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Los bebés de hoy trabajarán en profesiones que aún no se han inventado

By | Actualidad, Formación | No Comments

El entorno ha cambiado drásticamente en los últimos tiempos y está transformando la concepción que tenemos del trabajo y de la empresa. Estos factores de cambio que están transformando la sociedad y el mercado global, condicionarán y redefinirán el futuro de los negocios y las profesiones en los próximos 10 años.

Para intentar descifrar estas claves, Startup Academy, un nuevo programa orientado a formar a profesionales con actitudes y conocimientos específicos para los nuevos puestos de trabajo que se demandan en el sector digital, organizó el pasado 18 de septiembre en el Centro de Innovación BBVA (Madrid) el encuentro ‘Un futuro lleno de oportunidades, ¿estás preparado?’, en el que se analizaron y debatieron estas tendencias y previsiones, y su impacto más inmediato.

Con la participación de tres profesionales de primer nivel desde el punto de vista del emprendimiento, Pep Gómez, fundador de Fever; Abel Linares, profesional con más de 20 años de experiencia en alta dirección en empresas como Oesia, Terra o TPI Páginas Amarillas y mentor de The Heroes Club; y Fernando Rodríguez, creador de Toovari, en el encuentro debatieron acerca de las oportunidades que ofrece la llamada ‘Tercera Revolución Industrial’.

Nostalgista, diseñador de prótesis en 3D, telecirujano o experto en simplicidad son algunas de las profesiones que hace unos años no imaginábamos, pero que ya son una realidad o lo serán en unos pocos años. Según aseguraba ayer Abel Linares, “el 70% de los niños que hoy van a la guardería, cuando sean mayores trabajarán en profesiones que aún no se han inventado”. “Es necesario que cambiemos nuestra forma de pensar. Apenas dedicamos horas a pensar en nuestro futuro laboral, en  planificar cuál puede ser nuestro trabajo dentro de unos años, y es en lo que tenemos que centrar nuestra inquietud profesional”. Como dato curioso, Abel Linares comentaba que dedicamos 160 horas a preparar una boda, y 22 horas a preparar nuestras vacaciones, pero solo unos escasos 90 minutos al año a planificar nuestra carrera profesional.

Por su parte, Pep Gómez habló sobre el perfil del emprendedor a la hora de montar un negocio propio. “La resiliencia es clave, es decir, saber cómo encajar los fracasos y seguir intentándolo. Es la única forma de aprender”. Y también, con relación al equipo de personas que rodean al emprendedor, comentaba que “Hay que escuchar a las personas, y saber cómo motivarlas”. “Actualmente, nos estamos dando cuenta de que necesitamos a profesionales que no existen, perfiles que están por inventar, y en mi empresa nos encontramos todos los días con esta dificultad a la hora de incorporar nuevos miembros al equipo”.

La formación es, pues, un aspecto clave que todos los participantes resaltaron, pero estaban de acuerdo en que el paradigma formativo ha de adaptarse a los nuevos modelos de negocio, de gestión y cultura empresarial, y a las nuevas competencias profesionales que se demandan en este contexto, donde se requieren habilidades  cada vez más híbridas y transversales. En su informe ‘Future Work Skills 2020’, el prestigioso Institute for the Future de Palo Alto, California, habla de algunas como la colaboración virtual, la inteligencia social y la transdisciplinariedad, competencias que es muy difícil adquirir a través de un modelos de aprendizaje formal y tradicional.

El aprendizaje a lo largo de la vida se hace realidad cuando se acepta que aprendemos en todos los contextos y situaciones. Es por tanto necesario buscar fórmulas más innovadoras para motivar hacia el aprendizaje en distintos contextos.

Las tecnologías juegan un papel esencial. Fernando Rodríguez apostó por la gamificación del proceso de aprendizaje y el uso de apps. “Es necesario apoyar y facilitar la transición al aprendizaje digital, pero es clave tener cuidado porque aparte de medios tecnológicos es además necesario generar contenidos motivadores. Debemos potenciar el interés, la motivación y la implicación de los alumnos”. “¿De verdad estamos preparando a los jóvenes para esos empleos del futuro? ¿Y estamos usando las herramientas adecuadas?”

Startup Academy nació con esta premisa, y por ello, en el proceso de concepción y desarrollo del programa se estudiaron exhaustivamente las últimas tendencias tanto en gestión empresarial y de proyectos, como de competencias y habilidades clave que es necesario que los y las futuras profesionales posean, como también, modelos pedagógicos que facilitan el aprendizaje experiencial y el desarrollo de estas competencias.

