Reinvéntate con chocolate y crema

Ojeando Facebook me encuentro con una foto de Juan Pedro Burgueño, compañero de facultad, de profesión, amigo y gran periodista al que en los últimos dos o tres meses había perdido la pista.

La foto muestra a Juan Pedro vestido de blanco reluciente, con gorra de cocinero y con una bandeja en la mano. De primeras me asombra y pienso si es que la crisis, que le afectó de lleno tras el cierre de Público, le ha obligado a emplearse de hamburguesero para ayudar al mantenimiento de su familia.

Pero al ampliar la foto y ver su cara me digo a mi misma que no puede ser eso, que hay algo más. Y, entonces, leo: “Muere el reportero, nace el repostero. ¿Habéis apreciado cómo una letra puede cambiar tanto un cuento? Esta es mi pequeña historia, el diario de un bloguero novato que ha decidido contar cómo intenta cambiar una vida que necesitaba nuevos horizontes y que unos desconocidos denominados mercados ‘ayudaron’ a renovar merced a un asalto mundial a cara descubierta con premeditación, alevosía y, según la peli Margin Call, nocturnidad. Hay millones de personas que buscan el camino que les han borrado unos pocos desalmados desde los grandes despachos y yo, de momento, he elegido éste porque el mundo –mi mundo- necesita dulzura. Y música, que amansa a las fieras, con la que procuraré amenizaros las lecturas a través de las canciones que siempre me susurran algo al oído”

Juan Pedro, un periodista de vocación y por pasión, ha decidido reinventarse y convertirse en repostero, uno de sus sueños en la vida, su gran sueño. No importan los 50 tacos (perdona si no los tienes todavía, darling ) para pegar un volantazo y dirigir sus pasos hacia algo más que el lamento y la desesperación. Dice que una headhunter le animó a crear su marca personal. Puedo imaginar quién fue y me alegro de que no sólo escuchara sino que asimilara y, es más, que tomara cartas en el asunto.

El caso de Juan Pedro no debería ser un caso aislado. El talento no debería ser reserva de una sola profesión sino que debería, y debe, valer para mejorar allá en donde decidamos enrolar nuestra vida, las veces que sea necesario. Lo bueno de este magnífico profesional de la palabra escrita es que no la ha abandonado y, junto a su nueva profesión está la de siempre, la que no desaparece cuando se cambia de trabajo, la esencial, la que lleva dentro: escritor. Y ahí, desde su blog Choco&Crema, se puede disfrutar de la esperanza.

Silvia Albert

@silviaalbert

Join the discussion One Comment

  • jorge juan dice:

    Una visión positiva para un momento en que el devenir de la crisis ofrece una oportunidad para reinvetarse y hacer lo que de verdad te gusta… aunque muchas veces el ruido ensordecedor que nos rodea no nos permite verlo.

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