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Solomon y el emperador desnudo

By | Liderazgo | No Comments

Parece que hoy nadie lo duda: la diferenciación es una de las claves para crecer y triunfar en un mercado cambiante, exigente y fuertemente competitivo. Todos damos por bueno este punto de partida y entendemos que solo los profesionales, productos y servicios que aporten diferencias innovadoras podrán salir adelante y anticiparse la competencia.

En sentido estricto, la mencionada máxima es válida para todos, ya se trate de compañías transnacionales, agencias de comunicación, comunicadores, periodistas, becarios, publicistas, políticos, sindicalistas, creativos, empresas locales, microempresas, profesionales freelance, trolls de la red, tuiteros honoríficos o francotiradores youtubers.

Está claro, tienes que intentar hacer cosas diferentes de las que hacen tus colegas si deseas alcanzar algunos de tus objetivos laborales. En consecuencia, la primera actitud a seguir es la de contradecir a nuestros jefes, compañeros, clientes, etc., cuando la situación así lo requiera ¿De verdad que esto es siempre así? ¿No hay excepciones?

Mucho nos tememos que en más de una ocasión tendremos que adoptar la actitud contraria, por el bien de nuestras expectativas de supervivencia y desarrollo profesional. Oponernos a nuestro entorno, defender ideas valientes o exhibir posturas innovadoras, a menudo conlleva riesgos difíciles de asumir, especialmente si aún no has logrado labrarte una sólida posición profesional.

La sabiduría popular está llena de serenas llamadas a seguir las convenciones y mantener una actitud conformista. Ya sabes, ‘allá donde fueres, haz lo que vieres’; ‘el que se mueve no sale en la foto’; ‘procura nadar siempre a favor de corriente’ o intenta no destacar demasiado y mimetizarte con el paisaje que tengas a tu alrededor.

Como nos decía el bueno de Noam Chomsky ‘el conformismo es el camino fácil y la vía al privilegio y el prestigio; la disidencia trae costes personales’.

Seguro que en tu infancia leíste o alguien te narró aquel entrañable cuento de Hans Christian Andersen, ‘El traje nuevo del emperador’, una pícara invitación a la disidencia. En la fábula, todos alababan las excelencias de las inexistentes nuevas vestimentas del emperador, por miedo a parecer necios ante la multitud. En realidad, el monarca desfilaba totalmente desnudo, pero nadie se atrevía a negar una mentira que todo su pueblo defendía, a sabiendas de su falsedad. Ni el mismísimo emperador se atrevió a reconocer que iba desnudo, ni a contradecir a sus súbditos. La moraleja viene a decirnos que las afirmaciones enunciadas por la mayoría no siempre son certeras y a menudo llevan una buena carga de hipocresía o miedo.

Decimos lo contrario de lo que pensamos por temor al rechazo social y evitamos los amenazantes riesgos que conlleva el hecho de ser diferente o pensar diferente. La sinceridad, la coherencia, la credibilidad, la innovación y la diferenciación son, con frecuencia, deportes de riesgo, muy especialmente en el contexto de algunas empresas y organizaciones. Sobre todo si eres un profesional júnior o semi-senior.

El síndrome de Solomon

Algo parecido vino a confirmarnos el prestigioso psicólogo Solomon Asch a mediados del siglo pasado, cuando enunció el popular ‘Síndrome de Solomon’. Tras una larga serie de experimentos, Asch concluyó que ‘La conformidad es el proceso por medio del cual los miembros de un grupo social cambian sus pensamientos, decisiones y comportamientos para encajar con la opinión de la mayoría’. En otras palabras, cuando acudas a una entrevista de trabajo o incluso cuando comiences en un nuevo empleo, no será nada raro que intentes cambiar mucho de ti para conquistar un lugar en el ecosistema profesional. En términos políticamente correctos, diríamos que se trata de alinearte con los objetivos de tu compañía, de compartir la visión, la misión y los valores de tu empresa, aunque ellos mismos sean los primeros en no sentirlos como propios.