Como indicaron los responsables del programa, “El futuro será digital en un mundo totalmente interconectado, y la empresa, sea cual sea su sector y actividad, habrá de formar parte de ese mundo, por tanto, las características de las personas que la componen no pueden seguir siendo las mismas. El mundo digital requiere sus propias reglas y competencias, que difieren enormemente de aquellas del negocio tradicional”.

El vídeo del debate está disponible a través del canal de YouTube de CIBBVA, en el siguiente enlace: http://ow.ly/BG5IJ

Para más información se puede consultar la página web: http://www.startupacademy.es, y a través de las redes sociales Twitter, Facebook y LinkedIn.

 

 

Los mejores meses del año para encontrar trabajo

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Se ha especulado e investigado mucho respecto de cuáles pueden ser los mejores meses del año para buscar o encontrar trabajo. El primer matiz que es necesario subrayar al respecto es que es difícil formular generalizaciones absolutas y de validez universal. No obstante, sí es posible detectar en el mercado algunas tendencias que pueden resultar útiles para articular nuestra estrategia de mejora o búsqueda de empleo, con más elevadas expectativas de acercarnos a nuestro objetivo.

Destacan dos períodos en el año en los que las nuevas contrataciones alcanzan cotas más altas en España, en lo que concierne a ofertas de trabajo con expectativas de continuidad, en empresas medianas o grandes, áreas de comunicación, consultoras especializadas, agencias de comunicación y en otras compañías más pequeñas que prestan servicios a estas. Estas dos épocas críticas son los comienzos del año natural y los inicios del llamado ‘curso académico’. Es este un viejo hábito que pervive, a pesar del crecimiento y de la consolidación de la oferta y la demanda de empleo a través de Internet. Nuestro universo cotidiano y laboral ha cambiado, pero seguimos aferrados a costumbres arcaicas, nos guste o no.

En efecto, los meses de enero y primera quincena de febrero y también septiembre y octubre, son el tiempo en el que más se prodigan las propuestas profesionales más apetecibles y con mejores pronósticos de cara al posterior desarrollo de carrera, tanto en perfiles junior como senior. Tanto los presupuestos de las empresas como los cronogramas relativos a nuevos proyectos acostumbran a confirmar este extremo, con el consiguiente aumento de las oportunidades durante estas pocas semanas distribuidas entre enero, febrero, septiembre y octubre. Estos períodos resultan especialmente indicados para rastrear con mayor intensidad nuevas ofertas de empleo en la red para todas aquellas personas que desean ser contratadas en un empleo más o menos estable y con mejores expectativas de continuidad y progresión, sin tampoco descartar otras opciones que igualmente estarán presentes en el mercado.

Hay quienes especulan que el reparto temporal de las oportunidades de trabajo no solo tiene que ver con la estacionalidad, sino también con una rancia cultura empresarial anclada en hábitos y tópicos obsoletos, como las pagas extras de junio y diciembre -cada vez más infrecuentes-, los eventos festivos o el calendario religioso. No negamos su influencia, pero tampoco ocultamos nuestra extrañeza ante tendencias empresariales fundamentadas en realidades sociales y profesionales que ya no son las de antes y cuentan ya con escasa repercusión real. En todo caso, siempre es posible concebir costumbres, planificaciones o estrategias empresariales alternativas.

Tomando en cuenta todo lo anterior, nos parece sensato ofrecerte un par de consejos que pueden serte de gran utilidad para competir en mejores condiciones, dentro de tu proceso de búsqueda de nuevas oportunidades profesionales:

1º. Busca empleo a través de Internet siempre con la misma dedicación e intensidad durante todos los meses del año, independientemente de que sea agosto, Navidad o Viernes Santo. Dedica al menos 1 hora al día a esta tarea. Procura ser exhaustivo y minucioso en tu búsqueda. La propuesta que estás buscando puede aparecer en cualquier momento, más allá de las estadísticas o las tendencias al uso.

2º. Dentro de tu proceso continuo de búsqueda de ofertas de empleo, procura también ir ‘contra corriente’. Por ejemplo, si localizas una oferta de empleo de las llamadas urgentes en pleno mes de agosto o en plenas vacaciones de Navidad, tus probabilidades de éxito crecerán exponencialmente ante la menor competencia de otros candidatos. No olvides que también los que buscan empleo siguen las tendencias descritas anteriormente, aunque no siempre respondan a la realidad o tengan un fundamento sólido.

Libros para el verano 2014

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Para todos los que quieran aprovechar los días de descanso hemos preparado una selección de libros que nos han gustado y que han escrito algunos de nuestros amigos en este curso que toca a su fin.

Durante el mes de agosto nos tomamos unos días de vacaciones aunque re-publicaremos  algunos de los post que más han interesado a nuestros lectores.

