Yo creo que todos hemos tenido en alguna ocasión un jefe, un cliente, un amigo y hasta un familiar con alguna de las características de los personajes tóxicos. En la red los perfiles más ajustados a esto que se ha venido a denominar tóxico es claramente la figura del troll. Un personaje tóxico es aquel capaz de infectarnos con su negatividad, que nos   amarga la vida e impide crecer. Reconoces a una persona tóxica porque es la que, de forma continua, habla de temas negativos, encuentra el fallo donde no lo hay, no acepta a la primera una opinión o sugerencia, son hirientes, agresivos, inflexibles y se exaltan fácilmente si se les contradice. Ellos tienen la razón siempre y jamás reconocen sus errores.

Hace unos días una amiga me hablaba de una clienta altamente tóxica, alguien que ante los problemas que le surgen prefiere insultar y menospreciar el trabajo de sus colaboradores en vez de analizar la situación y buscar soluciones. La prepotencia y el desconocimiento son las premisas que guían una relación compleja y en un contexto de escasos objetivos estratégicos.

Se me ocurre algunas claves para evitarlos o al menos sobrevivir a la relación:

  • Al “tóxico” se lo neutraliza con amabilidad. Su afán por lastimar con comentarios o actos desagradables resulta estéril si él percibe que carece de efecto.
  • Focalizarse en las cosas positivas que uno tiene en la vida cuando se está cerca de una persona “tóxica”. Es un ardid efectivo para superar los malos momentos.
  • Si no es posible evitarlos, reducir al mínimo el contacto personal con ellos y empezar a buscar otro interlocutor dentro de la empresa capaz de establecer relaciones normales.
  • La actitud positiva es siempre una elección. Prepararse mentalmente para estar bien y contrarrestar así las actitudes “tóxicas”.
  • Si una persona “tóxica” forma parte de tu equipo de trabajo o es tu cliente, establece de antemano y claramente las reglas de convivencia. Si se trata de tu jefe, hazle saber que tú y tu equipo perdéis eficiencia frente a comportamientos negativos. Y ponle ejemplos.
  • No permitas que menoscabe tu autoestima. Lo intentará constantemente, pero no debes tolerar que sus emociones tóxicas te influyan. Conserva tu integridad y podrás soportar convivir con él.
  • No discutas con él. Se alimenta de la confrontación y al final, estas discusiones, te roban energías. Dale siempre la razón, aunque no la tenga. Di que sí a todos sus argumentos, planes y propuestas por irrealizables que te puedan parecer. A continuación haz las cosas según tu criterio. No notará la diferencia.
  • Si el “tóxico” no es alertado sobre su toxicidad, la extenderá en el ambiente. No dejes pasar por alto esas actitudes y trata de abordarlo cuanto antes con él.
  • Ejercita  tu propia autocrítica y revisa con asiduidad qué tipo de actitudes y comportamientos tienes tú para con los demás. Tú también puede ser “tóxico” para otros. La regla es simple: no hagas a los demás lo que no deseas que te hagan a ti.

La última versión es el troll, el tóxico 2.0. En la jerga de Internet, un troll es un mensaje u otra forma de participación que busca intencionadamente molestar a los usuarios o lectores creando controversia, provocar reacciones predecibles, especialmente por parte de usuarios novatos, con fines diversos; desde el simple divertimento hasta interrumpir o desviar los temas de las discusiones, o bien provocar el enfado a sus participantes y enfrentándolos entre sí. El troll puede ser más o menos sofisticado, desde mensajes groseros, ofensivos o fuera de tema, a sutiles provocaciones o mentiras difíciles de detectar, con la intención en cualquier caso de confundir o provocar la reacción de los demás. Sobre este asunto y con un enfoque muy peculiar, Carlos Bravo en su blog hace una propuesta interesante y nos ofrece 10 razones para cuidar a tus trolls, una serie de consejos para sobrevivir a estos personajes tóxicos-virtuales de la red.

Join the discussion 2 Comments

  • Rosa dice:

    ¡Ante los tóxicos una buena sonrisa de escudo y a luchar!

  • Pedro L. González dice:

    Con todo mi apoyo y cariño, comparto tu post sobre los ‘trolls’ pero si no se especfica un poco mejor en qué consiste, se puede caer en la tendencia a considerar toda crítica u opinión distinta a la imperante como “troll”.

    Tomo prestado de Sergio Minué su magnifica exposición sobre algo similar:
    “Sergio Minué, de la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP), realiza una crítica a la tendencia de defender el pensamiento positivo como nueva tendencia para mejorar la gestión. En su opinión, puede llevar a esquivar conflictos a cualquier precio. En consecuencia, “un número creciente de subordinados sufre un deseo desenfrenado de dar a sus jefes buenas noticias a cualquier precio”, una “versión moderna del emperador desnudo”. Minué propone el pensamiento crítico y recuerda que la supervivencia “depende de ver las cosas como son, y no como nos gustaría que fueran”.

    Bienvenidos los que critican, se rebelan y avisan de los peligros. Si fueran escuchados, a lo mejor no habría tanto parado y, sobretodo, un país entero sin norte…

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