Responsabilidad social de los medios audiovisuales

El caso Marta del Castillo está dejando, una vez más, en evidencia las lagunas del sistema y de la justicia. Como si de un chiste se tratara, lo que es no era y quién asesinó no fue el asesino sino el menor, que no tiene las mismas responsabilidades ni el mismo castigo que si superase los 18 años. Es obvia la mano de abogados y demás mequetrefes que se ríen del sistema pero sobre todo de la opinión pública. No quiero ni pensar el sentir de los padres más allá de la pérdida de una hija. Un horror! Sin embargo, desde esta ventana no nos cabe si no preguntarnos por la responsabilidad social de los medios de comunicación y, en este caso y en especial, por los medios audiovisuales.

Los que trabajamos en comunicación insistimos en que, la mayoría de las veces, lo que dicen los medios, cierto o no, se convierte en verdad absoluta y, a la vez, en fuente de fuentes. Esto, en palabras de tertulianos de pro, es vergonzoso pero de eso hablaremos en otro momento. Sin embargo, no podemos olvidar que España es una sociedad medianamente formada y que los reality shows tienen un espacio demasiado grande en las programaciones televisivas.

Volviendo al caso de Marta del Castillo el juego que se le está haciendo a la familia de la supuesta novia del ¿supuesto? asesino no es ni medianamente de recibo. Que la madre de la incauta e indocumentada chavalita juegue al famoseo con su hija es criticable pero posiblemente justificable por la falta de formación que parece demostrar. No así las cadenas de televisión que, por unos cuantos puntos de cuota, son capaces de montar una feria de monstruosidades con las estúpidas y mentirosas declaraciones de una adolescente analfabeta. Los medios tienen una labor social, una responsabilidad, y esta no es la de ampliar la ignorancia sino de luchar contra ella.

Ya está bien.

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