Qué ustedes lo pasen bien, disfruten, descansen, lean y carguen las pilas para la nueva temporada!!

El sexo de Lucía de Lucía Martín. Lucía es una una estupenda periodista y una maravillosa contadora de historias.  Su incursión en el mundo del sexo le vino de la mano de un jefe que le pidió un reportaje sobre “el dinero del sexo”. Un año después, la editorial Almuzara le encargaba el que sería su primer libro, El negocio del sexo” (2008). Desde hace varios años nutre el blog “El sexo de Lucía”, alojado en la revista FronteraD, que ha servido de excusa para publicar un libro cargado de humor sobre el mundo del sexo. Francamente recomendable para gente sin complejos que no se asuste por verse reflejado en alguna de las historias que cuenta.

La aventura de Diana de Nacho Villoch. Nacho ha escrito una novela empresarial que conecta un viaje de exploración y descubrimiento con las vicisitudes que todo emprendedor que quiera innovar va a encontrarse en su proyecto. Con un marcado fin didáctico,  recoge más de 60 conceptos, referencias, herramientas y aprendizajes sobre innovación y emprendimiento.  A través de un creativo storytelling y con la visualización de un mapa, que en definitiva es una enriquecedora infografía sobre como emprender una aventura, en la que, como no podía ser de otra manera, también hay naufragios, arrecifes, galernas y tiburones.

“Optimismo para periodistas” Bajo el título “Optimismo para periodistas” los autores Marta Franco (@puntiapart) y Miguel Pellicer (@mik1977) se dirigen a aquellos profesionales de la comunicación que quieren respuestas ante la crisis de una profesión en constante cambio. Los periodistas tratan de abrir paso a un nuevo tipo de periodismo más innovador y alentador de la mano de ejemplos, casos de éxito y útiles herramientas. Con un toque de atrevimiento defienden que hay vida más allá del periodismo y los medios de comunicación tradicionales.

“Brandoffon, El branding del futuro” Andy Stalman(@AndyStalman), considerado uno de los mejores especialistas en branding de España y América Latina y con más de 20 años de experiencia en este sector, en su último libro trata de concienciarnos de que el branding en el siglo XXI será indispensable para todas las marcas habidas y por haber. El autor, aporta reflexiones, conocimientos y consejos a cerca de la relación con el cliente en la que las nuevas tecnologías afectan tanto.

Me niego rotundamente a abandonar mi zona de confort

By | Actualidad, Recursos Humanos, wellcomm-coaching | 2 Comments

No es necesario que te recordemos el cariz de los tiempos que nos ha tocado vivir en el ámbito profesional, en la empresa o en los negocios. Casi todos damos por hecho que nuestra carrera profesional ha de ser una batalla sin cuartel, una lucha continua por sobrevivir, formarnos, superarnos, innovar, ser creativos, competir y no dejar que los rayos del sol nos rocen ni un solo lunes del año, o casi ninguno. Ni tan siquiera un solo minuto.

Los profesionales de la comunicación a menudo asumimos, sin rechistar, la cultura dominante y damos por hecho que tenemos que vivir en un permanente estado de tensión, hasta el punto de convertirnos en luminarias del progreso y en paradigmas de la excelencia. Hasta el más humilde empleado de una agencia de marketing ha de ser poco menos que el faro de occidente.

Todo ello se nos intenta inculcar como sinónimo de ansiedad permanente y de absoluta renuncia personal. En otras palabras, olvídate para siempre de conciliar tu vida laboral o profesional con cualquier otra cosa que no sea trabajo, trabajo y más trabajo, por cuenta propia o ajena.

El afán de superación ha de ser continuo y hemos de bregar con innumerables dificultades, solo para conseguir sobrevivir en un entorno que se nos antoja hostil y casi apocalíptico.

Es cierto, la exigencia profesional es elevada y las oportunidades de empleo no son lo más abundante, pero con frecuencia los conceptos que suelen manejar los gurús de la autoayuda, los profesionales del coaching y los gestores de recursos humanos son un arma de doble filo. En efecto, no es raro que se intente aumentar la motivación de quienes buscan nuevas oportunidades a través de la descripción de un panorama sombrío, de sacrificios incesantes en los que el fracaso y el desempleo siempre permanecerán cercanos, pérfidos y amenazantes.

