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Los siete hábitos de las personas altamente nefastas

By | Recursos Humanos | One Comment

Cualquier profesional de la comunicación que acuda a Internet con el propósito de buscar consejos útiles para enfocar su carrera profesional, encontrará ante sí un proceloso océano de diatribas, decálogos, soflamas y moralejas, casi todas ellas con el rancio aroma de los sermones de autoayuda de inspiración casi evangélica.

Por supuesto, ni por asomo se nos ocurriría poner en entredicho el valor de las ideas de semejante legión de presuntos expertos y de sesudos profetas del Management. Al fin y al cabo, todo se resume en que debemos sacrificarnos cada minuto para mejorar, con la referencia del modelo de profesional que defiende niveles siderales de formación, esfuerzo, afán de superación, compromiso y responsabilidad.

Está claro que quien nos invita a convertirnos en empleados excelentes, magnánimos y virtuosos, lo hace con la mejor intención y siempre de buena fe. Por supuesto. Tal vez la única objeción a formular es que posiblemente el mercado, las empresas, las relaciones profesionales y los CEOs no sean siempre tan impecables como cabría esperar en una concepción idílica o buenista del entorno productivo.

Hoy queremos, desde aquí, rendir homenaje a unos de los autores más emblemáticos dentro del género de la autoayuda profesional, Stephen R. Covey, autor del prestigioso libro ‘Los siete hábitos de las personas altamente efectivas‘, conocido y citado por casi todos. Indudablemente, la aportación de Covey fue enorme y su impacto valioso, pero tal vez sea necesario comenzar a adaptar sus brillantes postulados al mundo real de nuestro tiempo y de casi todos los tiempos.

Con el máximo respeto, reformularemos brevemente Los siete hábitos de las personas altamente efectivas‘, aunque nos permitiremos denominarlos ‘Los siete hábitos de las personas altamente nefastas‘. Esta vez no hablaremos de virtudes y excelencia, sino de hábitos ‘siniestros’ presentes en el perfil de profesionales de dudosa competencia. Nos guste o no nos guste, en nuestro tejido productivo encontramos empresas en las que tales hábitos poco deseables resultan bienvenidos.

Es obvio que vivimos en un contexto empresarial y profesional imperfecto -si se nos permite el eufemismo- y puede que debamos mimetizarnos con semejante cúmulo de virtudes dudosas para poder alcanzar cierto éxito personal. Como dice el refranero popular, ‘allá donde fueres, haz lo que vieres’. Si vas a parar a una empresa ‘siniestra’, estos son algunos de los hábitos negativos que esperarán de ti:

1º. Stephen R. Covey decía ‘Sea Proactivo’. Nosotros te aconsejamos que procures formar parte del paisaje y pasar desapercibido dentro de tu empresa. No destaques ni por arriba ni por abajo. No ‘saques la cabeza’, no vaya a ser que te la corten con un despiadado y certero hachazo.

2º. Stephen R. Covey decía ‘Empiece con un fin en mente’. Nosotros te emplazamos a que hagas lo que nos aconsejaba el bueno de Covey, pero tampoco dudes en cambiar de fin de un día para otro si las circunstancias así lo aconsejan. Permanece atento a lo que digan tus jefes y sígueles la corriente en todo, al menos de palabra. En la práctica, puedes hacer lo que te dé la gana, pero siempre con discreción y sigilo. Recuerda que ellos tienen el mismo objetivo que tú, ganar la mayor cantidad de dinero y poder posibles, en el menor tiempo y con el mínimo esfuerzo. Los daños colaterales de todo ello son algo secundario, como su propio nombre indica.

3º. Stephen R. Covey decía ‘Establezca primero lo primero’. Preferimos sugerirte que el orden de prioridades no es algo absoluto ni universal, al menos en el mundo de los negocios. Por ello, observa y escucha a tus jefes y compañeros más avezados. Su comportamiento te revelará que las empresas y las personas no siempre se mueven por dinámicas de excelencia o responsabilidad. En multitud de ocasiones, el éxito profesional no llega a través de las buenas prácticas. Cada compañía tiene su propia ‘cultura’ y ‘valores’ y no siempre tiene motivos objetivos para sentirse orgullosa de ellos. Una cuestión es lo que se dice y otra lo que se hace, como bien sabes.

4º. Stephen R. Covey decía ‘Pensar en ganar/ganar’. Disculpa que seamos tan crudos y prosaicos, pero desde la ética real de los negocios, el éxito no se crea ni se destruye, tan solo cambia de manos. Si tú ganas, alguien deberá perder y si tú pierdes, alguien habrá ganado a costa de tu derrota. En cualquier empresa y en el desarrollo de tu carrera profesional, si juegas a empatar, contarás con todas las opciones para lograr un soberbio fracaso. ‘Ganar/ganar’ es una quimera tan utópica como inusual en la vida real.

5º. Stephen R. Covey decía ‘Procure primero comprender, y después ser comprendido’. La verdad, lo único que importa es el resultado. Es cierto que hay algunos factores que deberás percibir e interpretar para sobrevivir en una organización, pero es imprescindible que te apresures en captar todas aquellas actitudes que sean políticamente correctas en tu empresa y aprender a fingirlas cuanto antes. No preguntes, solo observa y procura imitar en todo a los prebostes y barandas de tu empresa. No es necesario que seas siempre el ’empleado del mes’, pero es vital que lo parezcas.

6º. Stephen R. Covey nos hablaba de ‘La Sinergia’ como ‘la actividad superior de la vida: la verdadera puesta a prueba y manifestación de todos los otros hábitos reunidos’. Para entendernos, Covey entendía ‘La Sinergia’ como ‘la esencia de la paternidad transformadora’. Es cierto que se trata de una idea encomiable, muy útil para comprender y explicar las bases del liderazgo transformador. Por desgracia, lo único que se acostumbra a querer transformar es el volumen de nuestro ego, los dígitos de nuestra cuenta corriente o la cantidad de empleados que hacen reverencias a nuestro paso. En consecuencia, nuestro consejo es que intentes que todas las sinergias confluyan en tu propio beneficio. Y si quieres un amigo, cómprate un perro, como decía Michael Douglas en el film ‘Wall Street’.

7º. Stephen R. Covey nos decía ‘Afile la sierra’. Obviamente, Covey no estaba pensando en el film ‘La matanza de Texas’, de  Tobe Hooper, cuando formuló esta recomendación, aunque muy bien pudiera haberle servido de guía. Más bien quería hacer referencia a profundizar en los seis hábitos precedentes con el objetivo de transformarnos en mejores personas y profesionales. Afilar la sierra es un símil del esfuerzo necesario para potenciar nuestras virtudes y minimizar nuestros defectos ¿Desde cuándo los valores personales, la ética y la superación continua son sinónimos de éxito profesional…? Si ‘afilas la sierra’, que sea para usarla cuando la necesites y no para mejorar tu karma.

En cualquier caso, si puedes evitar estas prácticas y también huir de las empresas que las dan por buenas, tu carrera profesional saldrá ganando. Y mucho.

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