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El Síndrome de Herodes puede matar a tu empresa

By | Actualidad, wellcomm-directivos-conectados | No Comments

Cuando el talento, la creatividad, la confianza, el esfuerzo y la oportunidad coinciden en el mismo tiempo y en el mismo espacio empresarial, surge la innovación, como gran fuerza transformadora que hace avanzar a las empresas y logra impulsar el crecimiento de los profesionales.

¿De verdad que es así de fácil?

¿Innovación es siempre sinónimo de oportunidad para las personas capaces de concebir nuevas ideas con potencial para generar riqueza y bienestar?

¿Las propuestas innovadoras son siempre bien recibidas en cualquier compañía?

Las respuestas correctas son NO, NO y NO. Así, sin matices. Si la innovación prosperará con fluidez en cualquier equipo productivo o de conocimiento, posiblemente no sería tal innovación o no estaría investida de tan inusitado poder de transformación y progreso.

Cuando una nueva propuesta irrumpe en una reunión de trabajo y posee verdadera capacidad para generar escenarios que representen un salto de calidad, siempre ha de encontrarse de bruces con la resistencia al cambio. Sin resistencia al cambio, posiblemente el propio cambio no existiría como fuerza innovadora capaz de generar prosperidad y satisfacción para las empresas y para los profesionales. Son como el Yin y el Yang o como Piolín y el Gato Silvestre. Uno no tiene sentido sin el otro.

No obstante, en multitud de situaciones, la resistencia al cambio se vuelve robusta y poderosa, hasta el extremo de anular cualquier posibilidad de cambio. Esos son los casos en los que Piolín pierde la batalla para siempre, desaparece de la escena y el Gato Silvestre ya no encuentra otra distracción que sestear en el sofá. Fin de la historia.

Algo similar ocurre en multitud de empresas de comunicación, marketing y también de otros sectores. La resistencia al cambio se torna poderosa y torpedea por sistema cualquier nuevo proyecto o idea innovadora. Es el llamado Síndrome de Herodes, una suerte de ‘tolerancia cero’ a la innovación por temor a perder un estatus o una posición, aunque esta no sea satisfactoria y muestre tendencias decadentes.

Posiblemente te resulte familiar lo que te describimos. Reuniones de trabajo o presentaciones de proyectos en las que aparecen verdaderos expertos en subrayar y magnificar todas las debilidades y amenazas que se ciernen sobre los nuevo, lo original, lo innovador, lo creativo o lo potencialmente productivo. Es cierto que, en ocasiones, el cambio y la innovación pueden suscitar algunas dosis de temor más o menos irracional. En el Síndrome de Herodes, el ataque a la innovación se desboca e imposibilita que las empresas y los profesionales puedan asumir nuevos retos inherentes a un entorno productivo y a un mercado en permanente cambio. Además, habitualmente este fenómeno suele provocar que nos transformemos en profesionales dubitativos, temerosos y proclives a no destacar, a matar la creatividad, a mimetizarnos con la abulia y a intentar simplemente ser parte del paisaje.

¿Crees que todo esto puede estar sucediendo en tu empresa? Si la respuesta es afirmativa, es más que probable que el Síndrome de Herodes acabe por enviaros a todos al limbo, a la ruina, al desempleo, a la obsolescencia o al concurso de acreedores.

La Neurociencia es sexy

By | Opinión y debates | One Comment

En el ámbito de la empresa y de la comunicación, desde hace unos años está de moda hablar de Neurociencia y de Neuromanagement, en su condición de ámbitos innovadores y conceptos ‘sexy’, con capacidad para sorprender y seducir la curiosidad de expertos y CEOs. Es cierto que las disciplinas científicas relacionadas con la Neurociencia existen desde hace muchos años, aunque su intensa trasposición a los ámbitos profesionales y empresariales se ha popularizado en fechas algo más cercanas.

Como posiblemente ya sepas o intuyas, la Neurociencia se ocupa de estudiar los aspectos fisiológicos, bioquímicos, evolutivos, estructurales y funcionales del sistema nervioso, como bases biológicas del comportamiento humano.

El Neuromanagement es la aplicación de los descubrimientos de la Neurociencia a la gestión de las empresas. No temas, no vamos a ponernos ahora ‘el traje de Punset’ y a evangelizarte con fábulas sobre el poder omnímodo del cerebro humano, ni nada parecido. Nos da mucha pereza. Para ‘darte la brasa’ respecto de estos temas ya hay otros que lo hacen bastante mejor que nosotros.