Como decía Oscar Wilde ‘Un poco de sinceridad es algo peligroso; demasiada sinceridad, es absolutamente fatal’. Por ello, no queremos demonizar en lo más mínimo a quienes padecen el llamado ‘Síndrome de Solomon’, que más que una enfermedad es un recurso que utilizamos los profesionales y las empresas para combatir los efectos perniciosos de enfrentarnos con la resistencia al cambio de unos y otros.

En definitiva, no te olvides para nada de tu creatividad y de tu potencial para ser diferente, pero gestiónalo con prudencia en tu carrera profesional. Al menos mientras estés en el papel de ‘David’. Cuando llegues al estatus de ‘Goliat’ podrás tomarte otras licencias, algo más temerarias, novedosas y provocativas. Pero que el éxito no te embriague, tampoco te emociones en exceso…

Qué es la Industria 4.0

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Llevamos ya alrededor de dos décadas reflexionando y elucubrando en torno a la revolución digital, las renovadas formas de organización del trabajo y las nuevas tecnologías del conocimiento y de la información. La verdad, ya todo se nos vuelve un tanto cansino hasta el extremos del hartazgo.

Sin el menor rubor, escuchamos y leemos sesudas referencias que tildan de novedad a paradigmas, modelos, hábitos y tendencias que ya están fuertemente enraizadas en el devenir cotidiano de una buena parte de las empresas, los profesionales, las administraciones públicas y los usuarios, en general. Es una completa memez y un insulto a la inteligencia de tu audiencia si intentas defender que las redes sociales o las prácticas del Social Media Marketing (SMM) son una rabiosa novedad, sin ir más lejos.

Lo que se suele calificar como ‘nuevo’ ya no es tan nuevo, máxime si tomamos en consideración que un gran porcentaje de la población o de las compañías del primer mundo -incluso del segundo…- están razonablemente familiarizadas con la Web 2.0, con los medios sociales online y, sobre todo, con los dispositivos móviles con acceso a Internet. En efecto, no podemos pasarnos media vida presumiendo del invento de la rueda, cuando ya todos hemos desgastado una ingente cantidad de neumáticos. Además, lo que es más importante, este discurso ajado y rancio distrae nuestra atención de las verdaderas novedades con potencial de cambio social o de transformación del tejido productivo.

Por ejemplo, nos gustaría oír hablar con más frecuencia e intensidad de la digitalización de la cadena de valor, un progresivo y complejo proceso que ya está impulsando fuertes cambios, casi sin hacer ruido. No nos damos cuenta, pero las tecnologías están facilitando el intercambio continuo de información entre personas, máquinas, empresas y mercados, en lo que ya se denomina ‘Industria 4.0’ o ‘Empresa 4.0’. La inversión, el conocimiento, las personas, el dinero y los proyectos empresariales parece que se están moviendo hacia un horizonte que alterará competencias, procedimientos de trabajo y hábitos de consumo globales a corto plazo.

Es cierto que aún todos andamos un tanto perplejos y embobados con las posibilidades de una simple impresora 3-D. Lo mismo sucede con el presunto poder omnímodo de las aplicaciones de la aplicación Big Data o con los últimos avances reales del denominado ‘Internet de las cosas’.

El término ‘Industria 4.0’ fue acuñado por Mark Watson, alto ejecutivo de la firma alemana IHS, y viene a decirnos que el reto para la 4ª revolución industrial es el desarrollo de software y sistemas de análisis que sean capaces de transformar el enorme volumen de datos producidos por las empresas, las fábricas, los clientes, los usuarios y los mercados en información útil y valiosa para todos.

La construcción de la ‘Industria 4.0’ conlleva la incorporación de una mayor flexibilidad e individualización de los procesos de producción. Se trata de generar riqueza, bienestar, empleo y valor añadido organizando, analizando y explotando todo el océano de datos a los que una empresa al uso podría tener acceso. Cualquier compañía puede acceder a millones de datos de sus clientes pasados, presentes y futuros, de la misma forma en la que cualquier profesional o consumidor puede conocer con agilidad múltiples datos sobre compañías en las que trabajar, productos para consumir o servicios de todo tipo que necesite contratar.