En síntesis, se nos viene a decir que será raro que alcancemos el éxito y, si lo logramos no será duradero y habrá que reinventarse o partir de cero otra vez. Es como el Mito de Sísifo, en versión dos punto cero. Es más, se sacraliza el fracaso y se nos repite una y otra vez que hemos de fracasar decenas de veces para poder olfatear el éxito de cerca, aunque sea de forma efímera. A poco que leamos los textos de los presuntos expertos del Coaching y del Outplacement, nos encontraremos por todas partes a alguien ‘que quiere llevarse nuestro queso’; que nos dice que ‘lo importante no es triunfar, sino levantarte cada vez que te caes’; que ‘el fracaso es, a veces, más fructífero que el éxito’; que ‘abandones tu zona de confort‘ y mil pensamientos negativos más. Todos debemos postrarnos y orar compungidos ante el ‘Dios Fracaso’.

¿Es esta una forma correcta de motivar? ¿Estamos todos los profesionales de la comunicación condenados a ser superhéroes? ¿Vivimos en Matrix y no nos hemos dado cuenta? En definitiva, ¿Está prohibido soñar con el bienestar y la sostenibilidad laboral o empresarial, sin por ello estar obligados a convertirnos en rutilantes Chamanes de la excelencia y de la innovación? Al parecer, algo de eso hay, al menos en la consideración de muchas voces y firmas autorizadas.

No entendemos el porqué del empeño de sacarnos de nuestra ‘zona de confort’, cuando no hemos tenido ni una sola oportunidad de alcanzarla. Y si alcanzamos dicha zona de confort, ¿por qué siempre se obcecan en apartarnos de ella? Para todo debe haber puntos de equilibrio, y tal vez tengamos que aprender que confort y bienestar profesional no tienen que ser interpretados como desidia, acomodación, falta de proactividad, carencia de inquietudes o miseria de ideas.

El diccionario de la R.A.E. define confort como ‘aquello que produce bienestar y comodidades’. Es que acaso ¿no queremos empresas y profesionales que sean capaces de generar bienestar, comodidades y satisfacción en clientes, empleados, directivos, accionistas, partners, proveedores, etc.?

Desde aquí queremos reivindicar las más saludables zonas de confort empresarial y la homeostasis entre la vida personal, el crecimiento profesional y la prosperidad de las empresas.

Siento tener que decirlo, pero me niego rotundamente a abandonar mi zona de confort. Si es que alguna vez consigo alcanzarla…

IntraEmprendedores: el talento está en el jardín

By | Actualidad | No Comments

Hoy venimos dispuestos a hablar de emprendedores. Pero por favor, no te asustes, no vamos a contarte otra vez el desgastado discurso de las startups, de los profesionales del conocimiento, de la innovación, de la excelencia, de la competitividad o de la necesidad de que te inventes y reinventes constantemente, como si fueras un transformer profesional, totalmente fuera de control. Sabemos que reinventarse tanto cansa, ¡y mucho!

Queremos hacer referencia a una figura no del todo conocida dentro de la cultura emprendedora, pero no por ello menos necesaria.

¿Alguna vez has oído hablar de los IntraEmprendedores (intraentrepeneur)? Es posible que el término te resulte familiar, ya que posee una potencial relevancia dentro del sector de las empresas de comunicación, marketing, publicidad o periodismo.

En pocas palabras, un IntraEmprendedor es un profesional que trabaja por cuenta ajena y que posee los conocimientos, las destrezas, la actitud, las competencias y el perfil adecuado para desarrollar una nueva línea de negocio, un nuevo servicio o un proyecto innovador en el seno de la empresa con la que mantiene una relación laboral. El IntraEmprendedor adquiere la responsabilidad sobre las ideas y los proyectos innovadores que promueve dentro de su propia compañía, con las bendiciones de sus jefes y patronos.

En definitiva, un IntraEmprendedor es un emprendedor en toda regla, aunque las posibles consecuencias que se deriven de sus éxitos o fracasos estarán minimizadas por su condición de asalariado, así como por la tutela y por la cobertura financiera del capital de su empresa.

Indudablemente, un IntraEmprendedor corre riesgos, no lo negamos, pero estos riesgos van a estar notablemente suavizados, ya que será su empleador el que asumirá habitualmente el grueso de las posibles inversiones, beneficios, pérdidas, satisfacciones, incertidumbres, fracasos, etc.

En el peor de los casos, el IntraEmprendedor se juega en su proyecto su puesto de trabajo, su desarrollo de carrera y sus expectativas de crecimiento como profesional que trabaja por cuenta ajena, que no es poco. Eso si, el ‘paraguas’ de la nómina y el respaldo financiero y organizativo de su compañía servirán para amortiguar posibles golpes negativos de la fortuna. Sin duda, el emprendedor independiente y autónomo lo tiene mucho más difícil, al menos en las fases iniciales, en la travesía del desierto de su proyecto.

¿Se puede ser IntraEmprendedor en cualquier empresa? La respuesta es clara: no.

Para que resulte posible acometer una iniciativa de IntraEmprendimiento, es imprescindible que tu empresa comulgue con la innovación, con la imaginación, con la creatividad y con el talento emprendedor, como valores estratégicos básicos.

No te equivoques, cualquier empresa del sector de comunicación siempre intentará transmitir que es innovadora, creativa y abierta al cambio. En el mundo real no siempre es tal cual, ni mucho menos. No es suficiente con expresarlo por escrito, ya que tales formulaciones implican la aplicación proactiva de un extenso repertorio de buenas prácticas y un rotundo compromiso de la compañía con el talento y con el potencial de crecimiento de sus empleados, mandos intermedios y directivos. Las bellas palabras solo generarán fariseísmo, frustración y fracaso, si no van acompañadas de coherencia, flexibilidad, correcta gestión del cambio y trabajo muy duro.

Para que puedas convertirte en IntraEmprendedor y apostar por el riesgo y la innovación, precisas de una organización que te permita equivocarte y que sea capaz de reconocer el valor de la cultura y del talento innovador como fundamentos de nuevos modelos de negocio financieramente sostenibles y volcados hacia escenarios futuros. Nada de ‘pelotazos’, ‘oportunismos’ o ‘cortoplacismos’.

Casi todas las empresas tienen grandes dosis de talento ‘en su propio jardín’. Unas son capaces de invertir en esta poderosa fuerza y otras no.

Los 5 hábitos de las PYMES que fracasan en Internet

By | Actualidad, wellcomm-directivos-conectados | One Comment

Los últimos años han servido para consolidar la absurda percepción de Internet como la tierra prometida de cualquier empresa que desee ganar dinero con facilidad y rapidez. No podemos negarlo, la cultura del pelotazo sigue todavía muy vigente en muchos rincones oscuros de ‘la nube’.

Aún son demasiados los profesionales y emprendedores que atribuyen a la red, al marketing en redes sociales y al comercio electrónico poderes casi sobrenaturales cuando se trata de impulsar el crecimiento rápido y ágil de las ventas o del posicionamiento de marca de cualquier firma, da exactamente igual a lo que se dedique.

Así de fácil. Te buscas un gurú baratito o una start up del sector de comunicación con nombre más o menos pijo y tecnológico y lo demás vendrá por añadidura. El éxito estará a tu alcance por un puñado discreto de euros al mes y tu compañía podrá presumir de muy moderna y extremadamente cool, aunque tu personal y tu estrategia aún permanezcan en el más sombrío paleolítico analógico.

No es necesario enfatizar en el tremendo disparate que representan las afirmaciones precedentes. Las acciones de marketing online, social media y posicionamiento, hace tiempo que dejaron de ser innovación para convertirse en una estrategia obligada para la casi totalidad de las PYMES y emprendedores que desean buscar un lugar en el mercado, crecer, diversificar o afrontar nuevos retos.

Como es obvio, el alocado e indocumentado planteamiento inicial ya expuesto genera una serie de errores que vamos a intentar condensar en los 5 hábitos de las PYMES que fracasan en Internet:

  1. Quiero una Web y un Blog corporativo pero no sé para qué. Todos mis competidores los tienen. Está claro que el primer paso a dar será formular los objetivos estratégicos de tus acciones de comunicación online, en concordancia con los valores, la misión y la visión de mi empresa o de mi negocio, por pequeño que sea. ¿Tampoco tienes claro a dónde quiere llegar tu empresa en el medio y largo plazo? ¿En qué se diferencia de la competencia? Si no puedes responder a estos interrogantes, entonces mejor no sigas leyendo.
  2. Quiero estar en toda las redes sociales para publicar muchos anuncios de mis productos y servicios. Así seguro que venderé más, porque todo el mundo está en Facebook, en Twitter, en Instagram, etc. Si es así, parece que estás muy perdido y todavía no has entendido que una correcta estrategia de marketing y comunicación en redes sociales tiene como principal objetivo la satisfacción del cliente pasado, presente y futuro. Por supuesto antes, durante y después del proceso de venta.
  3. Buscaré un gurú de Internet y lo dejaré todo en sus manos. Estos tipos gafapasta tienen el poder de hacer milagros y además no entiendo nada de lo que me dice. Gran error. Aunque externalices tu proyecto de marketing online, es imprescindible que quienes te ayuden a desarrollarlo conozcan a fondo tu empresa y también que vosotros os comprometáis proactivamente en el desarrollo del mismo.
  4. Mis ventas han caído estrepitosamente, pero la presencia en Internet me salvará de la ruina y me llevará a una prosperidad desconocida en muy poco tiempo. Lo siento, pero te vuelves a equivocar. El marketing y la comunicación online no son la Virgen de Fátima ni producen resultados espectaculares en el corto plazo. Precisarás de un período de tiempo de esfuerzo constante y trabajo especializado para que comiences a percibir los retornos, en términos de ventas, clientes, posicionamiento en buscadores, fortaleza de tu marca, etc. Si eres tenaz, te rodeas de profesionales capaces (aunque sean externos), eres riguroso y tienes paciencia, las recompensas y los resultados acabarán llegando, en mayor o menor medida.
  5. A través de Internet puedo vender cualquier cosa, aunque sea un bodrio incalificable. Otra vez te equivocas. Si tu producto o servicio no tienen mercado, el comercio electrónico, la comunicación o el marketing online no podrán hacer gran cosa por ayudarte. Si tus precios se salen de lo que marca el mercado, tus servicios carecen de público objetivo, tus productos no cumplen con estándares de calidad o no cuentan con una diferenciación respecto a la competencia, tendremos poco qué hacer.

