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Un amigo de un amigo encontró empleo en LinkedIn

By | Sin categoría, wellcomm-headhunting | One Comment

Es cierto. Todos —o casi todos— coincidimos en que LinkedIn es la red social crítica para encontrar empleo, crecer profesionalmente, establecer contactos laborales valiosos, hacer negocios o simplemente practicar el autobombo más fantasmagórico.

Si eres un profesional, un emprendedor más o menos normalito o incluso un empresario aventajado, tus horizontes profesionales te exigen que tengas abierto un perfil en LinkedIn, además de mantenerlo actualizado y activo. Es más, tendrás que dedicarle tiempo casi cada día para muy ser visible en esta red y propiciar un encuentro virtual feliz y oportuno, tal vez con un/a headhunter, con un/a business angel o con un/a responsable de recursos humanos dispuesto a premiar, de una vez por todas, tu indudable talento.

Aparentemente, todo puede resultar relativamente fácil si se trata de buscar nuevas y prometedoras oportunidades laborales y profesionales en LinkedIn. Basta con seguir una rutina tenaz o un procedimiento constante y riguroso que conlleva una serie de pasos que no vamos a repetir aquí. Pero como ya sabes, buscar puede no entrañar excesivas dificultades. Encontrar lo que buscas es mucho más difícil, especialmente si se trata de un empleo que mejore tu estatus y te empuje hacia perspectivas esperanzadoras de desarrollo de carrera.

En otras palabras, mantener una presencia visible, constante y activa en LinkedIn es condición necesaria pero no suficiente para que esta red social te depare alguna sorpresa agradable.

Ser un usuario ejemplar de LinkedIn no supone ningún mérito modélico. Sin embargo, estar fuera de LinkedIn si es un flagrante demérito, al menos para un gran número de tipologías profesionales, entre las que se incluyen los periodistas, publicistas, diseñadores, comunicadores, marketeros y similares.

Con profundo pesar, tenemos que decirte que en LinkedIn y en el mercado laboral, en general, hay demasiados pájaros y muy poco trigo.

Por si todo ello fuera poco, no nos queda otra que prevenirte contra el extendido timo del falso headhunter o cazatalentos de pacotilla. Sí, te hablamos de personas que se escudan bajo perfiles ‘fakes’ de distinguidos y reputados headhunters farsantes a la búsqueda del talento emergente, que contactan contigo con promesas de empleos envidiables o negocios rápidos y suculentos.

No vamos a aconsejarte que desconfíes de todos los que te ofrezcan algo, pero si queremos subrayar la necesidad de ser prudentes. No te dejes llevar alegremente por quienes te piden dinero por participar en un proceso selectivo o por aquellos otros que reclaman, por las buenas todos tus datos personales. Escucha a todos a través de la red, pero intenta cerciorarte de su verdadera identidad. Googlealos, busca sus datos en la red, echa un vistazo al historial de su perfil, pero no te entregues incondicionalmente al primero que aparezca con promesas de cuento de hadas.

Las ofertas creíbles reclaman siempre cumplir los requisitos de un perfil. Las propuestas dudosas solo buscan conseguir tus datos personales y/o tu dinero, aunque se trate de pequeñas cantidades.

LinkedIn es hoy una herramienta casi imprescindible para quienes se desempeñan o pretenden formar parte del mercado laboral, pero también es un fiel reflejo del mundo real, con sus pícaros, listillos, vividores, estafadores, timadores, ingenuos, incautos, pardillos, crédulos, etc. Y también profesionales y empresas de todo tipo, por supuesto.

Parafraseando a Joan Manuel Serrat, tendríamos que confesarte que ‘Uno de mi calle me ha dicho que tiene un amigo que dice conocer un tipo que un día encontró empleo en LinkedIn’. Tal vez algún día te toque a ti.

Googling y talento en la red: tu rastro digital es tu curriculum

By | Búsqueda de talento | 2 Comments

Las redes sociales y los sites de carácter colaborativo se han convertido en el ‘ecosistema natural’ que nos sirve como soporte para la comunicación, para el entretenimiento, para la cultura, para la formación, para el conocimiento, para las transacciones comerciales, para las inversiones, para las compras domésticas y, por supuesto, también para el empleo y la actividad profesional

Puede decirse que hace ya casi una década que las Webs dejaron de ser ‘tarjetas de visita’ o ‘escaparates estáticos’, para evolucionar hacia un modelo interactivo, con vocación de universo paralelo y de espejo de ese viejo mundo con monopolio analógico, el que paso a mejor vida hace unos pocos años.

En los países del primer o incluso del segundo mundo, una amplia proporción de la población y de las empresas se vieron cautivadas o empujadas a instalarse en el renovado universo digital, en la medida en la que la versión más social y participativa de Internet ha ido ocupando todas y cada una de las parcelas de la actividad.

Ni que decir tiene que las empresas y profesionales de la comunicación han sido actores principales, espectadores privilegiados o víctimas irredentas del tremendo vuelco que nos ha traído la Web 2.0, aunque esta expresión esté ya más desgastada que hablar del clima en un ascensor o decir que ‘lo más importante es la salud’ cuando no te toca la lotería.

Si tu trabajo actual o deseado tiene que ver con el marketing, la publicidad, la comunicación o el periodismo, no puedes jugar a ser invisible en la red ni a dejar que tus datos se dispersen por el ciberespacio de forma aleatoria y caótica. Es necesario que seas tú mismo quien tome las riendas de lo que las redes sociales y otros sites muestran de ti.

Cuando una empresa o un consultor de recursos humanos lee las primeras líneas de tu currículo, resulta casi inevitable que se lance a hacer Googling para recabar más datos sobre tu perfil y tus antecedentes en la profesión, tanto los positivos, como aquellos otros que prefieres que no se difundan. Es el proceso natural y ya forma parte de la metodología más usual y efectiva utilizada para localizar el talento y la competitividad con relación a las oportunidades de empleo y de negocio que se abren en la red. Cuando alguien hace Googling con tu nombre o tus datos personales, el buscador mostrará tu rastro digital, sin detenerse ante nada, ya se trate de cuentas de usuario en redes sociales, sentencias judiciales, multas de tráfico, anuncios en portales de clasificados, menciones en medios o en foros, o cualquier otra referencia que conste sobre ti.

A día de hoy, si eres profesional de la comunicación y no cuentas con una huella digital positiva, ordenada y visible, puede que te encuentres en riesgo severo de exclusión laboral. Da igual que aspires a consolidar una carrera profesional por cuenta ajena o que trates de emprender tu propio proyecto empresarial. Si quieres existir en el mercado, necesitas una reputación online medianamente estructurada y que refleje tus competencias, tu formación, tu trayectoria, tus méritos y tu capital relacional dentro del sector.

No es imprescindible que dediques cientos de horas a construir una marca personal en Internet, pero si es necesario que tomes el control de tu huella digital, antes de que lo hagan otros por ti. Para ello bastará con disponer de un perfil profesional correctamente desarrollado en LinkedIn. Si tienes perfiles personales en redes sociales no estrictamente profesionales (Facebook, Twitter, Google +, Instagram, Youtube, Flickr, etc.) será mejor que las configures con las máximas opciones de privacidad. No obstante, siempre te queda la posibilidad de contar con perfiles en estas redes con contenidos de carácter exclusivamente profesional, que también aporten información sobre tu potencial y sobre tu trayectoria. Esta última acción puede suponerte un gran apoyo para depurar tu rastro digital.

Recuerda que si introduces tu nombre y apellidos y/o otros datos personales en cualquier buscador, casi siempre los primeros links que se mostrarán serán los correspondientes a tus cuentas de LinkedIn, Experteer, Xing, Facebook, Twitter, etc. Para calibrar lo que los headhunters encontrarán cuando te ‘investiguen’ en la red, prueba a hacer Egosurfing, busca lo que Internet dice sobre ti. Esta acción te revelará tus fortalezas y debilidades frente a posibles oportunidades futuras de empleo o crecimiento profesional.

Recuerda que la exclusión digital puede ser sinónimo de exclusión laboral.

El ocaso del curriculum vitae

By | Recursos Humanos | 2 Comments

La progresiva implantación de la sociedad del conocimiento y de la información ha logrado transformar intensamente buena parte de los aspectos vinculados con nuestros estilos de vida, trabajo, ocio o comunicación. A poco que repasemos los recuerdos de la vida cotidiana de hace unos pocos años, nos resultará fácil percibir el tremendo vuelco experimentado en el día a día de empresas, profesionales y organizaciones de cualquier ámbito.

Nuestras interacciones sociales y profesionales han cambiado por completo, al mismo ritmo acelerado y constante, marcado por la evolución tecnológica y por las nuevas formas de adquisición, creación, difusión o aplicación del conocimiento.

Dentro de este renovado y cambiante entorno digital, las técnicas para la búsqueda de empleo no son, ni mucho menos, una excepción. Algunas herramientas y procedimientos aún conservan sus viejas denominaciones de la era analógica, aunque mantienen ya muy escaso parecido formal con sus antecedentes. Es el caso del curriculum vitae, considerado desde siempre como un instrumento crítico por los profesionales que buscan empleo y también por las compañías preocupadas por captar y fidelizar el talento, dentro de su acción estratégica o de su modelo de negocio.

Los tiempos han cambiado y es hora de borrar definitivamente de nuestro disco duro ciertas imágenes y hábitos que nos parecían válidos en los años de la era cero punto cero, con relación a la elaboración e instrumentalización del curriculum vitae.

Repasemos brevemente tres aspectos vitales a considerar, si pretendemos no incurrir en prácticas vetustas u obsoletas respecto del ya mal llamado ‘curriculum vitae’:

El papel agoniza

Los currículums en formato papel están viviendo el ocaso de su existencia. Es cierto que aún se utilizan para presentar candidaturas a un puesto de trabajo, en ocasiones muy puntuales, pero el final de su definitivo proceso de extinción está próximo. El papel ha sido sustituido por las bases de datos en ‘la nube’ y no debe parecernos extraño si en cualquier compañía o consultora de recursos humanos nos remiten a su Web para participar en un proceso selectivo o presentar una auto-candidatura, sin que medie oferta alguna.

El triunfo de la ‘nube’

Cualquiera que sea tu situación, si estás buscando una oportunidad profesional, tu curriculum vitae debe estar publicado en alguna de las principales redes sociales profesionales, ya sean sectoriales, específicas o generalistas. Como mínimo, tu perfil (comencemos ya a dejar de llamarlo curriculum vitae) deberá estar en LinkedIn, redactado con criterios de claridad, brevedad y diferenciación. No se trata de aportar muchos datos, sino de dejar muy claro qué sabes hacer, qué puedes aprender y qué estás dispuesto a conseguir. Al publicar tu perfil, será necesario que priorices aquellas competencias o destrezas que puedan diferenciarte de otros posibles candidatos. También es importante transmitir confianza y credibilidad al posible empleador, con el menor número de palabras posibles y con base en datos objetivos, no en juicios de valor. Por último, no olvides actualizar tu perfil con frecuencia y captar, a menudo, nuevos contactos valiosos, dentro de LinkedIn o de cualquier otra red social profesional en la que decidas estar presente.

Los criterios precedentes también te servirán para publicar tu perfil profesional en los diferentes portales de ofertas y demandas de empleo con mayor incidencia en el mercado.

Cuida tu rastro digital

La inmensa mayoría de los profesionales vinculados al conocimiento y/o a la información tenemos uno o varios perfiles personales en redes sociales generalistas (Facebook, Twitter, Google +, Instagram, Pinterest, etc.), en los que se muestran aspectos diversos o pintorescos de nuestra vida social o de nuestro entorno particular.

Es crucial que mantengamos los contenidos, fotografías, vídeos, imágenes, opiniones, etc. a salvo de ‘miradas extrañas’, muy especialmente si hacemos referencia a técnicos o consultores de recursos humanos. Es de suma importancia que configures adecuadamente la privacidad de tus perfiles personales (no profesionales) para evitar provocar impresiones equivocadas en quienes pueden tener capacidad de decisión sobre tus futuras oportunidades profesionales. Cuida tus opciones de privacidad.

No olvides, que si logras diferenciarte de tus competidores y suscitar el interés de aquel que realiza un proceso selectivo, lo primero que hará será buscar tu huella digital, a través de Google. Esta acción de ‘Googling‘ suele reportar información complementaria o relevante sobre el talento de un candidato, pero también tiene el potencial de generar impresiones equívocas y superficiales que pongan en peligro nuestra empleabilidad.

5 minutos diarios para gestionar tu desarrollo profesional

By | Actualidad, Hoy, wellcomm-desarrollo-carrera | 3 Comments

Aunque sabemos lo importante que es gestionar proactivamente nuestra carrera profesional a largo plazo, normalmente de lo que nos solemos ocupar a conciencia es de mantener a flote nuestra agenda y gestionar el día a día. ¿Existe alguna manera de construir hábitos que nos permitan asegurar un cierto control sobre nuestro futuro profesional dedicando 5 minutos al día? Te proponemos 10 ideas: Read More

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