Los jefes de los periodistas también son periodistas

Y los jefes de sus jefes. Y los jefes de los jefes de sus jefes. Y yo, también soy periodista. Los medios de comunicación están llenos de periodistas. Los curritos son periodistas, pero los jefes, en casi la mayoría de los casos, también. ¿Por qué, entonces, somos tan salvajemente crueles con nuestros colegas? No creo en las manifestaciones. Nunca he creído. Tampoco en las concentraciones que no sean para denunciar el lenguaje de las armas. El próximo 13 de febrero, los periodistas están convocados a una concentración a las 12 de la mañana en el puente de Juan Bravo, en Madrid ¿quién será el valiente, el reivindicativo, el solidario… que dejará su puesto en una agencia de noticias para acudir a la concentración? ¿y qué radio será tan osada de dejar las ondas sin sonido para acudir allí? ¿quién se levantará de una rueda de prensa, de una entrevista o de un programa de televisión – y dejará la imagen en blanco- para ir a dejar patente que esto no puede seguir así? Es más, ¿qué medios serán capaces de hacer autoevaluación y cubrir esta noticia? Posiblemente, muy pocos, poquísimos. Los primeros responsables de nuestra situación somos nosotros mismos. Somos valientes antes las armas, ante la corrupción, ante la mentira… pero no ante la dignificación de lo que hacemos y de lo que hacen nuestros compañeros. No somos valientes ante la sociedad ni ante las empresas. En wellcomm lo vemos cada día. “Un periodista no es motivo para contratar una empresa de selección de talento”. Los periodistas van al peso como los boquerones. Y eso no lo dicen los empresarios a secas; lo dicen los periodistas. ¿Quién come qué?

Y somos los periodistas los que admitimos escribir para mil y un medio mientras alargamos las jornadas laborales sine die al precio de 1 por 4. Y tragamos. Y tragamos. Pero esto no es nuevo, compañeros; Esto ha sido así toda la vida.

El otro día oí a Julia Otero afirmar que “el periodismo está muerto” Si está muerto, ¿para qué queremos a los periodistas?

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  • Mr. Hyde dice:

    Gracias Silvia. Yo, en cualquier caso, estoy pensando en ir a manifestarme contra mí mismo para luego quedarme con la conciencia tranquila calentando la silla 14 horas. Todos nos indignamos mucho cuando surgió la propuesta de las 60 horas semanales, una cifra que muchos alcanzamos el jueves por la tarde sin rechistar.

  • admin dice:

    Toda la razón, Mr Hyde, pero ¿cuál es la solución? ¿Cuál es el papel de los periodistas? ¿no hay nada que se pueda hacer? No creo que la solución sea una concentración en Juan Bravo, la verdad. El mundo se pararía sin información. ¿Es que no nos damos cuenta de nuestro poder?

  • FM dice:

    “El mundo se pararía sin información”. Bien, ¿y? Si desempeñamos nuestro trabajo en una sociedad que nos menosprecia, que no valora el producto que llega a sus manos, que se decanta por el sensacionalismo en vez de por información veraz, cuyas empresas nos malpagan, etc. etc. etc. ¿Por qué voy a tener el menor reparo a la hora de dejar de informar?

    ¿Tiene reparo el sector transporte al dejar a media España sin gasolina y a la otra media sin víveres? Una huelga, aunque sea de horas, tiene como objetivo llamar la atención de la gente sobre una situación que no puede continuar. ¿Como queréis hacerla? ¿Trabajando el doble como los chinos?

    Sinceramente, a veces se nos olvida que un periodista no es un buen samaritano, ni actúa por caridad o altruismo, sino que se una persona que come, se viste, le gusta ir al cine, salir con sus amigos e irse de vacaciones en verano.

    SI SI SI a la concentración en Juan Bravo el viernes 13 de febrero!

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