De verdades y mentiras

By 10/12/2009Actualidad, Hoy

El ajusticiamiento popular por malos tratos del padrastro de la niña de 3 años muerta hace unos días en Canarias o del marido sentenciado a separarse de sus hijos acusado por su ex mujer de abusos sexuales que nunca se produjeron y que fue publicado a bombo y platillo por toda nuestra prensa han puesto a la profesión periodística en una delicada situación.

A partes iguales los hay que hacemos examen de conciencia y los que miran para otro lado pensando que con ellos no va la música. La lamentable situación que están atravesando muchísimos de nuestros colegas periodistas y el deterioro de nuestra función más elemental, informar, nos hace perder una credibilidad indispensable para nuestro trabajo diario.

Es la búsqueda del impacto. Y, el impacto, no tiene límites. ¿Vale cualquier cosa? Se multiplican las informaciones de sucesos y la crisis económica está favoreciendo la desaparición del periodismo de calidad. Así lo afirma Fernando González Urbaneja en su carta a los lectores de Cuadernos de Periodistas.

Y ya no sólo la mentira nos acucia. En el número de noviembre de ésta nuestra publicación se afirma que según una investigación de la Universidad Complutense de Madrid, a propuesta de la APM,  “aumenta el empleo de testimonios irrelevantes e imágenes impactantes en los informativos de las principales cadenas de televisión española”. Pero ¿a dónde queremos llegar?

Muchos no tiemblan al girar sus cabezas hacia los gabinetes de prensa y departamentos de comunicación como viles culpables de esta realidad tan absurda. Es propio de nuestro entorno, buscar responsabilidades más allá de nuestras manos. De hecho, en el Informe Anual de la Profesión Periodística que se presenta el próximo 17 de diciembre, “el 57,5% de los directores de medios nacionales (prensa, radio y televisión) asegura que la crisis económica ha precipitado una pérdida de independencia informativa ante los intereses de los anunciates y las instituciones”.

Durante la Asamblea General de Asociados de la APM, el propio Urbaneja afirmó que “los medios informativos son cada día menos informativos, menos ciudadanos, se hacen con menos periodistas y, por ello, añaden confusión y desconfianza en los lectores/oyentes que son quienes deben financiar los medios”.

La profesión tiene que despertar. No estamos muriendo en vida. Si nos manipulan, paremos la manipulación; si nos explotan, paremos la explotación; si nos engañan… no seamos tan inocentes. El cambio de paradigma en el periodismo tiene que empezar por los propios periodistas, por diferenciar el trigo de la paja y por buscar noticias, hasta dónde sabemos, la esencia de nuestra vocación. ¿Qué nos pasa entonces?

Ahora es cuando más información tenemos, más que nunca, más de la que somos capaces de digerir y, por supuesto, de filtrar. Partiendo de esa base es el momento de tomar el control de nuestro propio trabajo que nos está rebosando por todos los lados y no somos capaces de controlar su hervor. Ahora más que nunca el auge del “periodismo ciudadano” pondrá en revisión una tarea que los propios periodistas empezamos a cuestionar. Ahora, todos llevamos un periodista ciudadano dentro y nuestras palabras parecen ser ley en el universo inalcanzable.

Con todo y con ello, creo que merece la pena repensarnos y reinventarnos, sin perder la esencia ni la vocación; siendo capaces de ser realmente lo que somos, ese cuarto poder al que amenazan las fuerzas de la ignorancia y el rumor y, en donde, pseudo intelectuales y mentecatos pugnan por hacerse un hueco en el reconocimiento de la vanidad más mundana. No hace falta entrar ahí; nuestra esencia es otro bien diferente que se está perdiendo sin que sepamos muy bien qué hacer y por dónde empezar.

Leave a Reply

Pin It on Pinterest

A %d blogueros les gusta esto: