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abril 2015

Consejos para parecer experto sin dejar de ser ignorante

By | Actualidad | One Comment

Como posiblemente ya sepas, el vocabulario técnico es algo que debes intentar dominar en cualquier proceso de búsqueda de nuevas oportunidades profesionales, muy especialmente si te desenvuelves dentro del ámbito del marketing o de la comunicación. Un profesional del sector que tuerce el gesto cuando se le habla de engagement score, ROI, tracking codes, adhocracia, management o redarquia -solo por citar algunos ejemplos sencillos-, la verdad, lo tiene muy crudo si trata de adentrarse en los complejos escenarios del mercado laboral o de las nuevas oportunidades de empleo.

Tras unas cuantas horas ante el espejo, es posible que ya hayas aprendido a ‘poner cara de póker’, de erudición o de sutil soberbia cuando alguien te menciona cualquier neologismo, barbarismo o ‘palabro’ que desconoces por completo.

Es probable que incluso ya seas capaz de ‘echar balones fuera’ y distraer a tu avezado interlocutor, para que no te pille en un renuncio o en una imperdonable laguna de ignorancia. No obstante, es necesario que intentes mejorar tus competencias profesionales en este aspecto.

Los conceptos, las ideas, los procedimientos o los descubrimientos deben tener su correspondiente nombre, a ser posible que suene a inglés o a alguna otra lengua que sea poco usual en nuestra cultura. Si se te ocurre algo que aporte valor dentro de tu profesión, ponle un nombre enseguida. Ya se sabe que un paradigma innominado o con una denominación poco afortunada está abocado al más rotundo de los fracasos. Por ejemplo, algo tan conocido y obvio como la popular ‘Ley de Murphy’ sería totalmente ignorada si no llevara el nombre de su autor. ¡Peor aún! Te imaginas que la ‘Ley de Murphy’ se llamara ‘Principio de Peláez’ o algo similar. Mejor no pensarlo…

Con sinceridad, no es imprescindible que conozcas dos millares de términos técnicos para considerarte o ser percibido como un profesional competitivo y actualizado. Pero ya sabes que con demasiada frecuencia la primera impresión es la que cuenta y padecemos una cierta inflación -por no decir epidemia- de superficialidad, esnobismo y frivolidad técnica, aunque algunos reconocen que se trata de algo que no es reciente ni tan siquiera pasajero.

No queremos trasladarte la idea de que este tsunami continuo de términos constituye una dificultad insalvable. No es tan grave. Seguro que podrás surfear con total dignidad y eficiencia esta imprevisible ola si prestas atención a los siguientes consejos:

  1. Trata de mantenerte al día en lo posible. Mejora continuamente tus conocimientos, destrezas y competencias. Habla con compañeros, lee, estudia, comparte contenidos, etc. Aprende nuevos términos y utilízalos para sorprender en entrevistas de trabajo, reuniones, conversaciones profesionales, etc. Anticípate a los demás y que seas tú el primero en mencionar estos términos y dejar pasmado a tu interlocutor.
  1. Conéctate a las redes sociales profesionales y permanece al día de las nuevas aportaciones técnicas de expertos y gurús, ya sean estos auténticos o de atrezzo. Especialmente a LinkedIn y a Twitter. También revisa con frecuencia los blogs más relacionados con tu ámbito profesional específico.
  1. Si a pesar de todo alguien menciona una palabra que te suene extraña, en el peor de los casos afirma conocer su significado, pero reconoce que no eres un consumado experto en el tema, que estás especializado en otras cosas.
  1. Si alguien te menciona un autor que desconoces al cien por cien, de forma inmediata saca a colación tú mismo el nombre de otro autor, aunque sea inventado o ficticio. Esta oscura treta será mejor que la lleves preparada con antelación, ya que las ‘mentiras’ corren el riesgo de tener un poder de convicción limitado. La credibilidad es un asunto delicado.
  1. Intenta especializarte en algo novedoso o reciente dentro de tu territorio profesional. No hace falta que seas un experto, pero si que conozcas los conceptos, autores y aplicaciones generales más significativas dentro de una teoría, un modelo o una tendencia determinada. Este conocimiento será tu ‘bala en la recamara’ para tener siempre una tema fuerte en el que focalizar la conversación y transmitir buenas sensaciones.
  2. Si te sientes muy, muy perdido, en caso de apuro extremo, desvía la conversación hacia otro tema, haz cualquier pregunta de distracción a quien te hable, di que necesitas ir al baño o finge un pequeño mareo. Al menos, elige tú mismo la forma más airosa de ‘hacer el ridículo’.

Qué es la Industria 4.0

By | Actualidad | One Comment

Llevamos ya alrededor de dos décadas reflexionando y elucubrando en torno a la revolución digital, las renovadas formas de organización del trabajo y las nuevas tecnologías del conocimiento y de la información. La verdad, ya todo se nos vuelve un tanto cansino hasta el extremos del hartazgo.

Sin el menor rubor, escuchamos y leemos sesudas referencias que tildan de novedad a paradigmas, modelos, hábitos y tendencias que ya están fuertemente enraizadas en el devenir cotidiano de una buena parte de las empresas, los profesionales, las administraciones públicas y los usuarios, en general. Es una completa memez y un insulto a la inteligencia de tu audiencia si intentas defender que las redes sociales o las prácticas del Social Media Marketing (SMM) son una rabiosa novedad, sin ir más lejos.

Lo que se suele calificar como ‘nuevo’ ya no es tan nuevo, máxime si tomamos en consideración que un gran porcentaje de la población o de las compañías del primer mundo -incluso del segundo…- están razonablemente familiarizadas con la Web 2.0, con los medios sociales online y, sobre todo, con los dispositivos móviles con acceso a Internet. En efecto, no podemos pasarnos media vida presumiendo del invento de la rueda, cuando ya todos hemos desgastado una ingente cantidad de neumáticos. Además, lo que es más importante, este discurso ajado y rancio distrae nuestra atención de las verdaderas novedades con potencial de cambio social o de transformación del tejido productivo.

Por ejemplo, nos gustaría oír hablar con más frecuencia e intensidad de la digitalización de la cadena de valor, un progresivo y complejo proceso que ya está impulsando fuertes cambios, casi sin hacer ruido. No nos damos cuenta, pero las tecnologías están facilitando el intercambio continuo de información entre personas, máquinas, empresas y mercados, en lo que ya se denomina ‘Industria 4.0’ o ‘Empresa 4.0’. La inversión, el conocimiento, las personas, el dinero y los proyectos empresariales parece que se están moviendo hacia un horizonte que alterará competencias, procedimientos de trabajo y hábitos de consumo globales a corto plazo.

Es cierto que aún todos andamos un tanto perplejos y embobados con las posibilidades de una simple impresora 3-D. Lo mismo sucede con el presunto poder omnímodo de las aplicaciones de la aplicación Big Data o con los últimos avances reales del denominado ‘Internet de las cosas’.

El término ‘Industria 4.0’ fue acuñado por Mark Watson, alto ejecutivo de la firma alemana IHS, y viene a decirnos que el reto para la 4ª revolución industrial es el desarrollo de software y sistemas de análisis que sean capaces de transformar el enorme volumen de datos producidos por las empresas, las fábricas, los clientes, los usuarios y los mercados en información útil y valiosa para todos.

La construcción de la ‘Industria 4.0’ conlleva la incorporación de una mayor flexibilidad e individualización de los procesos de producción. Se trata de generar riqueza, bienestar, empleo y valor añadido organizando, analizando y explotando todo el océano de datos a los que una empresa al uso podría tener acceso. Cualquier compañía puede acceder a millones de datos de sus clientes pasados, presentes y futuros, de la misma forma en la que cualquier profesional o consumidor puede conocer con agilidad múltiples datos sobre compañías en las que trabajar, productos para consumir o servicios de todo tipo que necesite contratar.

Algunos opinadores o expertos contemplan todo este proceso como una amenaza o una pérdida del derecho a la intimidad. Posiblemente muchos de esos expertos que demonizan los conceptos de ‘Industria 4.0’, ‘Empresa 4.0’ o Big Data tienen un perfil parecido a aquellos que creen que las redes sociales, la Web 2.0 o la reputación digital son ‘fenómenos nuevos’ que confirman el perverso poder de Internet.

Por supuesto, el debate está abierto y seguirá estándolo durante bastante tiempo, nosotros no somos nadie para cerrarlo. No obstante, sí nos permitiremos recordar que es imposible poner ‘puertas al campo’, aunque si podemos investigarlo, disfrutarlo y protegerlo de forma sostenible. Algo similar ocurre le ocurre a Internet y a sus ‘pobladores’…

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