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Las ofertas de empleo están en el lado oscuro

By | Recursos Humanos | 2 Comments

Hace muchos, muchos meses que no divisas en el horizonte cercano una oferta de empleo decente a este lado del Atlántico. Pero es cierto que las oportunidades de trabajo existen, muy a pesar de la crisis.

¿Dónde están tales propuestas profesionales? Sabemos que pasas horas y horas delante de la pantalla de tu ordenador, escudriñando la red, buscando la ocasión de participar en un proceso selectivo digno que en algo se acomode a tu perfil. Pero no resulta fácil. Nada fácil, aunque te pases cada día más horas sentado que la estatua de Velázquez delante del Museo del Prado.

Incluso en los momentos más duros, es un hecho que el mercado de trabajo se mueve. Cada día hay nuevos despidos, contrataciones, finalizaciones de contratos, proyectos que empiezan y empresas que inician nuevas actividades. Nos guste o no nos guste, la mayor parte del empleo se mueve en ese lado oscuro, en la cara oculta de las empresas y en los entresijos más recónditos del mercado laboral. Las ofertas de empleo que se publican en portales especializados y en sites análogos son minoría.

Es la realidad. Pero ten cuidado. No nos malinterpretes. No te estamos diciendo que tu única posibilidad de encontrar trabajo te la vayan a proporcionar Darth Vader, Lord Voldemort, Tony Soprano, Falconetti, Vito Corleone, Mauricio Colmenero o la Madrastra de Cenicienta. ¡Ni mucho menos…!

Es incontestable que la mayor parte de las ofertas de empleo real no se publican en ninguna parte.  Muchas empresas tienen ‘miedo a lo desconocido’ y prefieren acudir a los contactos profesionales directos e inmediatos para recabar posibles candidatos. Por ejemplo, es usual que se precise cubrir un puesto de trabajo, perdurable o efímero, y se consulte a empleados de la misma empresa, a proveedores, a clientes,  a antiguos compañeros de estudios o colegas profesionales respecto de posibles aspirantes que sean ‘de fiar’. Se trata del viejo recurso de acudir a círculos cerrados de confianza para incorporar a nuevas personas a una organización, dando por hecho que esta forma de ‘seleccionar’ proporcionará referencias más sólidas y consistentes, al evaluar preferentemente a candidatos indirectamente conocidos o ‘recomendados’. Por desgracia, esta práctica tan española, pone las cosas muy difíciles a los profesionales que no cuentan con una agenda de contactos más o menos voluminosa y suele fallar más que una escopeta de feria en las empresas que lo practican.

¿Para qué nos vamos a tomar la molestia de acudir a una consultora de recursos humanos, un headhunter profesional o tener que revisar internamente centenares de curriculums, realizar entrevistas, efectuar llamadas telefónicas, etc, cuando un amiguete nos lo puede solucionar? Nuestra experiencia es que, en muchos casos, los procesos se alargan injustificadamente o los profesionales “recomendados” acaban fuera de las empresas porque no encajan de ninguna manera.  Hace unos días nos comentaban el caso de una empresa del IBEX 35 que a los 6 meses se tuvo que poner a buscar un nuevo dircom, esta vez si, asesorado por una consultora especializada.

En nuestra cultura, estas prácticas de selección han existido siempre y ni tan siquiera las tecnologías de la información y las comunicaciones han logrado alterarlas en exceso. Como mucho, tal vez parte de ellas se reflejen en las redes sociales, aunque casi siempre con carácter informal. Es cierto que resulta frecuente encontrar propuestas profesionales en Facebook, en Twitter o en LinkedIn, pero ello no implica necesariamente que el proceso selectivo se lleve a cabo con candidaturas presentadas preferentemente a través de estos medios.

Si eres un profesional en tránsito nuestro consejo es que busques tu propio lado oscuro. A buen seguro que cuentas con amigos, ex compañeros o conocidos que confían en ti y que, tal vez, pudieran proporcionarte información sobre  posibles oportunidades profesionales presentes o futuras. Sin duda, esta es la primera tarea importante a realizar por cualquier persona que emprenda un proceso de búsqueda activa de empleo. Algo tan fácil como revisar la agenda de nuestro móvil, repasar notas y documentos; hacer memoria y elaborar un listado de contactos: antiguos compañeros de estudios o trabajo, amigos,  etc. Un básico de networking, vamos.

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