Lo que si nos gustaría es rescatar algunas ideas gratas y reconfortantes que la Neurociencia ha querido revalorizar, a pesar de no ser suficientemente comprendidas durante largos años.

En primer lugar, los neurocientíficos nos han transmitido con meridiana claridad la necesidad de rescatar la práctica de la vida contemplativa como actividad cotidiana para mejorar el bienestar personal y hacer crecer el potencial profesional. Solo consiste en relajarnos, silenciar el constante ruido de nuestro cerebro, ahuyentar el estrés, abrir la puerta a las emociones positivas y lograr un estado general en el que la presencia de las ondas cerebrales alfa nos procurarán el mejor caldo de cultivo para la creatividad, la intuición, la toma de decisiones efectivas y la resolución de problemas más o menos complejos.

Suena un poco místico, pero no hay nada de superstición en esta práctica de la vida contemplativa, algo ya conocido y de alguna forma utilizado en distintas culturas, desde hace algún que otro milenio.

Por si te parece que padecemos un repentino delirio otoñal o que hemos sido abducidos por algún chamán mercenario, solo te recordaremos que las ondas alfa son oscilaciones electromagnéticas con frecuencias entre 8 y 13 Hz, que se originan en la actividad eléctrica de las células cerebrales del tálamo.

Las ondas alfa suelen aparecer, de forma espontánea, cuando nos relajamos tras completar una tarea, logramos un pequeño objetivo en el trabajo o realizamos alguna actividad serena, tranquila y gratificante. La Neurociencia y el Neuromanagement nos ponen sobre la pista de la importancia de la vida contemplativa, frente a la cultura dominante de premiar el estrés, la tensión, la fatiga, las jornadas laborales ‘coreanas’ o la actividad profesional incesante. El desprecio por la vida contemplativa o por la meditación ha gozado durante décadas de un prestigio dudoso, abusivo e interesado.

Por suerte, gracias a los fundamentados descubrimientos de la Neurociencia y del prestigio alcanzado por estas disciplinas, ahora contamos con argumentos para, en muchos casos, defender lo obvio aunque entre en brutal contradicción con la cultura de muchas compañías.

En determinados momentos, ‘hacer nada’ es productivo y contribuye a impulsar la excelencia profesional individual. Es más, si programamos momentos de vida contemplativa, de ‘hacer nada’ -tal como suena- en nuestra jornada laboral y en nuestras costumbres personales, promovemos el establecimiento de nuevas conexiones neuronales al tiempo que se solventan problemas y se toman decisiones complejas, de forma creativa, innovadora y placentera. Casi sin darnos cuenta, con la misma espontaneidad y ligereza con la que nos deslizamos por un suave tobogán.

Dicho de otra forma, en las empresas y en nuestra vida profesional es saludable, sostenible e imprescindible contar con espacios para ‘soñar con los ojos abiertos’, ‘pensar al revés’ o dejar a nuestras ideas vagar libremente sin presiones, en un estado de máximo bienestar. Lo contrario representa volver la espalda a la productividad de equipos y organizaciones. Por fortuna, estas ideas están arraigando con fuerza.

Decididamente, la Neurociencia es sexy, muy sexy. Y no solo para los profesionales. Ciertamente, el Neuromanagement es aún más sexy para las empresas.

Experiencia y éxito profesional ¿son enemigos de la innovación?

By | Actualidad | One Comment

En los últimos años, los profesionales de la comunicación hemos llegado a provocar un imparable tsunami de conceptos y palabras relacionados con la innovación, el cambio, la excelencia y la competitividad.

Es innegable que no somos, en absoluto, los únicos responsables de esta profusa inflación de nuevos mantras vinculados con la creatividad y con las ideas generadoras de oportunidades, riqueza y empleo. Sin duda, los discursos oficiales, los mensajes institucionales y la cultura dominante del emprendimiento se han encargado de propagar a fondo estos renovados mandamientos de la productividad, del éxito y de los negocios presuntamente viables.

Nos duele reconocerlo, pero hablar de innovación se ha vuelto un tanto cansino y recurrente. No es nuestra intención señalar a nadie, pero no siempre quienes más argumentan respecto de la innovación son los que la hacen realidad en mayor medida.