Por si sirve a alguien de consuelo, las grandes marcas también fracasan en Internet con demasiada frecuencia y por motivos análogos.

La envidia, la vanidad y la difícil gestión de los egos

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Desde tiempos casi ancestrales, la historia está plagada de escritos y testimonios en los que se habla de la envidia como una de las cualidades inconfesables más fuertemente enraizadas en el ADN de nuestra cultura.

Como ya dijera François de La Rochefoucauld, en una de sus clásicas máximas, ‘a menudo se hace ostentación de las pasiones, aunque sean las más criminales; pero la envidia es una pasión cobarde y vergonzosa, que nadie se atreve nunca a admitir’. Esta actitud con frecuencia invade todos los órdenes de la vida, con especial incidencia en el ámbito del trabajo, de los profesionales y de las empresas.

El sector del marketing, de la publicidad, del periodismo y de la comunicación no son una excepción y, tal vez por su mayor repercusión pública, se encuentra más expuesto a los obstáculos que la envidia y el individualismo exacerbados ponen en el camino de las empresas, los emprendedores y los profesionales.

Damos por hecho que la tristeza o la ira provocadas por el éxito ajeno son el contrapunto del trabajo colaborativo y una barrera difícilmente franqueable para el liderazgo y la gestión de los equipos de trabajo, al menos tal y como la concebimos en nuestros días.

La gestión de los egos es una asignatura pendiente que ni tan siquiera nos atrevemos a incorporar a nuestro expediente, darle visibilidad o afrontarla como una debilidad real y palpable. En buena parte de las organizaciones, la miramos como si fuera transparente y nos resignamos a sus perversos efectos, que se hacen notar en el clima laboral y en el deseable crecimiento de personas y empresas. Se trata de un tabú que preferimos pasar por alto, a pesar de su consistencia y su condición de amenaza estratégica y operativa. Es el eterno juego de los vicios privados y las públicas virtudes, que hoy conocemos en su versión dos punto cero.

Aunque nos cueste admitirlo, no nos resulta sencillo compartir los éxitos y nos sentimos más inclinados a acapararlos de forma excluyente. Cualquier éxito o avance es solo nuestro y cualquier fracaso, incumplimiento o retroceso es atribuible a nuestros más cercanos colegas, por supuesto.

El popular concepto de ‘gurú’, tan utilizado en el mundo de la comunicación en la actualidad, posee innegables connotaciones de individualismo, narcisismo y egos que la vanidad logra dejar fuera de control. La figura del gurú va casi siempre va unida a grandes dosis de envidia, personalismo y exclusión. Un presunto gurú acostumbra a sentir el placer de su propio éxito y también la satisfacción de generar sentimientos de envidia malsana y distanciamiento entre sus colegas. Además, al gurú no le importa alardear de ello en lo más mínimo.

Así parece que la gestión de los egos en un equipo de trabajo o en una compañía sean misiones imposibles, como consecuencia de la aparición de actitudes incompatibles con la excelencia, la innovación, la competitividad, el cambio incesante y los valores ligados a la responsabilidad social de cualquier empresa.

En líneas generales, ante este panorama solo caben dos actitudes profesionales para gestionar los egos, liderar un equipo o incluso para formar parte del mismo como un integrante más:

El camino fácil y menos arriesgado es el que se describió hace más de seis décadas como Síndrome de Solomon, es decir, dedicarnos a formar parte del paisaje, mimetizarnos, camuflarnos, no llamar la atención y repetir lo que hacen nuestros compañeros y responsables. No podemos consentir que nuestros éxitos ofendan a los demás, ni tampoco asumir los riesgos que representa ser creativos o simplemente diferentes. Si se ha de progresar profesionalmente, mejor que sea con procedimientos más dudosos e interesados.

