El necesario placer de compartir

Hablamos ahora de la economía del bienestar. Si todos aportamos lo que sabemos, todos avanzamos y todos nos beneficiamos. No es más cierto en nuestro sector de especialización -comunicación- que en otros pero, sin duda, vendrá mejor que nunca en estos momentos de catarsis sectorial como el que estamos viviendo.

La práctica de la comunicación en España, entendida generalizadamente como la función de conectar a las organizaciones con todos sus públicos, muestra, a veces, signos de estar anclada en un pasado inamovible. Seguimos tirando de los “cursillos” de aprendices que nos dieron las primeras pistas de actuación y de una, en general, mala bibliografía de autores españoles (que no en español) ¿En dónde está la causística, nuestra casuística?

Insistimos en guardarnos la experiencia de nuestro propio trabajo para nosotros mismos, ignorando que la aportación de unos y de otros (y no importa tanto si unos dan más que otros) redundará en la consolidación de una verdadera y total ciencia, práctica y pasión por la comunicación.

Los nuevos enfoques, apoyados en las nuevas tecnologías, lo tienen cada vez más claro. Así ya algunos  profesionales españoles más activos en la difusión de la doctrina comunicadora – Iván PinoBenito Castro, Javier Celaya, Cristina Aced…- ofrecen a todo aquel que quiera la posibilidad de acceder a sus planteamientos, experiencias y razonamientos. Ahora bien, los de siempre, los que siempre cuentan lo mismo en los mismos círculos, los que siempre dan la misma charla en todos los masters habidos o por haber, los que están en la supuesta cumbre de la profesión comunicadora… esos guardan bien sepultados sus conocimientos y planteamientos -mientras que no haya un cheque por medio- y no sabemos muy bien si porque aquellos son antiguos, repetitivos o poco ajustados a la realidad actual o porque una cosa es ser directivo y, otra muy diferente saber realmente de comunicación.

Tenemos un reto por delante. Primero debemos creernos, de una vez y para siempre, que esto va en serio y que hay mucho por hacer. Y contagiar (en plan pandemia, si es necesario) Segundo, debemos compartir más. Somos los peores enemigos de nuestros compañeros y, tal vez, de los menos corporativistas. Tercero, y último, tenemos que democratizar más la teoría y práctica de la comunicación mejorándola, enriqueciéndola y compartiéndola para estar a la altura de los tiempos que con tanta fortuna nos está tocando vivir.

Leave a Reply

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Pin It on Pinterest

A %d blogueros les gusta esto: