Manos a la obra

By 11/01/2010Actualidad, Hoy

Todos a tope ya a pesar del tiempo que ha impedido a más de uno estar físicamente en su oficina. El teletrabajo, apoyado en las más variopintas tecnologías, nos permite trabajar allí donde nos encontremos y romper las barreras que lo imprevisto nos va poniendo en el camino.

Empezado el año 2010 y con una sensación ambigua en nuestras carteras, comprobamos que, en el mundo de la comunicación, este va a ser un año clave.

Hay vientos de noviazgos entre las agencias de comunicación. Hay profesionales que afirman que la única salida para las pequeñas agencias es la unión matrimonial con las grandes, alguna de las cuales está buscando y requetebuscando creyendo que el tamaño va a ayudar a transitar mejor por un año que no pintan muy dorado. Otras, ni siquiera han tenido la oportunidad de un matrimonio de conveniencia y no podemos ignorar que se ha sufrido. Mucho. Personalmente opino que el tamaño no da garantías y que el mercado necesita de gigantes y de hormigas. Las multinacionales piensan que es buen momento para salir de compras a precios de ganga y muchos hay que están cansados de luchar contra el desconocimiento por parte de las empresas y están accediendo a un planteamiento de precios irrisorios.

También las grandes corporaciones de comunicación han descubierto que les va muy bien cuando la boyante economía les acoge a ellos también en su seno pero se muestran, en muchos casos, bastante cojas cuando llega la época de vacas flacas. Problemas en gestión de equipos, jefes tóxicos, desajustes de tareas, incapacidad de comunicación interna (en casa del herrero…), sobredimensión de plantillas… y un sinfín de deficiencias en la gestión que les está obligando a reubicarse.

Las empresas, por su parte, siguen en su neta ignorancia y nuestra labor evangélica no ha evolucionado mucho este pasado año. Algunos fichajes interesantes pero un poco más de lo mismo: quien tiene padrino, se bautiza. Quien no, busca en la red una forma de construir su marca personal y prepararse para los nuevos entornos.

Por otro lado, la reconversión no es una salida voluntaria sino obligatoria para todos nosotros. Quienes sigan pensando que las redes sociales, internet, etc. son solo humo y moderneces, atentos, porque les pilla el toro. Tenemos un ejército de jóvenes profesionales que están investigando e innovando como hacía tiempo no hacíamos en comunicación, buscando nuevos caminos para llegar a nuestros públicos objetivo cada vez más variopintos, dispersos, individualistas y globales. Paradojas de nuestra realidad: una comunicación a medida para un mundo global.

Así pues, bienvenidos al nuevo decenio, periodo clave para nuestro sector en el que podremos demostrar, por una vez y para siempre, que hay mucho por hacer pero que, por fin, se está haciendo.

Manos a la obra.

Nube de tags tomada de eCuaderno

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