Algunos opinadores o expertos contemplan todo este proceso como una amenaza o una pérdida del derecho a la intimidad. Posiblemente muchos de esos expertos que demonizan los conceptos de ‘Industria 4.0’, ‘Empresa 4.0’ o Big Data tienen un perfil parecido a aquellos que creen que las redes sociales, la Web 2.0 o la reputación digital son ‘fenómenos nuevos’ que confirman el perverso poder de Internet.

Por supuesto, el debate está abierto y seguirá estándolo durante bastante tiempo, nosotros no somos nadie para cerrarlo. No obstante, sí nos permitiremos recordar que es imposible poner ‘puertas al campo’, aunque si podemos investigarlo, disfrutarlo y protegerlo de forma sostenible. Algo similar ocurre le ocurre a Internet y a sus ‘pobladores’…

Liderazgo y palabras

By | Actualidad, Comunicación empresarial | One Comment

La semana pasada se celebró en Valencia una reunión muy interesante de directivos de primer nivel en la que el objetivo principal fue tratar de esclarecer el papel que deben adoptar las empresas para colaborar con el desarrollo económico y social de nuestro país. Organizado por la APD, el encuentro reunió a más de 1.500 directivos de toda España sobrepasando todas las previsiones de la organización. Analizamos algunos contenidos y reflexionamos sobre el liderazgo y el futuro

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Construir una empresa con medios sociales

By | Actualidad, Hoy | No Comments

Interesante aportación en vídeo de Rosaura Ochoa sobre una idea original de Elliance en la que nos cuenta como los medios sociales están transformando la forma en que algunas empresas se comunican con clientes, proveedores y empleados y, sobre todo, como las empresas deben estar construidas en base a estrategias de social media para lograr una verdadera integración y mayores posibilidades de éxito. Read More

Comunicación en breve: JESÚS MONROY

By | Comunicación en breve | No Comments

La comunicación es “OXÍGENO” ya que no puede faltar para la vida de cualquier organismo “vivo” como es una empresa o institución.

Jesús Monroy es Licenciado en Ciencias de la Información y Diplomado en Altos estudios Internacionales por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. También posee un diploma en programas informativos por el Instituto Oficial de Radio Televisión. Ha trabajado en Radio Nacional de España, en Televisión Española y realizó para el diario El País numerosos artículos sobre televisión y políticos. Jefe del Servicio de Comunicaciones Internas de la CEOE, en casi 30 años en la patronal  ha enseñado a más de 10.000 empresarios a hablar ante los medios.

Jesús sigue mostrando a sus alumnos los grandes errores a evitar en la relación entre  medios y  empresas. Para empezar, el trato dispensado al periodista, al que, según Monroy, tienen que ver como un profesional y darle información de interés. No menos importante es cómo los directivos van a transmitir el mensaje, que ha de ser asequible y concreto. Por último, en lo que afecta al resultado final, lo prudente es no asombrarse con lo que se publica, por eso los empresarios aprenden cómo trabajan los periodistas.

1.Tres palabras para definirte :

Estudioso, curioso, afán por aprender

Me esfuerzo por ser creativo en lo que desarrollo

Fuerza de voluntad, empeño, perseverancia. No me canso de intentarlo

2. ¿Directivo con habilidades en comunicación o comunicador con habilidades directivas?

Sin ninguna duda directivo con habilidades en comunicación

3. ¿Recesión o expansión de la comunicación?

Ahora más que nunca expansión de la comunicación. Mucha gente dice que la comunicación es humo cuando en realidad yo pienso que es “oxígeno” en el sentido de que no puede faltar para la vida de cualquier organismo “vivo” como es una empresa o institución.

4. Elije 3 términos y construye tu frase de cierre: credibilidad, confianza, diálogo, competitividad, transparencia, liderazgo, consenso, conversación, reputación, estrategia, valores, respeto, equipo, intangibles, integración, talento.

Mi frase es que la comunicación no es un añadido a nada, ni a la gestión, ni al liderazgo ni al Management. La comunicación es la base de cualquier actividad humana y la comunicación profesional es la clave para que la empresa pueda existir: comunicación integral (interna, externa, con los stakeholders…)

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