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Comunicación interna, el lado oscuro

By | Comunicación | No Comments

Son pocos los que se atreven a reconocerlo, pero la comunicación interna viene a ser la pariente pobre y olvidada en un buen número de empresas de todos los sectores de actividad, ya sean PYMES, microempresas o compañías transnacionales. Da igual de qué negocio hablemos, ya que en la mayor parte de las organizaciones, la comunicación interna solo es contemplada desde una óptica jerárquica y operativa. Desde las posiciones de liderazgo, se persigue que cada cual haga su trabajo en tiempo y forma, tal vez con algo de proactividad y participación, pero sin que los flujos de información parezcan tener otro objetivo que la productividad, pura y dura.

¿Recuerdas a algún Dircom trabajando en programas de comunicación interna? Alguno hay, aunque no podemos afirmar que esa sea una de las responsabilidades profesionales consideradas prioritarias para el puesto. Si hablamos de comunicación empresarial, es inevitable que intuitivamente pensemos en la comunicación externa y en la imagen que cada compañía proyecta hacia sus clientes potenciales, el mercado, los accionistas o la sociedad, en su conjunto. Lo interno con frecuencia será secundario e infravalorado.

¿Tan poco nos importa que profesionales y empresas estén alineados y compartan un universo común de valores, compromisos, actitudes y buenas prácticas?

Hace pocos años, en el curso de una reunión con mandos intermedios y técnicos de una prestigiosa editorial (cuyo nombre no revelaré, por razones obvias), cometí la ingenua imprudencia de pedirles que me hablaran algo respecto a la misión, la visión y los valores de su empresa. En primera instancia, la única respuesta que obtuve fue que su empresa carecía de valores y que jamás habían oído hablar de nada semejante. Incluso llegaron a dudar de su ‘utilidad’. Ante mi insistencia, fueron capaces de deducir, de forma difusa, algunos valores reconocibles que su organización si compartía, como la honestidad, el respeto a la legalidad, la excelencia o la innovación. ¿Cómo era posible que empleados clave desconocieran aspectos críticos de la identidad y de la razón de ser de su empresa? Los pecados de omisión en sus prácticas de comunicación interna parecían notorios.

¿Has observado en qué casos los perfiles y las competencias profesionales recogen la necesidad de que los empleados de puestos concretos cuenten con destrezas de comunicación? Casi siempre, cuando su trabajo cotidiano se desarrolle de cara al exterior. Si se trata de una oferta de empleo ‘de puertas para dentro’, tales habilidades pasan a ser totalmente subsidiarias.

Lo más habitual es que la gestión de la comunicación interna se deje, con exclusividad, en manos de profesionales de recursos humanos o incluso bajo la dirección de responsables operativos (jefes de proyecto, directores de áreas funcionales, jefes de equipo y posiciones análogas). Aunque resulte paradójico, es usual dejar al margen de la misma a los responsables de Marketing o de Comunicación y, con ello, perdemos la oportunidad estratégica de apuntalar el compromiso y la implicación recíprocas entre los profesionales y las propias empresas.

Tal y como hace tiempo ya afirmaban los pioneros de los modelos de gestión de la calidad, cada empleado es un cliente interno y la comunicación  debe contribuir a que esta formulación se convierta en realidad. Comunicación interna, creatividad y marketing deben ir de la mano. 


Foto: The guardian. kmt_rf /Alamy

El jefe no es el que más sabe

By | Actualidad, Comunicación empresarial, Informes y publicaciones | 4 Comments

Joaquín Moral, a través de facebook, nos descubre esta entrevista a Juan José Almagro, Director General de Comunicación y RSC de Mapfre. Fue publicada en expansionyempleo.com el día 8 de mayo. Por su interés, coherencia y sensatez  nos ha parecido interesante reproducirla aquí íntegramente.

Convencido de la importancia de las personas en las organizaciones, Juan José Almagro echa de menos la coherencia en la gestión de recursos humanos y lamenta la falta de comunicación y la transparencia de la alta dirección en un momento clave para el progreso empresarial.

