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Los mejores meses del año para encontrar trabajo

By | Actualidad, Empleo | No Comments

Se ha especulado e investigado mucho respecto de cuáles pueden ser los mejores meses del año para buscar o encontrar trabajo. El primer matiz que es necesario subrayar al respecto es que es difícil formular generalizaciones absolutas y de validez universal. No obstante, sí es posible detectar en el mercado algunas tendencias que pueden resultar útiles para articular nuestra estrategia de mejora o búsqueda de empleo, con más elevadas expectativas de acercarnos a nuestro objetivo.

Destacan dos períodos en el año en los que las nuevas contrataciones alcanzan cotas más altas en España, en lo que concierne a ofertas de trabajo con expectativas de continuidad, en empresas medianas o grandes, áreas de comunicación, consultoras especializadas, agencias de comunicación y en otras compañías más pequeñas que prestan servicios a estas. Estas dos épocas críticas son los comienzos del año natural y los inicios del llamado ‘curso académico’. Es este un viejo hábito que pervive, a pesar del crecimiento y de la consolidación de la oferta y la demanda de empleo a través de Internet. Nuestro universo cotidiano y laboral ha cambiado, pero seguimos aferrados a costumbres arcaicas, nos guste o no.

En efecto, los meses de enero y primera quincena de febrero y también septiembre y octubre, son el tiempo en el que más se prodigan las propuestas profesionales más apetecibles y con mejores pronósticos de cara al posterior desarrollo de carrera, tanto en perfiles junior como senior. Tanto los presupuestos de las empresas como los cronogramas relativos a nuevos proyectos acostumbran a confirmar este extremo, con el consiguiente aumento de las oportunidades durante estas pocas semanas distribuidas entre enero, febrero, septiembre y octubre. Estos períodos resultan especialmente indicados para rastrear con mayor intensidad nuevas ofertas de empleo en la red para todas aquellas personas que desean ser contratadas en un empleo más o menos estable y con mejores expectativas de continuidad y progresión, sin tampoco descartar otras opciones que igualmente estarán presentes en el mercado.

Hay quienes especulan que el reparto temporal de las oportunidades de trabajo no solo tiene que ver con la estacionalidad, sino también con una rancia cultura empresarial anclada en hábitos y tópicos obsoletos, como las pagas extras de junio y diciembre -cada vez más infrecuentes-, los eventos festivos o el calendario religioso. No negamos su influencia, pero tampoco ocultamos nuestra extrañeza ante tendencias empresariales fundamentadas en realidades sociales y profesionales que ya no son las de antes y cuentan ya con escasa repercusión real. En todo caso, siempre es posible concebir costumbres, planificaciones o estrategias empresariales alternativas.

Tomando en cuenta todo lo anterior, nos parece sensato ofrecerte un par de consejos que pueden serte de gran utilidad para competir en mejores condiciones, dentro de tu proceso de búsqueda de nuevas oportunidades profesionales:

1º. Busca empleo a través de Internet siempre con la misma dedicación e intensidad durante todos los meses del año, independientemente de que sea agosto, Navidad o Viernes Santo. Dedica al menos 1 hora al día a esta tarea. Procura ser exhaustivo y minucioso en tu búsqueda. La propuesta que estás buscando puede aparecer en cualquier momento, más allá de las estadísticas o las tendencias al uso.

2º. Dentro de tu proceso continuo de búsqueda de ofertas de empleo, procura también ir ‘contra corriente’. Por ejemplo, si localizas una oferta de empleo de las llamadas urgentes en pleno mes de agosto o en plenas vacaciones de Navidad, tus probabilidades de éxito crecerán exponencialmente ante la menor competencia de otros candidatos. No olvides que también los que buscan empleo siguen las tendencias descritas anteriormente, aunque no siempre respondan a la realidad o tengan un fundamento sólido.

Las ofertas de empleo están en el lado oscuro

By | Recursos Humanos | 2 Comments

Hace muchos, muchos meses que no divisas en el horizonte cercano una oferta de empleo decente a este lado del Atlántico. Pero es cierto que las oportunidades de trabajo existen, muy a pesar de la crisis.

