Los 7 pecados capitales que te condenarán al desempleo en 2014

By 10/01/2014Actualidad

Uno de los tópicos recurrentes en las primeras fechas de cada nuevo año se encuentra relacionado con los buenos propósitos y los deseos de mejorar y afrontar el futuro en condiciones más favorables. Ya se sabe, te hablamos de dejar de fumar; acudir alguna vez al gimnasio en el que nos inscribimos hace meses; leer los libros que tenemos pendientes; prestar mayor atención a los amigos que merecen la pena o tratar de alimentarnos de forma más saludable, entre otras muchas buenas intenciones. En lo que concierne a la búsqueda activa de empleo de los profesionales de la comunicación, la formulación y el compromiso sincero con una relación de buenas intenciones y propósitos de enmienda en el año nuevo son necesidades imperiosas, más que buenos propósitos. Estamos ante un reto de cierta magnitud y es imprescindible que pongamos en ello lo mejor de nosotros mismos. No obstante, no nos apetece nada comenzar el año sermoneando y predicando sobre la excelencia y las virtudes impolutas que deben tener los profesionales de este sector que desean mejorar sus expectativas profesionales. Habrá tiempo para ello, que ya está bien de tanto evangelizar y moralizar sobre las bondades del candidato perfecto y del profesional de éxito. Hoy nos apetece hablar de todo lo contrario, de los vicios, perversiones, maldades y extravíos más apropiados para mantenerte en el ostracismo profesional y disfrutar del sol, ese que dicen que tanto brilla los lunes para los ociosos. En otras palabras, haremos referencia a los errores a evitar en la búsqueda de empleo. ¿Qué debes hacer si deseas permanecer en desempleo durante todo 2014?

  1. Olvídate de los idiomas. No se te ocurra ni aprenderlos, ni perfeccionarlos ni practicarlos. Si, por accidente, presentas alguna candidatura a una oferta de trabajo, no olvides indicar en tu currículo la consabida expresión ‘inglés nivel medio’, que significa que aprobaste justito aquella asignatura del colegio en tus años adolescentes. Y nada más.
  1. No complementes tu formación ni te inscribas en curso alguno. ¡Menuda pérdida de tiempo y dinero! Tú ya obtuviste tu título universitario en su día, que incluso lleva la firma del Rey o del Ministro de turno. ¿Acaso pretenden que te firme otro título más Su Santidad el Papa o el Dalai Lama?
  1. Deja la tecnología para los programadores y para los informáticos. Tú eres todo un profesional de la comunicación, el marketing, la publicidad o el periodismo. No tienes ninguna necesidad de rebajarte a ser un friki picateclas y aprender cosas raras designadas por palabras impronunciables. Con cotillear en Facebook, leer el Marca.com o el Cosmopolitan online, usar Whatsapp y jugar con la Play de vez en cuando, tienes de sobra.
  1. Manda a freír espárragos a cualquier posible contacto laboral o empresarial. Tus antiguos compañeros de estudios o de trabajos anteriores son unos pesados incorregibles que solo hablan de su profesión y son capaces de aburrir a una ameba jubilada. Además, si alguno se acerca a ti será para pedirte algo, nunca para ofrecerte una oportunidad.
  1. Huye del networking y de las redes sociales profesionales. Ya sabes que son una insufrible tortura en la que solo encontraremos a tediosos señores almidonados y encorbatados, y a mujeres que acaban de salir de la peluquería para salir monas en su foto de LinkedIn. Nadie te va a ofrecer un empleo por formar parte de ese embrollo.
  1. No asistas bajo ningún concepto a eventos profesionales, congresos, jornadas y similares. Sabes de sobra que no sirven para nada. Difícilmente conocerás a alguien interesante que pueda ayudarte en la búsqueda activa de empleo. En esos sitios solo encontrarás hipócritas buitres presuntuosos, deseosos de alimentar su ego. Además, tendrás que disfrazarte de persona formal o de profesional competente, con lo a gusto que estás tú todo el día con tu chándal y tus zapatillas, al más puro estilo Paquirrín.
  1. Por encima de todas las cosas, no te esfuerces por nada, ni te formules nuevos retos profesionales, ni seas perseverante ni te dejes embaucar por los que te dicen que puedes conseguir aquello que te propongas. Eso son solo argumentos para venderte libros de autoayuda o para que malgastes tu tiempo e incluso tu dinero en sesiones de orientación profesional o programas de coaching.

Como es obvio, no todos los profesionales que están en desempleo siguen estas indicaciones. Ni mucho menos. Tampoco podemos asegurar, ni de lejos, que los compañeros de profesión que siguen estos preceptos se encuentren necesariamente en el paro. Siempre hay excepciones para todo. En cualquier caso, si eres fiel a estos pecados y desatinos, es más que probable que el nuevo año 2014 te obsequie con unas vacaciones de 12 meses, no remuneradas, por supuesto.

 

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