La inteligencia artificial está estudiando ‘la ESO’

By 29/06/2016Actualidad

Casi todos identificamos a la ‘inteligencia artificial’ como un concepto fuertemente innovador y ligado a las tecnologías más recientes y llamativas dentro del universo digital. Algo hay de cierto en ello, aunque nos vemos obligados a matizar que la idea de ‘inteligencia artificial’ cuenta con un recorrido histórico bastante más extenso y un alcance aún difícil de aventurar.

Aunque te parezca que es una expresión muy cool, los orígenes de la inteligencia artificial se remontan a comienzos del siglo XIV, en los tiempos en los que el reconocido filósofo Ramón Llull comenzó a formular la posibilidad de que el razonamiento humano pudiera ser desarrollado por procedimientos artificiales. Sin duda, este legendario religioso mallorquín hizo gala de notable valentía y gran carácter visionario, pues desde entonces la idea de la inteligencia artificial ha servido de soporte, inspiración e impulso a numerosas iniciativas multidisciplinares, hasta llegar a los siglos XX y XXI con la irrupción y consolidación de la sociedad del conocimiento y de la información.

No obstante, todavía nos queda mucho camino por recorrer y el gran cambio que la inteligencia artificial podría introducir en nuestras formas de vivir y trabajar parece que no es inminente.  No queda otra alternativa que esperar y seguir trabajando.

Los precursores

Ya nos lo dijo Alan Turing, uno de los padres de la informática, hace varias décadas. Según Turing, podremos decir que existirá la inteligencia artificial cuando no seamos capaces de diferenciar entre un ser humano y un programa informático en una conversación. Es innegable que se han registrado multitud de avances parciales acumulativos que nos permiten hablar de la aplicación de inteligencia artificial en algunos procesos, aunque en ningún caso pueda suplir al cien por cien las funciones y competencias de la inteligencia humana, tal vez porque esta última no es suficientemente conocida desde una óptica estrictamente científica.  Según Jaron Lanier, el prestigioso gurú de la realidad virtual, todavía no llegamos a comprender cómo funcionan los cerebros, así que difícilmente podremos construir uno que sea capaz de tomar decisiones y resolver problemas reproduciendo el modelo de la inteligencia humana.

Los avances prácticos reales, aunque parciales, dentro de la inteligencia artificial son numerosos y algunos de ellos ya forman parte de nuestra realidad cotidiana. Buena parte de las aportaciones que vienen de las tecnologías Big Data y de Internet de las Cosas (IoT) entran de lleno en este ámbito y están facilitando saltos cualitativos relevantes dentro de las tecnologías de la información.

Siri

Por su parte, las compañías más emblemáticas que lideran la transformación digital nos están enseñando a convivir y aprovechar un buen número de pequeños —y no tan pequeños— progresos emparentados con la inteligencia artificial. Seguro que ya has usado alguna vez ‘Siri’, el asistente personal virtual para iPhone y iPad; los filtros de spam de Gmail; las recomendaciones de vídeos de Youtube; las búsquedas por voz ‘Cloud Speech’ de Google; la tecnología Learning Machine aplicada también por Google; la Amazon Machine Learning o el asistente personal en el que ahora trabajan los desarrolladores de Facebook, solo por citar algunos ejemplos relativamente conocidos por la mayoría de los usuarios de a pie.

Es cierto, se trata de diferentes pasos y avances que no siempre toman la misma dirección, pero cada vez estamos más cerca del gran salto de calidad que permitirá a la inteligencia artificial irrumpir de lleno en todos los órdenes de nuestra realidad.

Hoy nos resulta muy difícil comprender cómo tiempo atrás pudimos vivir sin Internet, Google o los smartphones. Dentro de pocos años nuestro mundo no podrá entenderse sin la inteligencia artificial. En cualquier caso, no intentaremos vaticinar cómo será esa realidad futura, porque seguro que erraremos ¡…y mucho!

La inteligencia artificial está ‘aprendiendo’, está ‘madurando’… y es obvio que este proceso global ha de cubrir una secuencia de etapas que, con toda probabilidad, nos conducirá a innovaciones alentadoras. En algún modo podemos afirmar que la inteligencia artificial está estudiando ‘la ESO’ o tal vez ‘preparando la selectividad’.

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