¿Dónde están tales propuestas profesionales? Sabemos que pasas horas y horas delante de la pantalla de tu ordenador, escudriñando la red, buscando la ocasión de participar en un proceso selectivo digno que en algo se acomode a tu perfil. Pero no resulta fácil. Nada fácil, aunque te pases cada día más horas sentado que la estatua de Velázquez delante del Museo del Prado.

Incluso en los momentos más duros, es un hecho que el mercado de trabajo se mueve. Cada día hay nuevos despidos, contrataciones, finalizaciones de contratos, proyectos que empiezan y empresas que inician nuevas actividades. Nos guste o no nos guste, la mayor parte del empleo se mueve en ese lado oscuro, en la cara oculta de las empresas y en los entresijos más recónditos del mercado laboral. Las ofertas de empleo que se publican en portales especializados y en sites análogos son minoría.

Es la realidad. Pero ten cuidado. No nos malinterpretes. No te estamos diciendo que tu única posibilidad de encontrar trabajo te la vayan a proporcionar Darth Vader, Lord Voldemort, Tony Soprano, Falconetti, Vito Corleone, Mauricio Colmenero o la Madrastra de Cenicienta. ¡Ni mucho menos…!

Es incontestable que la mayor parte de las ofertas de empleo real no se publican en ninguna parte.  Muchas empresas tienen ‘miedo a lo desconocido’ y prefieren acudir a los contactos profesionales directos e inmediatos para recabar posibles candidatos. Por ejemplo, es usual que se precise cubrir un puesto de trabajo, perdurable o efímero, y se consulte a empleados de la misma empresa, a proveedores, a clientes,  a antiguos compañeros de estudios o colegas profesionales respecto de posibles aspirantes que sean ‘de fiar’. Se trata del viejo recurso de acudir a círculos cerrados de confianza para incorporar a nuevas personas a una organización, dando por hecho que esta forma de ‘seleccionar’ proporcionará referencias más sólidas y consistentes, al evaluar preferentemente a candidatos indirectamente conocidos o ‘recomendados’. Por desgracia, esta práctica tan española, pone las cosas muy difíciles a los profesionales que no cuentan con una agenda de contactos más o menos voluminosa y suele fallar más que una escopeta de feria en las empresas que lo practican.

¿Para qué nos vamos a tomar la molestia de acudir a una consultora de recursos humanos, un headhunter profesional o tener que revisar internamente centenares de curriculums, realizar entrevistas, efectuar llamadas telefónicas, etc, cuando un amiguete nos lo puede solucionar? Nuestra experiencia es que, en muchos casos, los procesos se alargan injustificadamente o los profesionales “recomendados” acaban fuera de las empresas porque no encajan de ninguna manera.  Hace unos días nos comentaban el caso de una empresa del IBEX 35 que a los 6 meses se tuvo que poner a buscar un nuevo dircom, esta vez si, asesorado por una consultora especializada.

En nuestra cultura, estas prácticas de selección han existido siempre y ni tan siquiera las tecnologías de la información y las comunicaciones han logrado alterarlas en exceso. Como mucho, tal vez parte de ellas se reflejen en las redes sociales, aunque casi siempre con carácter informal. Es cierto que resulta frecuente encontrar propuestas profesionales en Facebook, en Twitter o en LinkedIn, pero ello no implica necesariamente que el proceso selectivo se lleve a cabo con candidaturas presentadas preferentemente a través de estos medios.

Si eres un profesional en tránsito nuestro consejo es que busques tu propio lado oscuro. A buen seguro que cuentas con amigos, ex compañeros o conocidos que confían en ti y que, tal vez, pudieran proporcionarte información sobre  posibles oportunidades profesionales presentes o futuras. Sin duda, esta es la primera tarea importante a realizar por cualquier persona que emprenda un proceso de búsqueda activa de empleo. Algo tan fácil como revisar la agenda de nuestro móvil, repasar notas y documentos; hacer memoria y elaborar un listado de contactos: antiguos compañeros de estudios o trabajo, amigos,  etc. Un básico de networking, vamos.

