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Rosa Matías

Invertir en los procesos de tránsito laboral: una opción rentable

By | Actualidad | No Comments

En nuestro desarrollo formativo empleamos más de 20  años si sumamos las etapas de preescolar, primaria, bachillerato y universidad. Las empresas también invierten tiempo y dinero en el adiestramiento de su personal para lograr la máxima eficiencia en su puesto de trabajo. Pero, ¿cuánto invertimos en el tránsito laboral de nuestra gente?

Según estudios recientes, perder el trabajo es el tercer momento más duro para enfrentar en la vida tras la muerte de un ser querido y los procesos de divorcio. Las enfermedades graves están en cuarto lugar. Por eso, desde hace más de 15 años, los procesos de coaching ligados al tránsito laboral (también Outplacement) han servido a profesionales en tránsito y a aquellas empresas que se preocupan por quienes despedirán, haciendo un poco menos desagradable la experiencia.

Tras más de un lustro de ERE´s, despidos y cierre de medios de comunicación, cientos de profesionales han tenido que reinventarse, actualizarse o emprender en otros campos ajenos al mundo de la comunicación. Para ellos, el tránsito está resultando especialmente difícil en un contexto de agotamiento del modelo de negocio y de falta de alternativas razonables.

7 ventajas y 1 inconveniente de los procesos de coaching para la transición laboral

  • Neutraliza o atenúa el dramatismo producido por situaciones de despido facilitando un acuerdo entre las partes: empresa y empleados afectados.
  • Reduce el período de búsqueda de empleo gracias al compromiso y la motivación que se genera en el proceso
  • Contribuye a preservar la integridad personal y profesional de los afectados, contrarrestando la pérdida de la autoestima, uno de los grandes efectos del desempleo.
  • Permite reorientar la carrera profesional en las mejores condiciones, con las técnicas y el asesoramiento necesario.
  • Explora todas las habilidades y posibles enfoques profesionales tomando perspectiva de los logros acumulados durante toda la vida laboral
  • Se trabaja sobre las oportunidades de mejora, pero, sobre todo, en las fortalezas y habilidades que te pueden diferenciar de otros candidatos
  • Reduce el tiempo de desocupación en un 40%
  • Inconveniente: No todas las empresas apuestan por ser responsables socialmente y apoyan el compromiso para con quien ha sido su principal activo. A veces el discurso de la ética queda para las campañas de marketing, muy lejos de la gestión interna.

El buenismo no convertirá tu empresa en Disneylandia

By | Liderazgo | No Comments

En los últimos tiempos, da la impresión que los CEOs de no pocas compañías nos comunican sus idílicas experiencias y su buenismo como si fueran parientes cercanos de Blancanieves o colegas de Winnie the Pooh. Parece que las teorías de crecimiento personal de todo a cien y los best sellers de autoayuda al estilo ‘Bricomanía’ han causado verdaderos estragos en las entendederas de algunos de nuestros líderes empresariales, hasta llevarlos a una percepción un tanto sesgada de la realidad. O al menos eso es lo que pretenden hacernos creer…

Por desgracia, no todos los profesionales ni todas las empresas son altruistas, bondadosas, generosas o desinteresadas. Mal que nos pese, el mundo real no es Disneylandia, ni el buenismo es la mejor herramienta para comprender y afrontar los retos, los conflictos y los problemas profesionales o empresariales que nos van saliendo al paso.

En más de una ocasión, cuando leo algún artículo de un presunto gurú del Management o escucho el speech de un baranda de moda, no puedo evitar pensar que nos toma el pelo o es víctima de un desmesurado atracón de Sugus de fresa. En efecto, el buenismo se ha instalado en el discurso oficial de más de una compañía y no resulta extraño que a muchos se les desborde el discurso con términos vacuos e ideas simplonas que se antojan extraídas de una hoja parroquial de los tiempos del abuelo de Canovas del Castillo.

Pero ¿qué es el buenismo? Por encima de todo es una plaga, mezcla de ingenuidad, hipocresía y un cuestionable voluntarismo con poder para anestesiar la inteligencia y el sentido común de organizaciones, empresas y trabajadores del conocimiento.

