La semana pasada se celebró en  Valencia una  reunión muy interesante de directivos de primer nivel en la que el objetivo principal fue tratar de esclarecer el papel que deben adoptar las empresas para colaborar con el desarrollo económico y social de nuestro país. Organizado por la APD, el encuentro reunió a más de 1.500 directivos de toda España sobrepasando todas las previsiones de la organización.

Pude disfrutar de una de las sesiones y me gustaría compartir algunas reflexiones:

  • Los directivos siguen siendo mayoritariamente hombres, tanto entre los ponentes como entre los oyentes. Mucha razón y poca emoción. Como dice una buena amiga y gran profesional que también asistió “son todos tipos que saben mucho y que han sabido implementar eso que sabían o intuían. Pero sobran palabras, ¿no?”
  • Sobraron palabras y muchas, y faltó emoción y conexión con la realidad y con la audiencia. Nuestros directivos siguen pareciendo de cartón piedra.  ¿De verdad se conquista el futuro explicando las inversiones o la expansión territorial de la compañía X? ¿Sirve de algo lo que ya podemos ver en la red en cualquier momento?
  • El formato de panelistas y charlas de 20 minutos está agotado por varias razones. La primera es que casi nadie se lo prepara de verdad, muy pocos analizan la audiencia a la que se dirigen y muchos menos intentan establecer sus tres mensajes clave que conecten con las necesidades y preocupaciones de una audiencia, por cierto, bastante cariacontecida. Creo de verdad que este formato está también agotado. Quiero que me cuenten su historia y en todo caso, muerte al ppt o a cualquier intento de presentación que no aporte dinamismo y contexto. Muerte a las mesas redondas, a las ponencias sin fin, a los moderadores inmoderados. Y si no, que se lo digan a mi amigo Gonzalo Alvarez, alias @artepresentar.
  • Saltarse el horario es, como se sabe, costumbre española. Del primer español, en este caso Rajoy, llegó tarde y entre pitidos. Ofreció dos titulares que la realidad y algún ponente alemán se encargó de desmentir en la sesión de la tarde. 1.500 directivos y profesionales cuyo precio/hora debe ser bastante elevado, esperando por los pasillos a que la cosa empezara… Mal comienzo que nos separa más, si cabe, de Europa.
  • Redes sociales e interactividad con la audiencia a través de encuestas on line con el análisis de los datos casi en directo. Grandes aplausos y buenísima acogida de la ponente que explicó el paso del social media al social business…. Sin embargo la conversación en la red, especialmente en twitter, fue de muy bajo perfil ¿coherencia, tendencia, realidad? Hoy por hoy las redes sociales siguen sin formar parte de las agenda de los directivos españoles aunque aplaudan a rabiar las nuevas ideas bien contadas.
  • Talento y gestión de personas. Una vez más la empresa tecnológica nos sobrepasa a mil por hora. Google y Técnicas Reunidas, la noche y el día, el futuro y el pasado, la gestión del talento y la base de datos con tutores. No hay color; nuestros ingenieros seguirán huyendo de España. A los millenials ya los tenemos perdidos. ¿O no?
  • Últimas preguntas que me acechan: ¿Por qué somos pioneros en muchas materias y no somos capaces de contar mejor lo que hacemos? ¿Por qué tenemos grandes empresas lideradas por personas muy poco conocidas? ¿Por qué los líderes empresariales en España (salvo contadas excepciones) no se dejan asesorar por profesionales realmente especializados? ¿Dónde está el carisma de nuestros empresarios, ese que tanto reclamamos a nuestros políticos? ¿Serán los nuevos y jóvenes emprendedores como Pau Garcia Milá o  Javier Agüera  los líderes que sabrán infundir la ilusión y la esperanza por el futuro?

 

 

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  • Isabel Ramis dice:

    Interesante post, Silvia. En cuanto a tus preguntas, en este país de envidiosos y poca meritocracia se busca más hundir al que se tiene al lado que empujarle hacia arriba por el bien común. Es sólo una opinión.

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