Un qué sin cómo

By 28/10/2011Actualidad, Hoy

Hace unas semanas se presentó en la Asociación de la Prensa de Madrid un libro sobre el panorama del periodismo en España. El título incluía el adjetivo “negro” lo cual hace presagiar no muy buenas noticias. El libro diagnosticaba a la perfección el estado de nuestra profesión pero, tanto los integrantes de la mesa como los que asistimos a la presentación, coincidimos en que, de momento, no teníamos tratamiento alguno. Una lástima.

Ahora mismo, el estado de este, nuestro país, es –yo creo que estamos todos de acuerdo– gravísimo; La receta para superar este estado es desconocida. No sabemos quién tiene la fórmula mágica pero para mi que, sea cual sea ésta, pasa por recuperar nuestros principios morales y éticos. La crisis ha destapado los más bajos  instintos del ser humano y la ausencia total de principios de convivencia, solidaridad, humanidad y transparencia. Han sido unas décadas “del todo vale” y en la que tiene más poder el que más engaña, roba, traiciona o manipula.

Decía Churchill que el fallo de su época consistía en que sus hombres no querían ser útiles sino importantes. Ha pasado casi siglo y medio y puedo pensar que nos sigue ocurriendo lo mismo. ¿A qué precio? Al que sea necesario para lograrlo. Perdemos así nuestros puntos de referencia y los límites que nunca deberíamos haber transgredido. Hemos sido tremendamente irresponsables. Todos.

Una parte importante de esta irresponsabilidad la han protagonizado los medios de comunicación, ya que han perdido su valor supremo –informar– en pro de ser importantes, ganar poder, hacer política. Equivocados o no, se han encontrado en una guerra que no les correspondía al tiempo que la tierra se les movía bajo sus pies ya que las fronteras de la información se han desdibujado consecuencia de la entrada en escena de las redes sociales, fuentes inagotables de noticias y pseudo noticias que han puestoen entredicho el servicio de información de los medios.

¿Qué hacer entonces? No sabemos si dentro de equis años habrá o no diarios impresos pero si sabemos que, o nos adaptamos, transformamos y renovamos, o desapareceremos de la faz profesional en pro de unos ciudadanos – que no periodistas- que responden a las necesidades informativas de sus homólogos. Sólo queda pues creer que la calidad, la veracidad, la profesionalidad, el rigor, la honestidad… tendrán valor en sí mismas y que el periodismo liderará en parte la recuperación de esos valores y principios que nos harán reconquistar el puesto que nos corresponde en este universo en el que vivimos.

Silvia Albert

Tribuna publicada en El siglo de Europa 20 aniversario Apuesta de futuro

El futuro de España es cosa de todos. De los políticos, en cuya mano está legislar para sacar al país de la crisis evitando que las conquistas sociales se queden por el camino, y también de los dirigentes empresariales, de quienes depende el trabajo de la mayoría de los ciudadanos y, por tanto, el porvenir de millones de familias. Ellos nos proponen en estas páginas sus recetas para recobrar la senda del crecimiento.

Join the discussion 2 Comments

  • “(…) creer que la calidad, la veracidad, la profesionalidad, el rigor, la honestidad… tendrán valor en sí mismas y que el periodismo liderará en parte la recuperación de esos valores y principios”. En esta frase has resumido perfectamente el núcleo de la cuestión. Es la esperanza que seguimos teniendo muchos en el periodismo. A fin de cuentas, como decía Ramón Lobo, lo que está en crisis no es el periodismo, que sino “la industria del periodismo”. El periodismo como tal está en un momento apasionante. Ojalá lo sepamos aprovechar.

  • Admin dice:

    Sin duda, Carlos. Gracias por tu comentario.

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