Dos maneras de comunicar (y afrontar) una enfermedad: Lance Amstrong y Steve Jobs

Desgraciadamente, el cáncer es una enfermedad más presente en nuestra vida diaria de lo que nos gustaría ya que afecta a una de cada cuatro personas. Se trata de una situación en la que nos cuestionamos y redefinimos nuestros criterios. En ese sentido, se destacan dos reacciones recurrentes: podemos intentar mantener la normalidad, pensar que no pasa nada y solventar los imprevistos de la enfermedad en la medida en que éstos se suceden, o podemos encararlo de frente e intentar sacar lo positivo de la nueva situación en la que nos encontramos. Ambas son válidas en tanto ayuden a superar la crisis.

En términos de comunicación de empresa lo podemos ejemplificar con dos casos palpables:

Lance Amstrong ya era un personaje conocido cuando se le diagnosticó un cáncer testicular con metástasis pulmonares y cerebrales. El panorama no era nada halagüeño ya que los médicos pronosticaron un 40% de posibilidades de supervivencia. El ciclista decidió convertir esta amenaza vital en una oportunidad que después se vería materializada en la fundación Livestrong. Potenció la comunicación de su imagen como adalid de la lucha contra el cáncer. La fundación, que empezó comercializando camisetas y pulseras amarillas, hoy es también LiveStrong Fitness un exitoso negocio que cede parte de sus ganancias a la causa.

Por otro lado, está la enfermedad de Steve Jobs y los siete años que lleva luchando contra el cáncer. La comunicación de la enfermedad de Steve Jobs no se ha caracterizado por su transparencia. Además, el anuncio de su última baja médica se ha limitado a un mail a los empleados y mucha especulación en torno al valor de la acción en bolsa. Sin duda, en esta gestión echamos en falta un plan de comunicación en situación de crisis visible, comunicados oficiales con más información que tranquilice a los inversores y, sobre todo, echamos en falta una estrategia de comunicación prevista para potenciar paulatinamente la imagen de Tim Cook o del sucesor de Jobs como hombre fuerte de Apple.

Me parece deleznable la manera en que algunas voces se refieren a la enfermedad de Steve Jobs. Simplemente creo que es imposible valorar en términos monetarios la salud de un hombre porque, aunque fuera resultado previsible ante la información dada, no podemos olvidar que la decisión de cómo afrontar una enfermedad es única y exclusivamente de aquel que la padece.

Valeria Ramirez @valeria_rg

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  • Sara dice:

    Enhorabuena por el post, interesante reflexión.

    Sólo añadir que estoy de acuerdo con que es monstruoso monetizar la salud y el bienestar de una persona, pero no debemos obviar que la reacción en ambos casos responde a motivos puramente económicos.

    Como yo lo veo, Amstrong, aquejado de un cáncer, quedó incapacitado para el esfuerzo físico que supone el ciclismo. Convertirse en el abanderado de la lucha contra el cáncer fue la mejor salida ante la pérdida de patrocinadores y, en definitiva, de negocio.

    En el caso de Jobs, el cáncer no le inhabilita para realizar su trabajo: vender un producto (y muy bien, por cierto). En uno de los últimos Innosferas celebrados nos mostraron cómo gran parte del éxito en el lanzamiento de productos apple reside en el arte que tiene Jobs ideando y presentando el producto. Es un verdadero show man. Quizá airear su enfermedad no era la mejor opción ante inversores que le creen el alma de la empresa.

    Creo que es un ejemplo más del mundo que hemos construído. Inhumano, sí, pero ultra dependiente de la pasta. Al fin y al cabo, tampoco sabríamos vivir de otra manera.

    Buen post Val 😉
    Sara

  • Valeria Ramírez dice:

    Hola, Sara. Gracia por el comentario.
    Según sé, fue incluso después del cáncer que Lance Amstrong consiguió sus mayores triunfos en el deporte y justo me pregunto cómo, si Steve Jobs era el alma de la empresa, no se prepararon mejor estas bajas. Puede ser que su espíritu histriónico le impusiera aquello de “the show must go on”.
    En cualquier caso, coincido contigo: pareciera que estamos construyendo un mundo solitario pero ultradependiente de la pasta…

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