Si acudimos a nuestra recurrente Wikipedia —algo que casi todos hacemos, pero pocos nos atrevemos a reconocer—, el buenismo viene a ser una tendencia de pensamiento y actuación bienintencionada, ingenua, sentimentalista y carente de autocrítica, que persigue hacer el bien a todos, especialmente a quienes ‘más lo necesitan’. Cuando extrapolamos, así sin más, el discurso del buenismo al universo de la empresa, de los negocios y del liderazgo organizacional, el resultado no puede ser más ridículo y pernicioso, hasta el extremo de desvirtuar, degradar y caricaturizar los verdaderos valores estratégicos que sí son imprescindibles en cualquier organización o equipo de trabajo.

Con el buenismo todo se vuelve blandito, baboso, moñas y muy onírico. Todo es fantástico, idílico y maravilloso, a salvo de desajustes, fracasos y decepciones. Hasta llegar al punto en el que nos olvidamos del verdadero sentido de la ética, la honestidad, la transparencia, la responsabilidad, la solidaridad, la competitividad, el compromiso, la cultura del esfuerzo o la confianza inteligente.

Bajo el influjo narcótico del buenismo, todos creemos que no existen los errores, ni los conflictos, ni la incompetencia, ni las personas tóxicas, ni nada semejante. El buenismo apaga el feedback, mancha los valores y desconecta cualquier opción de crecimiento profesional o empresarial.

El CRM 3.0 se llama Social Relationship Management

By | RRSS | No Comments

Muchos aún recordamos aquellos tiempos no demasiado lejanos, en los que una base de datos de clientes constituía un bien sagrado, adorado, sobrenatural, cuya cotización quedaba fuera de toda consideración razonable. De hecho, todavía están frescos en la memoria los recuerdos de aquellas empresas que vivían de vender bases de datos, que se prometían como la clave la riqueza o como la puerta del éxito. ¡Compre una base de datos y póngase a vender como un poseso! Se creía que una empresa que invirtiera en la compra de aquel ansiado archivo tenía ya el éxito asegurado. ¡Pobres ingenuos e infelices!

Desde hace algún tiempo, son cada vez más insistentes las voces de gurús y expertos de enjundia que nos dicen que el modelo CRM (Customer Relationship Management) ya es algo obsoleto, inútil y pasado de moda. Para sostener tal cosa, los argumentos que se esgrimen no son pocos, aunque la gran mayoría de ellos inciden en que ya no resulta posible gestionar la relación con nuestros clientes solo a través de una base de datos aunque esta se desborde de campos e informaciones plagadas de intimidades de los potenciales destinatarios de nuestros servicios.

Los hábitos y los comportamientos han cambiado, de la misma forma que también lo han hecho los medios, canales y soportes en los que esta interacción entre mercado y empresa se manifiesta. Palabras como mailing o buzoneo tienen en este tiempo el poder de hacer sonrojar o sonreír al más humilde técnico de marketing. Estamos en otros tiempos y ya es menester que nos demos cuenta. Estamos de lleno sumergidos en la era del Big Data, el SRM y el Cloud Computing, aunque aún nos cueste algo de esfuerzo poner orden en esta densa amalgama de conceptos y soluciones tecnológicas de negocio.

En gran medida, la relación con el cliente se ha trasladado a los medios sociales con el consiguiente enriquecimiento y diversificación en actores, contenidos o comportamientos. Y que conste que muchos sienten nostalgia de un pasado mucho más cómodo de lo que es esta aparente vorágine. En efecto, las redes sociales pueden parecer divertidas para cotillear o pasar el rato, pero se vuelven complejas cuando se trata de hacer oír en ellas la voz de nuestra compañía. ¡Menudo peligro!

A través de los medios sociales, la relación con la empresa, con la marca o con los productos se traduce en multitud de interacciones, conversaciones entre usuarios, opiniones, mensajes y matices que llegan a conformar un conglomerado complejo, pero a la vez rico y cargado de información relevante para la compañía y para sus futuras decisiones respecto a productos, servicios, precios, distribución, políticas de comunicación, etc. En definitiva, un proceloso mar de mensajes y rumores que puede aturdir o dejar atónito alguno, pero que nos vemos en la necesidad de poner de nuestro lado si no queremos quedarnos al margen del éxito o de la supervivencia.

¡Ya es desgracia!, con lo bien que vivíamos con tres buzoneos, dos cuestionarios a clientes y una base de datos, para tener que meternos ahora en estos líos de tanto Facebook, tanto LinkedIn, tanto Big Data y tanta reputación online.

Ahora entran en juego no solo quienes ya son nuestros clientes, sino también otras personas, grupos o empresas que no lo son, pero que también interactúan con nuestra firma y con nuestro público. Tenemos que preocuparnos hasta de quien no nos ha comprado nunca nada, pero nos pone a parir en la red social de turno.

Es hora ya de hablar de un nuevo modelo que ha de actuar sobre una relación densa y con un enorme potencial que vamos a denominar SRM (Social Relationship Management) o CRM 3.0. No se distraigan, que esto es importante.

SRM (Social Relationship Management) es la actividad de construcción, mantenimiento, fortalecimiento y ampliación de las relaciones personales con nuestros clientes y con los actores implicados en nuestro negocio. Los objetivos del modelo SRM son:

  • Mejorar la experiencia del cliente.
  • Fortalecer los lazos con el mercado.
  • Desarrollar la promoción dentro del ‘ecosistema’ natural correspondiente a nuestro público objetivo.

Podemos afirmar que el modelo SRM se dirige maximizar el número de relaciones activas con clientes sin perder la calidad y profundidad de las interacciones. A través del modelo SRM interactuamos con personas, pero también lo hacemos en el seno de las redes naturales en las que estas se desenvuelven, y este es un factor importante al que debemos prestar atención. Casi nada.

Para que se entienda, este modelo implica que una organización ha de ser omnipresente, hiperactiva y omnisapiente entre las muchedumbres ingentes que pueblan las redes sociales y comunidades online varias.

En definitiva, se trata de acceder más rápidamente a las personas adecuadas, superar los límites físicos de las relaciones sociales y desarrollar mejores procedimientos para captar información de las relaciones relevantes con clientes y actores de negocio. Se entiende que nos esté costando tanto entender y asimilar semejante modelo. Está claro que se precisa adquirir conocimientos y destrezas que vayan algo más allá del clásico buzón o de la rancia tarjeta de respuesta comercial, y esto no lo vamos a aprender o dominar abriendo una cuenta en Facebook, colgando las fotos de las vacaciones en Torrevieja o agregando a nuestro cuñado. Por muy virtualmente simpáticos que nos creamos.

Ni que decir tiene que el desarrollo y la gestión del modelo SRM precisa de herramientas adecuadas y personal técnico especializado, lo que hace aconsejable la externalización del servicio en profesionales y consultoras que nos ofrezcan las suficientes garantías, dada la relevancia de los procesos implicados. En todo caso, que quede claro que desarrollar el modelo SRM no es crear una cuenta o una fanpage de nuestra empresa en Facebook, sumar muchos fans, publicitar nuestros productos y borrar los comentarios críticos. No es eso.

No es cuestión de asustarnos, sino más bien de crecer y adaptarnos a un mercado con nuevas y cambiantes exigencias.

Un amigo de un amigo encontró empleo en LinkedIn

By | Sin categoría, wellcomm-headhunting | One Comment

Es cierto. Todos —o casi todos— coincidimos en que LinkedIn es la red social crítica para encontrar empleo, crecer profesionalmente, establecer contactos laborales valiosos, hacer negocios o simplemente practicar el autobombo más fantasmagórico.

Si eres un profesional, un emprendedor más o menos normalito o incluso un empresario aventajado, tus horizontes profesionales te exigen que tengas abierto un perfil en LinkedIn, además de mantenerlo actualizado y activo. Es más, tendrás que dedicarle tiempo casi cada día para muy ser visible en esta red y propiciar un encuentro virtual feliz y oportuno, tal vez con un/a headhunter, con un/a business angel o con un/a responsable de recursos humanos dispuesto a premiar, de una vez por todas, tu indudable talento.

Aparentemente, todo puede resultar relativamente fácil si se trata de buscar nuevas y prometedoras oportunidades laborales y profesionales en LinkedIn. Basta con seguir una rutina tenaz o un procedimiento constante y riguroso que conlleva una serie de pasos que no vamos a repetir aquí. Pero como ya sabes, buscar puede no entrañar excesivas dificultades. Encontrar lo que buscas es mucho más difícil, especialmente si se trata de un empleo que mejore tu estatus y te empuje hacia perspectivas esperanzadoras de desarrollo de carrera.

En otras palabras, mantener una presencia visible, constante y activa en LinkedIn es condición necesaria pero no suficiente para que esta red social te depare alguna sorpresa agradable.

Ser un usuario ejemplar de LinkedIn no supone ningún mérito modélico. Sin embargo, estar fuera de LinkedIn si es un flagrante demérito, al menos para un gran número de tipologías profesionales, entre las que se incluyen los periodistas, publicistas, diseñadores, comunicadores, marketeros y similares.

Con profundo pesar, tenemos que decirte que en LinkedIn y en el mercado laboral, en general, hay demasiados pájaros y muy poco trigo.

Por si todo ello fuera poco, no nos queda otra que prevenirte contra el extendido timo del falso headhunter o cazatalentos de pacotilla. Sí, te hablamos de personas que se escudan bajo perfiles ‘fakes’ de distinguidos y reputados headhunters farsantes a la búsqueda del talento emergente, que contactan contigo con promesas de empleos envidiables o negocios rápidos y suculentos.

No vamos a aconsejarte que desconfíes de todos los que te ofrezcan algo, pero si queremos subrayar la necesidad de ser prudentes. No te dejes llevar alegremente por quienes te piden dinero por participar en un proceso selectivo o por aquellos otros que reclaman, por las buenas todos tus datos personales. Escucha a todos a través de la red, pero intenta cerciorarte de su verdadera identidad. Googlealos, busca sus datos en la red, echa un vistazo al historial de su perfil, pero no te entregues incondicionalmente al primero que aparezca con promesas de cuento de hadas.

Las ofertas creíbles reclaman siempre cumplir los requisitos de un perfil. Las propuestas dudosas solo buscan conseguir tus datos personales y/o tu dinero, aunque se trate de pequeñas cantidades.

LinkedIn es hoy una herramienta casi imprescindible para quienes se desempeñan o pretenden formar parte del mercado laboral, pero también es un fiel reflejo del mundo real, con sus pícaros, listillos, vividores, estafadores, timadores, ingenuos, incautos, pardillos, crédulos, etc. Y también profesionales y empresas de todo tipo, por supuesto.

Parafraseando a Joan Manuel Serrat, tendríamos que confesarte que ‘Uno de mi calle me ha dicho que tiene un amigo que dice conocer un tipo que un día encontró empleo en LinkedIn’. Tal vez algún día te toque a ti.

Perspectivas 2016: Comunicar ya no es lo que era

By | Actualidad, Informes y publicaciones | 4 Comments

Perspectivas Wellcomm de la comunicación 2016 amplia el punto de vista desde el que, hasta ahora, hemos analizado el futuro de la comunicación. En respuesta a las nuevas tendencias del sector, el estudio también se ha abierto a todas esas personas que se han convertido en uno de los ejes fundamentales sobre los que pivota la comunicación: todos los que empezando como público, ahora son influencers

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¿Qué es el Síndrome de Boreout?

By | Actualidad, Recursos Humanos | No Comments

Vamos a aprovechar que nadie nos escucha para sincerarnos, para compartir algunas confidencias profesionales que posiblemente nunca le hayas contado a nadie. Tal vez se las hayas insinuado a algún compañero de trabajo, a algún amigo o a tu pareja, pero no nos parece apropiado que las vayas propagando a los cuatro vientos. No es plan. Por eso, te pedimos hoy, con toda la prudencia y humildad, que nos reveles esos secretillos laborales inconfesables.

Para comenzar, por favor, intenta responder con honestidad a las siguientes preguntas, pero en voz muy baja:

¿A veces te invade la sensación de que tu jefe (o jefa) te ignora casi todo el tiempo, en lo bueno y en lo malo? ¿Te mira como si fueras un ser transparente e incoloro?

¿Te aburres con frecuencia en el transcurso de tus jornadas laborales? ¿Te parece que tus horas de tarea son interminables?

¿Tienes el convencimiento más o menos firme que no te echan de menos lo más mínimo cuando te vas de vacaciones o faltas al trabajo por enfermedad? ¿Crees que tu empresa funciona exactamente igual cuando estás ausente? ¿No recuerdas la última ocasión en la que tu jefe te dio una palmadita o te echó un rapapolvo como consecuencia de tu trabajo?

¿Te pasas la mayor parte del tiempo con la mirada perdida en la pantalla con un mismo archivo abierto en el ordenador y moviendo el ratón a la deriva, sin ton ni son? ¿Abres varias ventanas o pestañas a la vez en tu PC para dar la impresión de estar muy atareado?

¿Piensas a menudo que tu trabajo o incluso el de tus compañeros carece de sentido o utilidad para nadie?

¿Has olvidado por completo la última vez que hiciste algo interesante en tus quehaceres profesionales cotidianos? ¿Tienes la impresión que todos los días son iguales en la oficina?

¿En tu empresa te aburres más que un joyero en Corea del Norte?

¿Mientras menos trabajas, más cansado te sientes?

Si has respondido afirmativamente a más de la mitad de estos interrogantes, posiblemente estés padeciendo el Síndrome de Boreout, descrito ya hace algunos años por los psiquiatras suizos Peter Werder y Philippe Rothlin. En términos coloquiales, el Síndrome de Boreout es una peligrosa mezcla de aburrimiento, desmotivación y carencia casi absoluta de compromiso o interés por lo que se está haciendo, sin horizontes de cambio o mejora previsibles.

El Síndrome de Boreout tiene notable incidencia y casi siempre aparece por una combinación de factores organizacionales, de liderazgo y de desajuste en las competencias profesionales. No suele registrarse por una sola causa aislada.

En definitiva, podemos afirmar que el Síndrome de Boreout es algo parecido a estar perdido, hastiado y aburrido, ‘que estás, pero no estás’, tal y como decían nuestras madres o nuestros abuelos.

La escritura, una herramienta en la búsqueda de empleo

By | Opinión | No Comments

El aula estaba abarrotada de un público heterodoxo compuesto por marines del periodismo, navy seals de la literatura y una tropa de reemplazo herida por las balas del desempleo. Así las cosas,  y como diría Danthe Alighieri, la disertación oral comenzó a la hora en la que el sol alcanza su máxima altura. La encargada de esta misión de alto riesgo fue Isabel Garzo, escritora, periodista y correctora de estilo en la Editorial Brand & Roses. El título de la conferencia no podía ser más elocuente y, a la vez, innovador para los tiempos que corren: ‘Cómo diferenciarse a través de la escritura’. Y de repente, con el inició de la exposición, desaparecieron las nubes y humos de la contienda bélica que supone la búsqueda de empleo, y nos transportamos a un nuevo paisaje, más próximo al de la autoafirmación y el aprendizaje. La ponente, alejada de los convencionalismos que adornan los dogmas de fe en los que se fundamentan muchos ¿formadores? de la búsqueda de empleo, nos sorprendió a la audiencia al poner en valor una herramienta, obviada por unos, margina por otros, y maltratada por  la mayoría: la escritura. Esta es un elemento de comunicación fundamental, marginado por algunos tics tecnoílógicos que padecemos casi todos en mayor o menor manera, y que aproximan nuestra escritura a los jeroglíficos egipcios. Concretamente, Isabel se refirió con la precisión de un francotirador, a la trascendencia que tiene la correcta escritura en cualquiera de las diversas formas en las que sea empleada: misivas, cartas de presentación, textos de los currículums, etc. Porque la escritura, bien empleada, resulta muy válida como carta de presentación y hecho diferencial frente a otras personas –una gran mayoría- que no la utilizan adecuadamente. Y en este sentido, expuso la penuria (interprétese este término de forma polisémica) en forma de incorreciones gramaticales, sintácticas y semánticas que pueden arruinar una candidatura de empleo o también una declaración de amor. Asimismo, expuso una serie de características y virtudes de nuestra personalidad que pueden ser esbozadas por el reclutador cuando este realiza la lectura de un texto de un candidato. Además, nos habló, como concepto general, de la trascendencia que tiene escribir siempre de forma clara, concisa y directa. De esta manera, transmitiremos una imagen de ser humano transparente y proyectaremos confianza. Y para finalizar, nos recordó que sin incumplir las normas ortográficas, semánticas y sintácticas, siempre deberemos adecuar nuestro nivel de escritura al del receptor de la misma. Soy consciente, querido lector que usted me puede indicar con toda la razón, que estos asertos  de la conferenciante, ya los manifestaron pensadores como Nicolás de Maquiavelo en su malinterpretada obra ‘El príncipe’ o Aristóteles en su ignota ‘Retórica’. Y no le falta razón. Pero como decía Platón: ‘lo más viejo es lo más nuevo’. Y tras esta brillante exposición de Isabel, se produjo en mi interior intelectual una metamorfosis a medio camino entre la que describieron Franz Kafka y Publio Ovidio, en sus respectivas obras literarias homónimas. Por último, asegurar que bastantes asistentes a la conferencia , entre los que me encuentro, experimentamos aquella sensación que describió Platón a través del mito de la caverna. O sea, abandonamos la oscuridad de la cueva intelectual en la que habitábamos para acceder a nuevos conceptos de conocimientos. Muchas gracias, Isabel.

Javier Prieto es periodista renacentista y global, fabricante de palabras, frases y pensamientos
@willyeforever 

Peeple, una nueva red social abierta al mobbing

By | Actualidad, RRSS | One Comment

Sabemos que ya estás más o menos habituado a utilizar la red social LinkedIn para buscar empleo o para poner en valor tu trayectoria profesional de cara a futuras oportunidades laborales o empresariales. Con sus defectos y sus virtudes, tu presencia en LinkedIn te hace sentir seguro y con la visibilidad que necesitas ante posibles empleadores, headhunters, nethunters, clientes o incluso partners de negocio. Al menos, con LinkedIn tienes la tranquilidad de estar a salvo de críticas interesadas, descalificaciones malintencionadas, agresiones verbales, calumnias o ciberacoso profesional, gracias a sus opciones para moderar las recomendaciones o comentarios que de ti se formulan en esta red.

En lo sucesivo, algo puede comenzar a cambiar dentro de las redes sociales profesionales en los reseñados aspectos, especialmente si consigue abrirse paso una nueva red social de reciente aparición, bajo la denominación de Peeple. Inicialmente, Peeple irrumpe en el mercado solo en formato app para dispositivos móviles.

¿Cuál es la propuesta innovadora de Peeple en el marco de los Social Media? Peeple apuesta por permitir libremente que se critique y califique a las personas con total libertad, ya se trate de valoraciones positivas o negativas, sean estas plenamente elogiosas o despiadadamente destructivas. Además, el usuario que sea objeto o víctima de improperios o exabruptos, en ningún caso podrá borrarlos, pero si tendrá la posibilidad de replicarlos o recibir el apoyo o desmentido de otras personas con cuentas en la red.

La limitación inicial que Peeple ha acotado consiste en que los usuarios que no tengan cuenta en Peeple, asociada a su número de móvil solo podrán recibir valoraciones positivas, ya que no tendrán la oportunidad de defenderse si no forman parte de esta red. Por otra parte, también se advierte que Peeple borrará aquellos comentarios negativos, siempre en el caso en el que el usuario afectado sea capaz de demostrar con solidez que se trata de injurias o falsedades.

Peeple permite evaluar a las personas en tres aspectos o escalas diferenciadas, personal, profesional y ‘romántica’. En principio, sus contenidos no serán indexados por Google u otros buscadores, pero si podrán compartirse en otras redes sociales populares como Facebook y Meetic. De esta forma, los datos publicados en Peeple si podrían influir indirectamente sobre tu reputación digital o sobre tu marca profesional online.

Puede decirse que Peeple aspira a convertirse en una especie de Tripadvisor en el que se evaluarán personas en lugar de hoteles, según confiesan sus impulsoras, Julia Cordray y Nicole McCulough. Si en Tripadvisor cualquiera puede decir que su habitación de hotel estaba llena de cucarachas o que el recepcionista se comportó contigo como un pandillero cani, desarrapado y suburbial, imagínate lo que podrán publicar de ti las personas con las que no tienes buena sintonía y aquellos compañeros, patronos, colegas o jefes con los que dejaste por el camino ‘cuentas pendientes’.

¿Te imaginas las barbaridades y el daño indiscriminado que pueden hacerte en Peeple los trolls compulsivos similares a los que ya invaden millones de timelines de Twitter?

Aún la continuidad de Peeple estará sujeta a la captación de nuevos inversores, pero si esta insólita red social triunfa, es posible que el mercado de los social media pueda experimentar cambios poco alentadores, con una nueva vía abierta para el mobbing y el ciberacoso. Si esto sucede, los abogados van a tener mucho trabajo.

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