Para qué sirven los mapas mentales

No hace falta recordar que para sobrevivir como profesional de la comunicación es imprescindible permanecer abierto, sensible y receptivo a todo el incesante vendaval de nuevos conceptos, tendencias, modelos y paradigmas que brotan como setas otoñales en el proceloso universo de la empresa, del conocimiento, del Management o de los estilos de vida.

La especialización es necesaria en nuestro trabajo, es obvio. Pero ello no nos dispensa de la necesidad de mantener el periscopio a pleno rendimiento en todas direcciones y hacia casi todos los temas clave que se posicionan en primera línea de atención. No nos queda otra que mantenernos al tanto respecto de nuevas ideas que se abren paso o de viejas propuestas que, de repente, son rescatadas del olvido por algún avispado comunicador.

¿Te has preguntado en cuántas ocasiones acudes a Google cada día para desvelar el significado de términos técnicos, neologismos, ‘palabros’ o anglicismos de nuevo cuño? Seguro que muchas y si no es así, puede que algo esté fallando en tu devenir laboral. Es más, con frecuencia no basta con consultas puntuales y es necesario un proceso más complejo de indagación para llegar a entender realidades o procesos complejos. O para transmitirlos a terceros, sean clientes o audiencia.

Hoy no pretendemos estresarte con un nuevo aluvión de conceptos innovadores, más bien todo lo contrario. Queremos llamar tu atención sobre una ‘vieja herramienta’ útil para poner en relación todo nuestro bagaje y nuestras destrezas profesionales con nuevas ideas, proyectos, teorías, etc., por complejos que estos resulten. Te hablamos de los mapas mentales, una técnica de representación creada hace ahora cuarenta años por Tony Buzan, en su libro ‘Use Your Head’. En cierta medida, podemos afirmar que los mapas mentales son el antecedente más claro de las infografías más sofisticadas que tan a menudo suelen encontrarse ahora en la red.

El mapa mental es una técnica que nos permite desarrollar con exhaustividad nuestros proyectos, modelos o conceptos de una manera mucho más efectiva, con la facilidad de abarcar todas las ideas y desarrollando con la profundidad necesaria los temas centrales.

A grandes rasgos, un mapa mental es una herramienta gráfica que nos facilita el acceso al potencial de nuestras destrezas, comprensión, razonamiento y memoria, al tiempo que los interrelacionamos con conceptos o realidades nuevas. Nos sirve para armonizar las habilidades de pensamiento abstracto con las funciones más creativas, intuitivas e innovadoras de nuestro cerebro.

Los mapas mentales se fundamentan en el pensamiento irradiante, que es la forma natural en la que acostumbra a trabajar nuestro cerebro, interrelacionando conceptos, ideas e imágenes. La clave de su eficacia radica en que funciona de forma análoga a nuestra mente: utilizando imágenes y asociaciones. De esta forma, un intrincado paradigma o un complejo proyecto pueden quedar representados en un solo gráfico muy visual y de muy fácil comprensión, por su poder para evocar con eficiencia la gran base de datos que cualquier profesional guarda en sus recuerdos y en sus conocimientos personales.

Además, el mercado nos ofrece un sinfín de aplicaciones informáticas gratuitas y de pago que nos permitirán crear mapas mentales con gran facilidad, como Freemind, MindGenius, XMind o PersonalBrain, entre otros.

En definitiva, un profesional de la comunicación podrá utilizar con relativa facilidad los mapas mentales, tanto para organizar su trabajo, como para transmitir contenidos con una gran carga de valor añadido a sus clientes o a su audiencia potencial.

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