Tenemos claro que el abuso y la reiteración de una idea casi siempre conllevan su paulatino desgaste y pérdida de contenido. De hecho, y sin ánimo de caer en la vanidad, podemos afirmar que los que trabajamos dentro del ámbito de la comunicación, la publicidad y el marketing hemos sido pioneros históricos en la aplicación de paradigmas, modelos, procedimientos e ideas innovadoras.

La innovación y la creatividad son aspectos y condiciones inherentes a las buenas prácticas dentro de la comunicación, la publicidad y el marketing. No es ningún secreto.

No ‘inventamos’ las técnicas de creatividad ni fuimos los primeros en hablar del pensamiento paralelo en el contexto de las empresas y de los recursos humanos, pero no es posible entender nuestro trabajo sin la búsqueda incesante de nuevas ideas creativas generadoras de negocio, riqueza y, por supuesto, también empleo.

No tenemos ningún privilegio de exclusividad con las musas, pero si estamos a menudo entrenados en destrezas que nos facilitan apartarnos de los patrones de pensamiento lógico convencionales para producir ideas diferenciadas con capacidad para aportar valor a clientes, a empresas y a la sociedad en su conjunto.

Habitualmente se registra una curiosa paradoja en los profesionales de todos los sectores de actividad: mientras más conocimientos y experiencias formales acumulan, se van mermando sus competencias profesionales para ser innovadores y creativos. Dicho de otro modo, de forma involuntaria, su trabajo se va viciando y acomodando a formas de pensamiento estandarizadas. Se opta por la facilidad de caminar por un sendero desbrozado, en lugar de ensayar nuevas vías que nos conduzcan al crecimiento profesional y al descubrimiento de soluciones innovadoras. De una u otra manera, vamos perdiendo frescura y flexibilidad para afrontar nuevos retos desde ópticas diferenciadas.

Obviamente, hay actitudes, hábitos y estados de ánimo que nos pueden ayudar a revertir esta realidad y a percibir oportunidades allá donde otros solo ven amenazas.

Como ya expresó hace más de medio siglo Edward De Bono, creador del concepto de pensamiento lateral, ‘La inocencia es algo que la experiencia no puede proporcionar’. ¿Podríamos afirmar entonces que la experiencia es enemiga de la innovación? Para nada.

Es obvio que la experiencia profesional y personal es algo parecido a la ‘materia prima’ sobre la que aplicar hábitos de pensamiento innovador con poder para generar ideas útiles y productivas en el trabajo y en los negocios. Pero para que ello sea posible resulta necesario que percibamos y gestionemos esta información de otra forma. En definitiva, todo consiste en entrenarnos para aprender a pensar de forma diferente, como nadie nunca quiso enseñarnos en nuestros tiempos de de escolares, estudiantes, universitarios o becarios.

Se trata de aprender una forma específica a organizar los procesos de pensamiento, para encontrar soluciones innovadoras mediante estrategias o algoritmos no ortodoxos, que normalmente serían ignorados por el pensamiento lógico.

Hablamos de una destreza que es más difícil de explicar que de llevar a la práctica. ¿Por qué no probamos a hacerla realidad?

Los gurús no existen

By | Debate | 2 Comments

Con crisis y sin crisis, la INNOVACIÓN (así, con mayúsculas) ha logrado encaramarse al máximo rol de protagonismo en empresas y organizaciones de cualquier tipo. Todo el mundo clama, a voz en grito y con discursos grandilocuentes, que sin innovación no hay excelencia, ni competitividad, ni sostenibilidad, ni tan siquiera supervivencia. Es indiferente que seas un profesional, una PYME o una gran corporación. Tenemos la necesidad de anticiparnos a un futuro líquido e incierto y para ello precisamos de personas capaces de pilotar nuevos proyectos aunando competencias y actitudes de proactividad, creatividad e innovación.

Hablamos de verdaderos líderes visionarios; con inusitadas destrezas de comunicación; orientados al cambio y capaces de convertir a sus colaboradores en auténticos super-hombres o super-mujeres del talento y de la productividad. Es posible que, en más de una ocasión, hayas oído hablar de verdaderos ‘gurús’ investidos de todas estas cualidades y algunas más.  Este tipo de personajes vienen a ser como los efectos especiales de las películas: una hermosa ilusión y una brillante mentira.

No nos engañemos, ni nos dejemos embaucar. Figuras de semejante calibre solo existen en el cine, en los cómics o en los libros de auto-ayuda más silvestres. En una organización, es impensable que todo el peso de la innovación pueda recaer sobre personas únicas. Ni tan siquiera en el caso de los más sobresalientes líderes, formados en modelos transformacionales y de excelencia. Las competencias que hacen a una empresa innovadora han de desarrollarse, distribuirse y balancearse entre la totalidad de los integrantes de cada equipo de trabajo.

Es cierto que precisamos de líderes innovadores en especial en los medios de comunicación, con creatividad para generar ideas audaces y también con capacidad para convertir tales ideas en procedimientos orientados a crear valor. Pero semejantes destrezas solo son posibles a través de la participación y la implicación de los equipos de trabajo, desde el minuto uno. Los verdaderos gurús son los equipos,  y la comunicación productiva, estructurada y flexible es el vehículo que hace posible el proceso que hace que una empresa avance, crezca y se adapte a los cambios.

Sin inteligencia colaborativa no hay innovación, ni crecimiento, ni comunicación, ni presuntos gurús, ni liderazgo, ni creatividad, ni excelencia, ni tan siquiera supervivencia.

¿De dónde vienen las buenas ideas?

By | Actualidad, Hoy | 3 Comments

Llevo días dando vueltas en torno a conceptos como la innovación o la creatividad; a lo costoso que es promover, gestionar y avanzar en los cambios personales, profesionales, organizacionales; a lo necesario que resulta encontrar herramientas y palancas que faciliten todos esos cambios… En este recorrido me he encontrado unas cuantas ideas inspiradoras que me gustaría compartir ¿Se os ocurre alguna más? Read More

¿Pierdo el tiempo?

By | Actualidad, Hoy | 3 Comments

El uso de las redes sociales en el trabajo ¿es trabajo o es capricho? Ana Mayo nos hace un pequeño apunte que creemos interesante. Desde que empezó a desarrollarse el mundo 2.0 hasta ahora, las necesidades de consultar webs, blogs, tweets y demás no ha dejado de crecer. Ahora, el reto, es lograr que eso, además, sirva para mejorar nuestro trabajo y nuestro conocimiento.

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¿Liderazgo creativo o crisis de liderazgo?

By | Actualidad, Hoy | One Comment

La verdad es que pensaba hacer un post sobre liderazgo creativo ya que me habían invitado a participar en un desayuno organizado por CEDE y patrocinado por Telefónica bajo el sugerente título: Compromiso con el talento, clave para el éxito . Mira tu por donde que cuando llego al hotel Intercontinental en el madrileño Paseo de la Castellana, me encuentro con un a avalancha de gente entre periodistas, cámaras e invitados y no se como me veo dentro de una sala abarrotada en un desayuno organizado por Europa Press (y patrocinado por Telefónica, de ahí la confusión inicial) , sentada en una mesa y escuchando a Mariano Rajoy hablar de sus recetas para resolver la crisis y de sus citas y conversaciones con el presidente Zapatero. La verdad es que enseguida noté que lo del liderazgo creativo no  tenía nada que ver con lo que estaba oyendo, pero guiada por la curiosidad e incapaz de superar la dificultades para salir discretamente de la abarrotada sala, decidí quedarme y disfrutar intentando pensar cuantos líderes creativos había en aquella reunión. Para vuestra información os diré que allí se encontraban los consejeros delegados de las principales empresas españolas, directores de periódicos, presidentes de clubes de fútbol, algún obispo y todos los políticos del PP (desde  Fraga a Gallardón pasando por Ana Botella y Federico Trillo).

Pues bien, Chema Palomares (gracias por invitarme siempre para hablar de cosas interesantes) me pasa sus anotaciones sobre las actitudes/habilidades de una líder creativo que os reproduzco tal cual: convencer+conmover, entusiasmo +pasión,  gestión de la diversidad, dar ejemplo, asumir riesgos.

Para no entrar en”jardines” de los que seguramente no sabría salir, lo que encontré en aquel desayuno más que liderazgo creativo fue crisis de liderazgo. Cada cual que saque sus propias conclusiones.

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