciencia. Aquí no vale el todo y el todos. Aquí sólo cabe la formación específica por parte de profesionales -a ser posible algunos más de los cuatro de siempre que nos cuentan lo mismo de siempre sin cambiar ni una coma- que haberlos haylos y buenos.

Aquí ya no se trata de un curso intensivo de verano sino de un cambio de concepción y de percepción y eso, únicamente, puede partir de los propios profesionales que, de una vez por todas, dejemos de hacer el indio con cursos de verano para repescar incautos.

¡Desasesorate!

By | Actualidad, Debate, Opinión, Opinión y debates | 3 Comments

Palabrejo al canto. Pero no es para menos. No hay nada más absurdo que acudir al especialista en busca de asesoramiento y desoír sus consejos. El mundo está lleno de incautos aprendices de comunicadores cuyos egos anegan las estrategias más sensatas y oportunas. En el mundo de la comunicación nos encontramos cientos de estos cada día porque la ignorancia es atrevida y los complejos de incapacidad, universales (aunque se intentan ocultar de muy diversas fomas).

Los asesores de comunicación nos encontramos innecesariamente con personajes empresariales que por, detentar cargo oficial pomposo (y generalmente en inglés), creen tener la varita mágica de la sapiencia absoluta en todos los terrenos del saber, algo impensable en pleno siglo XXI en el que la especialización es la clave del conocimiento. Y, más aún en este terreno, en el que el don natural de comunicarnos nos hace merecedores, según opinión popular, de ser expertos en la material. Pero, ¡ah, incautos! Nada más lejos de la realidad.

Cuando en comunicación se recurre a la asesoría de los expertos en la materia es para dejarse asesorar, si no ¡desasesorate! (palabrejo que no existe y que nos acabamos de inventar con el único objetivo de despertar tu rabia) y ahorrarás un buen capital (tan necesario en estos momentos delicados) Pero no intentes convencer al experto de que lo que tú fuerzas a hacer es lo oportuno. El asesor puede ser sumiso (algunas cuentas de resultados así lo exigen) pero seguro que no es estúpido. Y, ojo al dato, si las cosas salen mal ya sabes a dónde mirar: date la vuelta a los ojos y mira hacia dentro que seguro que encuentras al máximo responsable (aunque con tus amiguetes sociales insistas en que los asesores de comunicación no se enteran…)

Pin It on Pinterest