1 década, 2 lustros, 10 años, 120 meses…

En comunicación, y a día de hoy, una eternidad.

El tiempo se mide, como en muchos casos la comunicación, por percepciones, por sentimientos.

Y nuestras percepciones, como profesionales de la comunicación, no pueden ser más confusas. Las señales están ahí, pero sigue siendo muy difícil identificarlas adecuadamente.

En un mundo “donde la única certeza es la certeza de la incertidumbre”, como decía Z. Bauman, la seguridad de antaño se ha tornado en zozobra. Sin guion es mucho más difícil adaptarse a la nueva realidad.

La reputación ya no es lo que era, ahora depende de clientes, empleados, personas anónimas con mucho más poder del que intuyen.

El entorno digital pasa, en semanas, de ser un universo de conocimiento casi infinito a un océano de fango; de ser menospreciado por su bajo impacto en la vida política a cambiar voluntades y hacer caer gobiernos; de su desprecio hacia la automatización a suspirar por la inteligencia artificial…

Tiempos confusos pero apasionantes, especialmente para la comunicación y sus responsables.

Con nuevos términos que designan nuevas necesidades y nuevos actores que reclaman su papel en un escenario en construcción. Un escenario en el que ha estado presente, acompañándonos y guiándonos, Wellcomm.

Se agradece que durante este tiempo nos haya alumbrado el camino porque, además, su papel se intuye aún más necesario en los próximos 10 años.

Luis Miguel Díaz-Meco

Responsable de comunicación, consultor y docente

@lmdiazmeco