¿Debe ser un blogger considerado periodista?

Leo a nuestro compañero Pablo Pardo (El Mundo, Estados Unidos) en un artículo sobre el discurso de graduación de la Universidad de Columbia – la mejor escuela de periodismo del mundo – que, en este caso, fue dictado por un blogger en lugar de por un periodista como ha sido tradicional durante años y años. Esto, a juicio de Pablo, es poner al mismo nivel al blogger y al periodista, llegando a la simplificación de que el “blog ya es una forma de periodismo tan consolidada como cualquier otra”.

Es indudable que el mundo de la información se ha visto rebosado por miles de blogs que complementan las necesidades informativas más variopintas de los lectores, pero de ahí a considerar a todos los bloggers periodistas… Escribir está al alcance de todos los humanos y las nuevas tecnologías facilitan que lo que escribimos pueda llegar al rincón más recóndito del mundo o sea leído por miles de internautas.

La profesión periodística ya está suficientemente invadida por intrusos de todo tipo, algunos magníficos y otros detestables, que pueden llegar a hacer cuestionable la formación periodística universitaria a favor del todo vale. Un blogger es un blogger y un periodista es un periodista que lo seguirá siendo aún cuando escriba su blog. Pero, ¿es un blogger periodista por el sólo hecho de escribir?

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  • Ana dice:

    Un blogger no es un periodista. Es verdad que el periodismo se siente amenzado por el hecho de que cualquiera pueda escribir y ser leído, pero esto, como otras cosas antes, no será su fin. Habrá sitio para todos, sólo hace falta algo de tiempo para digerir las novedades y que todos nos situemos en el nuevo panorama.

  • R. Mercader dice:

    Como dicen en mi pueblo, a “algunos periodistas se os están cayendo los palos del sombrajo” y os da cierto canguelo quedaros con el culo al aire. Arropados con las nuevas tecnologías, prácticamente cualquiera puede ser como vosotros — ¡¡voto a Bríos qué voy a decir ahora mi madre!! — y mojaros la oreja emborronando un post. No os preocupéis, las cosas no han cambiado tanto, algunos ya estabais al sol y se os veían las impudorosas vergüenzas, sólo que no erais conscientes de ello. Seguirá habiendo larras, azorines, y trúmanes que sigan contando las cosas de forma del.icio.usa en feeds, blogs o kindles, con título de periodista o sin él, y “de los otros y de las otras”, con título de periodista o sin él”, que aunque escribieran sobre las mismísimas Tablas de la Ley sólo les saldrán aburridos exabruptos digitales.

  • Pink Mary dice:

    Es el colmo equiparar a un bloguero con un periodista… No todo vale y mucho menos no todo informa. El periodista que publica en un medio está obligado a contrastar las fuentes y a publicar “la verdad” (este concepto es un tanto complejo) ¿Y si el bloguero mintiera? ¿Podemos creernos todas las informaciones de anónimos en la red? ¿Que autoridad pueden tener estas informaciones, qué credibilidad podemos darla, cómo discernir entre verdadero o falso?
    Una cosa es escribir, que lo puede hacer todo el mundo y otra informar ¡Por favor no confundamos términos! Bien que hay muchas formas de formarse como periodista. Pero los periodistas son profesionales de la información y cuentan con los criterios y las herramientas para para determinar qué es información y que no.Una cosa es el entretenimiento, otra la información y otra la formación…
    Es como si nos cargaramos la profesión de cocinero, porque todos podemos cocinar…
    Las nuevas tecnologías no eliminan el periodismo como profesión, simplemente cambiará las formas y los diferentes formatos tendrán que adaptarse…Darwinismo de los formatos.

  • Sara dice:

    Yo prefiero ser prudente y no pronunciarme de forma tajante al respecto! Está claro que no todo el que escribe y publica es periodista, pero no es menos cierto que no todos los periodistas escriben y publican haciendo honor a un buen ejercicio de la profesión.

    Todos tenemos claro que hay muy buenos periodistas que no han pasado por la facultad, ni falta que les hace, y que han difundido información con éxito en los formatos hasta ahora vituales. Pero, ¿que pasa con las personas que sin ser titulados tienen algo que contar, que es de interés general (recordemos: esto lo decide el público, para bien o para mal), que responde a la verdad y que, en muchos casos, está muy bien contado? ¿Quién es juez para decidir si esta persona ejerce o no de periodista en sus ratos libres y sin ánimo de lucro?

    Yo no sólo no tengo miedo si no que celebro la democratización del periodismo, porque significa menos control por parte de los gigantes de que hoy venden información como si fuera chopped, porque obligará a las empresas a mejorar en transparencia (y en general, si no quieren ver su reputación online por los suelos) y permitirá a aquellos que no tenían donde contar lo que querían contar, hacerlo. Y si a esto añadimos que podrán contarlo donde quieran y cuando quieran, y que el público lo tomará donde quiera y cuando quiera, y que además perdurará… ¡es simplemente impresionante! Es muy grande.

    Ah! Y para combatir a aquellos que no dicen la verdad, sean quienes sean, sólo hace falta apostar por COMUNICACIÓN. Compañeros, nos hacemos imprescindibles ;P

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