Mentoring y gestión del cambio profesional

Desde hace algunos años, con frecuencia los profesionales de la comunicación oímos hablar de distintas prácticas o metodologías que tienen como objetivo común el impulso de la carrera profesional de sus destinatarios. Lo cierto es que la diversidad de propuestas técnicas resulta tan amplia como grande es la confusión que se genera en los potenciales participantes en programas o acciones de coaching, Mentoring, mindfulness, outplacement, programación neurolingüística, inteligencia emocional, outdoor training, empowerment, etc. La relación de alternativas es verdaderamente mareante para cualquier neófito.

Es obvio que todas estas prácticas de recursos humanos pueden ser útiles y perfectamente válidas para apoyar la progresión en momentos concretos de la trayectoria de profesionales de la comunicación que se ven en la necesidad de afrontar retos y tomar el control de su crecimiento en conocimientos y destrezas, así como en la adecuación de sus actitudes a un universo laboral y empresarial caracterizado por el cambio incesante y la casi constante exigencia de reinvención. Lo que ayer nos sirvió para sobrevivir y avanzar hoy puede haberse quedado obsoleto y, por suerte, los profesionales de recursos humanos pueden ofrecernos un extenso y diverso catálogo de herramientas y soluciones para enfrentar procesos de transición y de adaptación al cambio.

Hoy vamos a hacer referencia al Mentoring, una metodología que puede ser de utilidad para enfrentar situaciones de cambio profesional o trabajar con expectativas de éxito en procesos de transición. En síntesis, el Mentoring está integrado por un conjunto de prácticas diseñadas para que un profesional de experiencia contrastada pueda ayudar a otro profesional más junior a impulsar su carrera y alcanzar sus objetivos profesionales. Este proceso puede darse dentro de una organización o bien como soporte para la recolocación de una persona que haya podido desvincularse de su anterior empresa por distintos motivos.

Por ejemplo, las prácticas de Mentoring pueden servir para que un joven profesional reciba la ayuda de un compañero con mayor bagaje para alcanzar posiciones de mayor responsabilidad dentro de la misma empresa o también para que un técnico en marketing despedido en un proceso de ERE pueda encontrar un nuevo empleo acorde a sus expectativas. En definitiva, un senior ayuda a un junior y este último experimenta un salto cualitativo en su crecimiento personal y profesional.

Obviamente, la ‘materia prima’ en un proceso de Mentoring son la experiencia del Mentor, el poder motivacional de sus vivencias y su capacidad para canalizar el talento del Mentorizado.

El proceso de Mentoring se fundamenta en la confianza, el respeto recíproco, el compromiso, la confidencialidad y la necesaria implicación emocional de ambas partes, dado que también se trata de un proceso de facilitación emocional, personal, estratégica y operativa.

Al fin y al cabo, el objetivo no es otro que el de transmitir la excelencia del Mentor sobre la base del talento del joven Mentorizado. El Mentoring perseguirá crear un clima para que el bagaje y la experiencia actúen como catalizadores del potencial preexistente en el destinatario y su voluntad decidida de progresar.

En las prácticas programadas y estructuradas de Mentoring, contamos con un punto de partida, unos objetivos consensuados, preguntas, respuestas, conversación, consejos, feedback, prescripción de acciones de formación, evaluación y revisión de situaciones reales de éxito o fracaso.

Ni que decir tiene que el Mentoring solo será posible si contamos con un profesional senior del sector, conocedor de sus técnicas y plenamente comprometido con las metas profesionales del Mentorizado.

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