Como contrapartida, la actitud valiente y constructiva en la gestión de los egos tiene que ver con el liderazgo transformacional, algo tan complejo como crear un clima de empatía, trabajo colaborativo, apoyo mutuo, participación, creatividad, motivación por los objetivos colectivos y plena implicación con los valores positivos del equipo y de la organización. Se trata de una evolución paulatina, sacrificada y no exenta de dificultades. Nadie afirmó nunca que fuera fácil.

De todas formas, como dijera George Burns ‘es mucho mejor fallar en algo que amas que tener éxito en algo que odias’.

Bob Dylan pisando fuerte en publicidad

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Marta Torres Chinchilla, a punto de licenciarse, forma parte de nuestro equipo de Talentos en formación

Hoy me he levantado con ganas de guerra y… ¿qué mejor forma de desahogarme que escribiendo sobre uno de los anuncios que  más revuelo ha provocado en estas últimas semanas?

Si, se trata del anuncio “People in Progress” de ING Direct lanzado la pasada Semana Santa. Por si no habéis tenido la oportunidad de verlo, os hago un breve resumen: en él aparece Bob Dylan como protagonista jugando con las palabras de un par de carteles y se lanza a crear una lista interminable de deseos…  Pertenece a la película No Direction Home – Bob Dylan Part 2, un documental de Martin Scorsese que se remonta a la vida de Bob Dylan y a su impacto en la cultura y música popular americana en el siglo XX.

El anuncio contiene una serie de peculiaridades como la antigüedad de sus imágenes (1966) o la canción que suena al final del propio Bob Dylan ‘Like a Rolling Stone’, que le hacen ser original para toda una generación, la de los millenials que nunca conocieron al cantante. Es verdad que ya ha habido muchos que se han puesto las manos en la cabeza  al ver a un artista como este, antisistema y pacifista, en una campaña de un banco multinacional.

Desde mi punto de vista, joven nacida en 1991, creo que la compañía ha acertado con su propuesta. Es un anuncio que se sale de lo normal, ha tratado de llamar la atención y desviarse de la rutina y desde luego que lo ha conseguido… El músico, cantante y poeta estadounidense, representa a todos aquellos que están continuamente replanteándose su vida y son inconformistas en todos los sentidos. La compañía, con esta actitud se refleja en ellos y recalca su compromiso con una banca más actual, completa y volcada en sus clientes. A esto hace referencia el lema “People in Progress: larga vida a replantease las cosas”. Este anuncio se ha realizado con el objetivo de hacer evolucionar su posicionamiento y aprovechando su 15º aniversario ¡Felicidades!

¿Qué os sugiere a vosotros el anuncio?

Historias de cracks 2.0

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Marta Torres Chinchilla, a punto de licenciarse, forma parte de nuestro equipo de Talentos en formación

Y este crack ¿te suena? es el título del nuevo libro de Raquel Roca,  periodista vinculada al mundo digital desde hace casi 20 años. La autora ha tratado de aunar en unas cuantas páginas la trayectoria  de un grupo de expertos en marca personal, comunicación, liderazgo, marketing y emprendimiento dentro del mundo 2.0.  Raquel, según explica en el libro, les considera grandes profesionales o “cracks/gurús” principalmente porque han superado sus propios miedos y barreras, han sabido expresar sus ideas y reinventarse en esta nueva era 2.0.

Esta guía nos permite a todos los que queremos mejorar nuestra vida laboral acercarnos a expertos 2.0 y empaparnos de buenos consejos e ideas. Además, sirve como motor de relaciones públicas, herramienta para encontrar empleo, aprender a gestionar y liderar equipos, emprender…

Yo creo que la moraleja del libro podría ser: “Acércate a todos aquellos que te hagan pensar, saca lo mejor de ti y exprímete al máximo”.

Y como consejo propio os animo a que compartáis vuestras opiniones, porque la información solo es poder cuando se comparte. Si lo piensas, es un toma y daca, los seres humanos solo maduramos, crecemos y alcanzamos nuestras metas cuando establecemos lazos con los que nos rodean.

La autora, te anima a ser un knowmad (trabajador nómada del conocimiento) y por eso, toca varios temas organizados por capítulos. Pero yo quiero resaltar el área de recursos humanos, en el que está presente nuestra directora de proyectos, Rosa Matías (@wellcomm). Rosa nos habla de la búsqueda de empleo y carrera profesional y plasma su lema: “El conocimiento no es suficiente si no va acompañado de habilidades sociales que te permitan interactuar en un mundo cada vez más interconectado”.

