El Corte Inglés, Ikea y la quimera de la RSC

By 27/07/2009Actualidad, Hoy

El término Freegans define a la gente que busca otras vías de vivir y que, principalmente se basa en evitar al máximo el consumo. Aunque de origen netamente “revolucionario social” la verdad actual es que ahora, en España, tenemos muchos freegans, no por vocación, sino por purita necesidad.

Las contradicciones de la vida son que, a quien pillan con las manos en la masa (es decir, en el cubo de basura), les imponen una multa considerable (además de pobres, apaleados…) Y, mientras, el Banco de Alimentos, Cáritas, etc. elevan un llamamiento sobre la escasez de comida para dar cobertura diariamente a todos los necesitados .

Sería muy fácil simplificar al máximo este problema y entendemos que puede haber algún escollo detrás (¿ensuciar la vía pública?), pero deberíamos hacer un esfuerzo por aplicar un poco de sensatez a tanta incongruencia.

Con este panorama, me cuentan personalmente que los empleados de Opencor (El Corte Inglés) tienen la obligación de retirar de las estanterías la mercancía presta a caducar hasta con 3 días de antelación. Estos empleados tienen orden de abrir y destruir toda esta mercancía antes de tirarla a la basura. De esta forma, abren latas, paquetes de comida preparada, bolsas de verduras, bandejas de carne, pescado… y lo tiran de forma que sea imposible su recuperación por parte de freegans, pobres o hambrientos. Da igual.

No puedo entender que no exista un tipo de acuerdo entre una gran cadena como El Corte Inglés con el Banco de Alimentos o con cualquier otra ONG para poder dar salida a toda estos productos tan útiles para dar de comer a tanta gente necesitada. Estamos hablando de productos no caducados (aunque aquí podríamos también abrir un debate sobre el valor de esa caducidad por encima de la hambruna) Y esto, queramos o no, es pura RSC. ¿Por qué El Corte Inglés no es capaz de dar a la sociedad lo que recibe de ella? Y si lo hace ¿qué explicación puede tener lo que ocurre en Opencor?

Pero no sólo ocurre con la comida y con gigantes como El Corte Inglés. Un caso similar sucede con IKEA. Resulta que la empresa sueca, por cada cambio de exposición en sus tiendas, se realiza lo que podríamos denominar “la operación destrozo total”. Objetivo: romper todos los muebles y complementos para que nadie pueda hacer uso de ellos sin pasar por caja; luego hacen desparecer (¿nocturidad?) todas las pruebas de la sinrazón (los restos destrozados). Nos cuesta entender cómo Ikea, que presume de buen comportamiento social, prefieren destruir todo antes de pactar con alguna ONG la distribución controlada de los enseres. No digo que el asunto sea fácil de gestionar -siempre puede haber algún listo que pretenda amueblar su casa gratis- pero es seguro que cabría la posibilidad de pactar acuerdos con distintas organizaciones con el objetivo de dar validez a lo que supuestamente ya no lo tiene. En otras palabras, RSC pura.

Join the discussion 6 Comments

  • Ana dice:

    Absolutamente de acuerdo. Absolutamente sensato. Cuesta creer que esta sea la realidad.

  • Valeria dice:

    Tan lejos y tan cerca. En Reino Unido existe la zona “price reduced” en todos los supermercados, mientras más se acerca la fecha de caducidad más bajan los precios, incluso existe alguna cadena como E.A.T que vende alimentos ‘del día’ y los que aún quedan para las 17:00hrs son regalados a gente que lo necesita. Aquí os dejo el vídeo “Chicken a la Carte” sobre esos otros “freegans” cuya existencia duele aceptar http://www.youtube.com/watch?v=993rZrfLBjg

  • Pablo dice:

    ¿De verdad que El Corte Inglés o Ikea no hacen nada de para remediar esto? ¿es verdad que no se molestan en gestionar sus “deshechos” con vias más óptimas que la basura? Una amiga mía trabaja también en un Opencor y me ha contado que, una vez, se acercó un religioso que tenía una especie de comedor para gente sin recursos en el pueblo en donde vive y que le pidió lo que estaba tirando. Ella tuvo que decirle que no porque la dirección se lo prohibía. Y no le dió ni la hora. Me imagino que, por desgracia, como estos casos habrá unos cuantos más.
    Interesante el vídeo que nos enseñas, Valeria…

  • Sensacional el post. Me recuerda mis tiempos cuando logré convencer a un cliente del sector del vending para donar a una ONG de asistencia a homeless todos los sandwiches a punto de caducar. Todo estaba cerrado después de meses de trabajo y todos felices, hasta que en el último momento el cliente me dijo “como no puedo controlar la cadena del frío hasta el consumidor final no podemos seguir adelante con este proyecto”. Consecuencia: ¡todos los sandwiches a la basura! Día tras día.

    A ver cuando aprenemos que la RSC no es sólo un aspecto de comunicación. Por mucho que me digas que tienes un BMW ayer te ví conduciendo un Seat, y eso no se me olvida, amig@.

    Felicidades por el post!

  • MERCALECOR dice:

    Esto que comentas es la cruda realidad, y la mayoría de las ocasiones se realiza para evitar la picaresca y para evitar posibles sanciones por intoxicaciones por donaciones de productos en mal estado.

  • María dice:

    Totalmente cierto, trabajo en Opencor y en la campaña de navidad tiramos a la basura más de 500 euros en comida (carne sobre todo).
    Mis compañeros y yo, a espaldas de los jefes, solemos hacer señas a los indigentes de la zona para que puedan tomar todo lo que necesiten antes de tirarlo a la basura, aunque no siempre es fácil, pues a veces los jefes te hacen abrir la comida en plena trastienda.

    A mi me parece una aberración….

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