Sabemos que mientes en tu curriculum

By | Actualidad, Recursos Humanos | 2 Comments

Todos damos por hecho que cualquier curriculum vitae está sometido a intencionados procesos de maquillaje e incluso de cirugía plástica mayor, con el objetivo de mejorar las opciones de éxito en los profesionales que se lanzan a buscar las oportunidades que brinda el mercado de trabajo.

Es innegable que se trata de un entorno en el que casi todo el mundo se despacha con algún que otro mérito exagerado o con alguna falacia profesional sutil en su curriculum vitae, con el objetivo de fortalecer su hipotética empleabilidad.

¿Si todos mienten, por qué no voy a hacerlo yo? ¿Estoy dispuesto a que me rechacen en un proceso selectivo por exceso de honradez? Son reflexiones usuales para quienes tratan de abrirse un hueco entre las ofertas de empleo, ya se trate de perfiles de profesionales junior, senior, técnicos, especialistas, mandos intermedios o directivos.

Como es obvio, no vamos a recomendar a nadie que se sirva de estas prácticas dudosas, ya que todos sabemos que ‘la mentira tiene las patas muy cortas’, aunque también sea evidente que cuenta con garras largas y potencialmente poderosas.

Solo a título informativo, intentaremos ponerte sobre aviso respecto de las mentiras, maquillajes, cirugías y tretas habituales entre quienes tratan de competir contigo en el ámbito de la comunicación, la publicidad, el marketing o el periodismo:

  1. Insertar en el curriculum una foto antigua o retocada. En ocasiones, la diferencia entre la foto y la imagen actual o real del candidato hace imposible que lo reconozcamos.
  2. Decir que tienes nivel avanzado de inglés porque sabes decir ‘a relaxing cup of café con leche in the Plaza Mayor’.
  3. Exagerar desmesuradamente experiencias o responsabilidades. Por ejemplo, decir que trabajaste como Social Media Strategist de una multinacional, cuando solo estuviste unas pocas semanas de becario. O adjudicarte una posición de Dircom cuando solo ejerciste de técnico en comunicación interna. O hablar de experiencia en empresas cuando el trabajo se hizo desde una consultora de comunicación.
  4. Reflejar estudios o titulaciones ficticios o incompletos. Es habitual expresar que se posee una licenciatura en casos en los que no se pudo completar, por distintos motivos. Destacados personajes de la vida pública y de la empresa lo han hecho y han sido pillado in fraganti, aunque no es ahora el momento de recordar sus identidades.
  5.  Inventar experiencias profesionales que nunca existieron. Para lanzar una cortina de humo sobre estas trolas, suele ser útil ubicar este bagaje profesional falso en empresas que ya no existen, por ERES, liquidación, absorción, etc.
  6. Fabular con absoluto descaro respecto de tus destrezas TIC. Recuerda que tener un blog personal amateur de fútbol o recetas de cocina no te convierte en blogger, ni en experto en SEO, ni en técnico SEM. De igual forma, tener un perfil de Facebook para publicar las fotos de tus juergas o para dar la brasa a tus sufridos allegados tampoco hace de ti un avezado Community Manager.
  7.  Dejar volar libremente la imaginación: por ejemplo, constatar que tienes experiencia profesional internacional porque estuviste un mes haciendo unas prácticas en contacto con el Consulado de Portugal en Badajoz.

Ya sabes, toma nota de todo ello, aunque será mejor que trates de moderar tus impulsos fabulatorios a la hora de maquillar el curriculum. No negamos que a muchos le haya salido bien, aunque no deja de ser una práctica que se asemeja a la ruleta rusa.

Metabuscadores de empleo, una buena herramienta para encontrar oportunidades profesionales

By | Recursos Humanos | One Comment

Todos los que una o varias veces se han visto en la tesitura de buscar empleo, saben que las oportunidades nunca llegan solas y ello nos obliga a dedicar buena parte de nuestro tiempo a localizar ofertas de trabajo. Por ello, la agilidad y la eficiencia son condiciones críticas que deberán caracterizar cualquier proceso de búsqueda de trabajo. A grandes rasgos, hoy solo contamos con dos fuentes relevantes a las que acudir para encontrar oportunidades profesionales.

La primera de ellas es la propia red de contactos profesionales, integrada por personas que tienen algún grado de confianza en el potencial y en las competencias profesionales del candidato, en virtud de su conocimiento previo. Se trata de profesionales que, en circunstancias concretas, pueden facilitar información o vías preferenciales de acceso a empresas u ofertas de empleo. La red de contactos profesionales, algo que algunos denominan ‘capital relacional’ suele estar conformada por antiguos compañeros de estudios o trabajo, familiares o allegados con algún grado de disponibilidad para actuar como mentores o prescriptores de quien busca un empleo. ¡Ojo!, no estamos hablando de ‘enchufismo’ o ‘amiguismo’, sino de tratar de rentabilizar relaciones previas de confianza personal y profesional.

La segunda fuente para hallar oportunidades profesionales es Internet. Hace algunos años, los escasos portales de empleo existentes eran el único lugar de la red al que acudir a encontrar ofertas. Ahora este universo se ha extendido y diversificado hasta límites insospechados: es posible localizar ofertas de empleo en portales corporativos de las propias empresas ofertantes; redes sociales generalistas o especializadas; Webs de anuncios clasificados; Blogs especializados; portales de escuelas de negocios, asociaciones y colegios profesionales y, sobre todo, en Metabuscadores de empleo.

Por definición, un Metabuscador de empleo rastrea los motores de búsqueda más usados y carece de base de datos propia y, en su lugar, utiliza las de otros buscadores de empleo. De esta forma, con tan solo introducir una o varias palabras clave y la ciudad o país preferente para la búsqueda a realizar, obtendremos un listado de links que incluirá las ofertas de empleo publicadas en los principales sites de la red. Cualquiera de los Metabuscadores de empleo más populares nos mostrará, en pocos segundos, los resultados hallados a partir de cientos y cientos de motores de búsqueda especializados en el mercado de trabajo.

Por ejemplo, si efectuamos una búsqueda en el Metabuscador de Empleo Jobrapido.es, con la palabra clave marketing y acotando la consulta a Madrid, hallaremos links que nos conducirán a cientos y cientos de ofertas, presentadas en orden cronológico inverso y extraídas a partir de un sinfín de Webs especializadas, como Experteer, Yaencontre, Jobomas, Michael Page, Perfilempleo, Microsoft, Careerbuilder, Infoempleo, Jobandtalent, Domestika, Universia y muchas, muchas más.

Está claro que los Metabuscadores de empleo propician la realización de búsquedas de puestos de trabajo en toda la red, sin asumir la fatigosa tarea de acudir a cada una de las miles de páginas de empleo que pueden alojar presuntas propuestas profesionales de interés. Ya son muchos los Metabuscadores de Empleo operativos en la red y bastará efectuar una búsqueda en Google para localizar amplios listados de ellos. No obstante, con realizar búsquedas semanales en dos o tres de los principales de ellos, tendremos el acceso abierto a miles de propuestas.

Lo fundamental es saber utilizar los metabuscadores, con el uso adecuado de keywords y longtales. De ahí que quienes inician un proceso de búsqueda de empleo precisen del acompañamiento y las indicaciones de un experto. Los metabuscadores permiten ahorrar mucho tiempo, pero se limitan a buscar entre una dispersa oferta existente. Obviamente, la confusión y la falta de definición de los perfiles existe en el sector de la comunicación y en todos los demás sectores de actividad que han sufrido profundos cambios, fruto de la evolución tecnológica y de la implantación de la sociedad del conocimiento.

En este aspecto, los metabuscadores son motores de búsqueda que indagan en BBDD ajenas y agilizan el trabajo, pero no disponen de herramientas para subsanar esta confusión, que tiene su raíz en la gestión de RRHH de las empresas quienes deben asumir la responsabilidad de afinar la descripción de los perfiles para facilitar la optimización de las búsquedas y la selección de los trabajadores más cualificados para cada puesto.

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