Por último, si tienes una mentalidad y actitud proactiva y te lees este libro… tienes la mitad del camino recorrido!!!

Interesante también la manera en que el libro se está promocionando.

Por qué grandes marcas lo hacen tan mal en redes sociales

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A estas alturas, no vamos a descubrir la relevancia que posee el Social Media Marketing para cualquier negocio y, muy especialmente, para las grandes marcas de todos los sectores de actividad.

Son pocas las empresas de cierta magnitud que logran añadir valor a sus marcas y obtener retornos a las crecientes inversiones que destinan a consolidar su presencia en redes sociales o a la necesaria interacción con sus clientes potenciales.

Los esfuerzos financieros y técnicos no acaban de satisfacer las expectativas de las grandes organizaciones y todo ello tiene su origen en un complejo universo de variables y desajustes. Es cierto que el Marketing en Redes Sociales lleva entre nosotros más de una década, pero aún no acaba de mostrar un panorama claro o una metodología definida y fructífera para las grandes marcas.

Al fin y al cabo, lo que está pasando no resulta nada extraño, ya que en situaciones similares, las grandes empresas también precisaron períodos más o menos prolongados de tiempo para identificar buenas prácticas y rentabilidad ante las innovaciones tecnológicas y sociales. En la memoria de todos está el caso de la televisión que, desde su llegada, demoró considerablemente su maridaje con el marketing o la publicidad.

Para comenzar es necesario recordar que hoy Facebook, la red social más popular, acumula cerca de 1.300 millones de usuarios en todo el mundo. Si se nos permite el símil ilustrativo, si Facebook fuera un país, sería el segundo con mayor población del planeta, por encima de India y solo por debajo de China. Además, un país con población ‘bien segmentada y distribuida territorialmente’, con predominio de la ‘clase media’ y con un más que estimable ‘consumo interno’. ¿Puede alguna empresa renunciar a semejante mercado? Parece claro que no, aunque mientras tanto, la reiteración de errores en el uso de las redes sociales sigue deparando resultados inciertos.

Repasemos algunos de los errores más frecuentes en los que las grandes marcas suelen incurrir en el ámbito de los medios sociales online:

  1. Trabajar a la deriva: en la práctica, las empresas en redes sociales primero disparan y después apuntan. Lo más frecuente es que comiencen a trabajar sin contar con un plan de marketing online ni tampoco disponer de una estrategia clara y bien definida en Social Media Marketing.
  2. Extrapolar los modelos de comunicación de los medios tradicionales: las redes sociales no son medios impresos, ni televisión ni radio tradicional. El modelo es sustancialmente diferente, pero las grandes marcas se empeñan en convertir sus fanpages y sus perfiles en púlpitos en los que arengar machacona e indiscriminadamente a sus supuestos clientes potenciales. Así no se genera engagement, ni interacción, ni conversación, ni nada de lo que se persigue.
  3. Falta de ponderación: los profesionales ‘tradicionales’ del marketing offline no acaban de percibir la importancia de su presencia y acción en redes sociales. No le dan relevancia y consideran que ‘hay que estar ahí’ por imperativo de una moda pasajera.
  4.  Falta de profesionalización: cuando en una gran empresa (o menos grande) se plantea la necesidad de irrumpir en redes sociales, se acostumbra a improvisar y a dejar la tarea en manos de profesionales que no cuentan con cualificación específica. Se le encarga a un becario o similar y no se realiza seguimiento alguno de acciones y retornos.
  5. Predominio de los objetivos cuantitativos a los cualitativos: ante la falta de estrategia o de planificación, el objetivo se reduce a captar muchos fans, followers o amigos. Da igual el perfil o la relación que se establezca con ellos, ya sean agentes de seguros residentes en Nigeria, CEOS de corporaciones financieras, estibadores portuarios o amas de casa de Cuenca.
  6. Ignorar la realidad: casi todas las empresas del mundo están presentes en redes sociales, quieran o no quieran. Aunque no mantengan plan de marketing online alguno, sus usuarios y clientes, pocos o muchos, no dudarán en compartir sus quejas, comentarios, irritaciones o insatisfacciones. Con todas sus consecuencias. La cuestión es definir lo que queremos, si dejarlo todo a la deriva o tratar de tomar el control y gestionar esta presencia online.
  7. Sordera pasiva: cualquier profesional de la comunicación sabe lo que es la Escucha Activa. ¿Cuántas empresas la practican con sus clientes pasados, presentes o futuros en las redes sociales? ¿Hasta sus últimas consecuencias?

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