Ha desarrollado toda su trayectoria profesional en Mapfre y se puede decir que le sobra perspectiva empresarial. En su periplo por distintos puestos de alta dirección en esta organización, Juan José Almagro ha sacado tiempo para la docencia, para escribir tres libros, participar en la elaboración de otros tantos y también para cultivarse en una de las facetas que más pesa en la empresa: la responsabilidad social corporativa (RSC). Es un área que le apasiona, tanto o más que la gestión de personas. Y es en estos momentos de incertidumbre económica cuando Almagro apuesta más que nunca por una gestión eficiente que saque a la luz los nuevos valores, por el buen gobierno y por la coherencia en la comunicación: “Cuando engañamos a los empleados rompemos ese finísimo hilo que se llama fidelidad, lealtad o confianza, que es lo que las organizaciones reciben de sus profesionales”. Por este motivo aboga por los jefes como garantes de ese equilibrio un liderazgo que, en su opinión, no está vinculado a los conocimientos. “El jefe no es quien más sabe, sino aquella persona que es capaz de formar un equipo, marcarle unos objetivos, motivarle y decirle cuándo se equivoca”.

¿Qué es la responsabilidad social corporativa?
– El compromiso que hoy tiene que asumir la empresa o la institución como consecuencia del nuevo papel que le corresponde jugar en el mundo económico y social.

¿Cuál es ese nuevo papel?
– La sociedad demanda a la empresa generar empleo; ser innovadora, eficiente y competitiva. También ser capaz de hacer todo esto en un entorno más humano y habitable, y además comprometerse socialmente.

¿Cómo se consigue el equilibrio entre el compromiso interno y el externo?
– Diciéndole a las personas la verdad. La comunicación supone involucrar a la plantilla en un proyecto común.

¿Qué departamentos tienen que influir en este proceso?
– Es tarea de todos. La empresa no es una agrupación de departamentos. Las áreas de recursos humanos, de comunicación y la dirección de responsabilidad social corporativa tienen que ser capaces de instaurar procesos de comunicación permanentes en la organización. La empresa moderna tiene que ser absolutamente transparente.

¿Está preparada para esta transparencia la alta dirección?
– Cada vez más, pero en una época no tan lejana se informaba y se comunicaba mal. Ahora los empleados quieren saber qué está pasando, no hay que tratar a los profesionales como personas que no entienden nada, sino como adultos responsables.

¿Por qué se comunica mal?
– Hay falta de costumbre. Cuando la gente se queja en el seno de las organizaciones o protesta por los jefes y sus defectos lo hace por falta de comunicación. Para evitarlo, deberíamos involucrar a los profesionales en un proyecto común y explicarles cuáles son los objetivos generales y globales de cada departamento.

Resultados de negocio, gestión de personas… ¿Se les exige demasiado a los jefes?
– En parte, por eso se les paga. El directivo cobra más porque no sólo tiene que desarrollar su trabajo, también tiene que dirigir a las personas de su equipo, lo que supone conocer en todo momento qué están haciendo, si se sienten cómodos en su puesto de trabajo y atender a cualquier tipo de sugerencia, porque su participación es decisiva para el buen fin del proyecto.

¿Es capaz de detectar el mal ambiente en la empresa?
– Se detecta en actitudes e incluso en la preocupación de los profesionales. En concreto en la dirección general que lidero nos reunimos dos veces al año para analizar este tema. Es un ejercicio muy gratificante porque nos permite profundizar en la necesaria unión que tiene que haber entre las personas que ocupan o desarrollan su actividad enun área.

¿Se mima a los empleados o nos encontramos ante un paternalismo barato?
– Las empresas están cuidando a las personas porque saben que sólo pueden llevar a cabo planes de actuación si tienen un equipo formado adecuadamente. El paternalismo no ha desaparecido, pero se ha avanzado en la gestión. Las empresas, merced a la RSC, van a tener que comportarse de forma muy distinta; la responsabilidad es una forma de gestionar basada en valores que a su vez sirve para crear valor en la organización.

¿Cómo detectar el talento?
– Sólo a través de la formación. Desafortunadamente, hay cierto divorcio entre empresa y Universidad. Por eso si una compañía quiere triunfar, tiene que instaurar el aprendizaje colectivo, y no me refiero sólo a los jefes, sino a toda la plantilla. La formación no puede convertirse en un privilegio.

¿Se practica la promoción horizontal?
– Todavía no. No todos los profesionales desean ascender a un puesto directivo. Hay muchos de la Generación X e Y que no quieren asumir funciones de jefatura, pero sí responsabilidades de trabajo y compromiso. Hay que crear un organigrama que contemple un colectivo de técnicos que desarrollen su trabajo a satisfacción y con plenitud.

En procesos de reestructuración, ¿qué deben hacer las empresas para motivar a su plantilla?
En cualquier proceso, la principal responsabilidad es comunicar leal y verazmente. Las personas quieren saber qué está ocurriendo y actuar en consecuencia. En época de crisis no se debe ocultar información, contar las cosas como son y entre todos tomar la mejor solución posible, sin olvidar que la empresa que no es capaz de dar resultados y sobrevivir no podrá generar empleo y desaparecerá.

Comunicación en breve: MARIA GIL-CASARES

By | Comunicación en breve | No Comments

Maria es profesora de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense, Consultora de comunicación y Secretaria General de la Asociación de Directivos de Comunicación DIRCOM . Autora del blog Comunicación interna

1.-Tres palabras para definirte: ética, constante y organizada

2.- ¿Directivo con habilidades en comunicación o comunicador con habilidades directivas? Comunicadora con habilidades directivas

3.- Recesión o expansión de la comunicación? Siempre expansión y necesidad de la comunicación

Elije 3 términos y construye tu frase de cierre: credibilidad, confianza, diálogo, competitividad, transparencia, liderazgo, consenso, conversación, reputación, estrategia, valores, respeto, equipo, intangibles, integración, talento, conciliación.

La comunicación interna favorece y promueve las relaciones entre las personas de la organización generando la confianza y el compromiso con unas metas y valores comunes.

Paro, comunicación y ser humano

By | Actualidad, Comunicación empresarial, En portada, Recursos Humanos | No Comments

Estudio de Comunicación, junto con Cinco Días, acaba de hacer público el informe La comunicación de las empresas en los ERE y en situación de crisis laboral. Interesantes conclusiones aunque no nos pillan por sorpresa. La gente se siente mal tratada cuando sus empleadores se ven obligados a recurrir a un Expediente de Regulación de Empleo. Obviamente estas situaciones no son fáciles pero, posiblemente, la inexistencia de una política de comunicación interna, en general y ad hoc para estos momentos, la hace más complicada. Según el informe, la gente se entera de que su empresa acaba de presentar un expediente por el boca a boca o por los corrillos. La dirección, en la mayoría de los casos, está desaparecida y sólo un 10% se considera parte de la empresa cuando estalla esta bomba. RRHH y legal, son los departamentos que, generalmente, se ocupan de informar a las plantillas pero no salen muy bien parados: no conectan con los afectados.

Las comunicaciones de este tipo se suelen hacer (en un 60%) en reuniones y son los sindicatos (en un 35%) los más activos a la hora de informar al respecto. Un 8% se lo meriendan mientras lo lee en la prensa.

Comunicar despidos no es lo más agradable del mundo pero, sin duda, una política de comunicación planificada y en manos de profesionales puede hacer mucho más llevadero el tránsito.

En este sentido, interesante entrevista de Cristina Delgado este fin de semana en El País, a David Evans, fundador de Gass Roots, consultora especializada en Marketing y Comunicación. Con un interesante curriculum personal y profesional, Roots afirma que, ante la crisis, “la única solución es crear y mantener el empleo, porque es lo único que crea bienestar. El único activo real es el ser humano”.

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